PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

José Riqueni: ‘El feminismo radical es un negocio que mueve decenas de millones de euros’

José Riqueni ha sido profesor de Educación Primaria más de 36 años, y es escritor; acaba de publicar 'La industria de género al desnudo’ (Editorial SND).
|

“El feminismo radical es un negocio en nombre de la mujer, pero a su costa, que mueve decenas de millones de euros en cada ejercicio y da trabajo a más de medio país”. Así lo manifiesta a Confilegal el profesor de Educación Primaria José Riqueni Barrios (Sevilla, 1959), recientemente jubilado, y escritor.

También señala que “la Ley contra la Violencia de Género ha acabado con la presunción de inocencia de los hombres” y que esto “ha arrastrado a muchos al suicidio”. 

Precisamente, a ellos ha dedicado su último libro ‘La industria de género al desnudo’ (Editorial SND), que acaba de publicar y sobre el que conversa con este diario.

“Analiza quiénes y cómo montaron ese negocio, cómo funciona esta industria en nombre de la mujer, pero sin la mujer, sino usando su nombre, a su costa, y teniéndola en su conjunto como un caladero de votos”, explica.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Riqueni indica que “en gran parte esta ideología está financiada por la ONU, convertida en una correa de transmisión de grandes fortunas que antes dirigían bancos, más tarde pasaron a dirigir naciones y ahora impulsan la ideología de género y los movimientos independentistas”.

“Se trata de desestabilizar la cultura occidental que tiene sus bases en la familia natural, las tradiciones y una cultura nacional propia”, explica.

Y apunta que “Europa se está musulmanizando y eso pasa por destruir la pareja, y crear abismos entre hombres y mujeres, lo que conlleva a un descenso de la natalidad”.

“Hoy en día las guerras son ideológicas, no con bombas”, destaca.

PUBLICIDAD

Riqueni cuenta que con esta obra pretende “contrarrestar la manipulación de las feministas supremacistas” y denunciar que existe “desigualdad jurídica entre hombres y mujeres”.

Afirma que “en España existe un maltrato de Estado a los varones heterosexuales nativos a raíz de una jurisprudencia feminista radical que los aboca a la miseria material y a la desesperación, ya que no pueden ver a sus hijos, se les confisca su patrimonio, sus rentas de trabajo, se les coloca la M de maltratador en su frente y pasan a un Registro Central de Maltratadores”.

José Riqueni también opina en esta entrevista sobre el ‘pin parental’. El Gobierno ha anunciado su intención de frenarlo en Murcia porque, según dice, “vulnera el derecho de los menores a recibir una educación en el respeto a las libertades”. 

PUBLICIDAD

Para Riqueni, el ‘pin parental’ “es una herramienta democrática para que los padres decidan qué tipo de educación quieren para sus hijos”. Subraya que “la Educación es un poder delegado de los padres al Estado y no vicerversa” y que “es la sociedad la que define qué tipo de educación se da en la escuela pública, y no un Ejecutivo sociata-bolivariano totalitario e inestable”.

Preguntado por el Ministerio de Igualdad, que dirige Irene Montero, afirma que es el “Ministerio de Desigualdad, una descarada e impune tomadura de pelo”.

PUBLICIDAD

“Queda claro que será el Ministerio de la mujer, para la mujer, y contra el varón heterosexual, pero seguirán engañando a las mujeres con el fantasma del heteropatriarcado sin que existan políticas interministeriales de verdadera promoción de la mujer”, señala.

José Riqueni ha sido maestro de Educación Primaria más de 36 años. El pasado 5 de enero se jubiló.

También es autor de ‘El Psiquiatra de almas pequeñas’ (Renacimiento), que describe de forma novelada el síndrome de alienación parental, “una forma grave de maltrato emocional a los menores, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su nueva Guía, CIE-11”.

PUBLICIDAD

Y coautor de ‘Guía práctica para padres maltratados. Consejos para sobrevivir a la dictadura de género’ (Almuzada, 2019), escrita al alimón con Francisco Serrano, magistrado en servicios especiales, y líder de VOX en Andalucía.

Serrano ha escrito el prólogo de la última obra de Riqueni, que fue presentada en sociedad el pasado viernes, en Madrid, en la sede de Hazte Oír.

José Riqueni, junto a Serrano, en la presentación de la obra en Madrid.

¿Qué encontraremos en ‘La industria de género al desnudo’?

Desenmascara cómo se ha montado el tinglado éste, que mueve decenas de millones de euros en cada ejercicio y da trabajo a más de medio país, y cómo se está despilfarrando el dinero.

No hay auditorías y el dinero se gasta sin control. Por ejemplo, en “chocho charlas”. ABC publicó el 8 de noviembre de 2018 que el Ayuntamiento de Parla organizaba una “chocho charla” bajo el lema “empoderándonos desde nuestros coños”.

Según el ‘Informe Negre’, el Instituto Andaluz de la Mujer manejó un total de 42 millones de euros y solo destinó a las directamente afectadas por violencia de género el 2,8%.

Hay que auditar todas las partidas de esas asociaciones -sólo en Andalucía hay 2.200 asociaciones de mujeres- para ver si todo ese dinero ha sido destinado a Igualdad.

Se dedica a desigualdad, y no se está ayudando de verdad a las mujeres. El feminismo radical es un negocio en nombre de la mujer, pero a su costa, sin tenerla en cuenta.

En realidad, es una corruptela del Poder Ejecutivo que trafica, que hace jurisprudencia a favor de las mujeres y en contra de los hombres, pero a cambio del voto de las mujeres.

El libro denuncia que en España existe un maltrato de Estado a los varones heterosexuales nativos a raíz de una jurisprudencia feminista radical que los aboca a la miseria material y a la desesperación ya que no pueden ver a sus hijos, se les confisca su patrimonio, sus rentas de trabajo, se les coloca la M de maltratador en su frente y pasan a un Registro Central de Maltratadores.

La obra describe lo que viene ocurriendo en este país desde tiempos de Felipe González hasta llegar a nuestros días, poniendo al desnudo quiénes y cómo montaron la industria de género: Primero se gestó el Instituto de la Mujer, después el Ministerio de Igualdad; el Observatorio de Género… Todo ello dio lugar con el paso de los años a una mega estructura empresarial que absorbe millones de euros de los fondos europeos y del presupuesto nacional.

Y sus dos tóxicos logros son la Ley orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género y el ‘Pacto de Estado contra la Violencia de Género’, de diciembre de 2017.

En gran parte esta ideología está financiada por la ONU, convertida en una correa de transmisión de grandes fortunas que antes dirigían bancos, más tarde pasaron a dirigir naciones y ahora impulsan la ideología de género y los movimientos independentistas. Se trata de desestabilizar la cultura occidental que tiene sus bases en la familia natural, las tradiciones y una cultura nacional propia. Europa se está musulmanizando y eso pasa por destruir la pareja, y crear abismos entre hombres y mujeres, lo que conlleva a un descenso de la natalidad. Hoy en día las guerras son ideológicas, no con bombas.

¿Qué propone usted frente a la Ley contra la ‘violencia de género’?

Que haya una ley orgánica de igualdad entre personas, sin distinción de sexo. 

En el Código Penal para un mismo delito hay distintas penas según sean para un hombre o una mujer. Eso es una barbaridad. Lo recoge el capítulo 11 del libro.

El delito de amenazas, por ejemplo, para el hombre tiene una condena de hasta 5 años de cárcel y para la mujer, multa de uno a 4 meses. 

Somos personas y la jurisprudencia debe ir dirigida a personas sin distinción de sexo. 

¿Qué opina de que haya juzgados de violencia sobre la mujer?

Que no tendrían que existir. Tiene que haber juzgados de familia, no juzgados de género porque la violencia no tiene género.

¿Y qué le parece que para acceder a cualquier especialidad jueces y magistrados tengan que acreditar formación en perspectiva de género?

Es una barbaridad. Los jueces no pueden ver la sociedad con unas gafas con un color. Le van a poner las gafas moradas de género y van a verlo todo color morado, lo cual es un disparate. 

Insisto, aquí hay una criminalización del varón y no se ha conseguido el propósito de defender a las mujeres que siguen siendo víctimas de violencia doméstica. 

En España hay una violencia estructural sobre los hombres. Hay jurisprudencia en contra de los varones.

¿Qué más denuncia en el libro?

Que en España se suicidan al día 10 personas, mayoritariamente hombres. De ellos, al menos tres hombres lo hacen inducidos por la forma de vida tan extrema que le provocan las leyes de género. Son unos mil hombres al año. Llevamos ya 15 años con esta ley y unos 15.000 hombres los que se han suicidado sin que aparezcan en ninguna estadística. 

Tildo esto de crímenes de lesa humanidad. Son delitos tipificados en el Estatuto de Roma y están pendientes de ser juzgados por la Corte Penal Internacional, sita en La Haya. Son crímenes de Estado.

Y precisamente, he dedicado el libro a estos miles de hombres que se han suicidado abocados a ello por las leyes feministas radicales españolas.

¿Qué dice la dedicatoria?

“A esos miles de hombres que se han suicidado en España por efecto directo y previsto de las leyes feministas de género y que no aparecen en ninguna estadística. Se trata de delitos tipificados en el Estatuto de Roma como crímenes de lesa humanidad; casos individualizados aún pendientes de ser juzgados en la Corte Penal Internacional en La Haya. A ellos y a su memoria, y a sus huérfanos hijos también para que éstos tengan testimonio escrito de aquello que no pueden olvidar”.

Me consta que en muchísimas asociaciones de divorciados hay hombres que se han suicidado y lo han dejado dicho porque les quitan a sus hijos, les llevan a la miseria material, no tienen dinero prácticamente para subsistir, no pueden ver a sus hijos, pierden juicios tras juicios de mala manera, y entonces los abocan a la desesperación y muchos se suicidan. Y eso son crímenes de Estado, los provoca el Estado.

¿Qué más denuncia?

Que el heteropatriarcado es un invento. El heteropatriarcado es la opresión que vienen sufriendo las mujeres desde que el mundo es mundo por parte de los hombres, según dicen las feministas radicales. 

Se trata de una manipulación de las feministas supremacistas. Sobre él hay un negocio montado y a raíz de él establecen una incontestable desigualdad jurídica entre hombres y mujeres.

El Poder Ejecutivo no ve a la sociedad de forma global, sino al grupo de las mujeres y hace leyes para ellas, al grupo de lesbianas y les hace leyes, al grupo de homosexuales y les hace leyes, a los extranjeros y les hace leyes, y a cada uno de esos grupos les hace regalías jurisprudenciales a la espera de su voto clientelar.

¿Usted se declara feminista?

Sí, soy feminista en igualdad. Y apoyo a las mujeres realmente maltratadas. 

No dudo que hay maltratadas, pero digo que también están sufriendo maltrato en el ámbito familiar hombres, niños y ancianos y que de ellos no se habla y ninguna ley los protege.

¿Qué otras medidas propone usted para acabar con la lacra de la violencia doméstica?

Una Ley de Igualdad sin distinción de sexo, como decía antes, que se ayude a las parejas que se van a separar, con el recurso de la mediación; liquidando la sociedad de gananciales en pocos meses, promoviendo la custodia compartida…

Son medidas lógicas. Lo que no se puede es culpar a una parte de la población y beneficiar a otra atendiendo exclusivamente a sus órganos sexuales primarios.

La Ley contra la violencia de género no ha acabado con el problema porque tiene un error de base, que es que se basa en las denuncias, y hoy en día desgraciadamente de cada cinco mujeres asesinadas cuatro no tienen denuncia previa. Falla por su propio diseño.

Además, la Ley contra la violencia de género provoca una proliferación de las denuncias falsas o instrumentales. Más de un millón de hombres han sido denunciados de manera irregular desde que entró en vigor, entre 2004 y 2015, de modo que el 90% de las denuncias por violencia de género no terminan en condena.

¿Cuáles son sus fuentes?

Son datos del Observario contra la violencia doméstica y de género del Consejo General del Poder Judicial, como se recoge en la página 80 del libro.

Riqueni recoge en su libro en esta tabla los datos que cita del Observatorio.

Según se desprende de datos del Observatorio del máximo órgano de gobierno de los jueces, de 1.482.041 denuncias interpuestas entre 2004 y 2015 sólo se condenó a 177.900 hombres. 

Ello apunta a que prácticamente un 90% de las denuncias no terminaron en condena al hombre, lo que se traduce en que más de un millón de hombres han sido denunciados de manera irregular.

Ahora bien, las feministas radicales dicen que todos los hombres son culpables y que los que no están condenados es porque aún no se ha podido demostrar su culpabilidad.

Hay una criminalización del hombre por ser hombre. La palabra de una mujer ya vale por sí. Incluso no hace falta demostrarla. “Las mujeres nunca mienten”, ‘dixit’ Carmen Calvo, exministra de Igualdad.

¿Qué más datos refleja en el libro?

Que de las 50 mujeres que son asesinadas en España aproximadamente al año un 40% es a manos de extranjeros. 

¿Y qué quiere decir con eso?

Que los españoles no somos tan machistas como quieren hacer ver. De las mujeres que mueren en España al año, un 60% es a manos de españoles, pero un 40% es a manos de extranjeros. 

Como los extranjeros suponen el 10%, en realidad el peso específico de ellos es del 90%. Si multiplicamos 90 por 40 nos sale que los extranjeros son un 360% más machistas que los hombres españoles.

Lo que quiero decir con eso es que cada cultura asuma su responsabilidad y que las cifras queden claras, pues las matemáticas no engañan y nos ayudan a comprender la realidad en sus justos términos. 

¿Qué vías de financiación tiene la “industria de género”?

Cada Ayuntamiento tiene un presupuesto para Igualdad. Después, las Comunidades Autónomas también destinan dinero, el Ministerio de Igualdad también y luego están los fondos europeos. Tienen cuatro vías de financiación. 

Por cierto, el teléfono 016, que subvenciona el Ministerio de Igualdad y pagamos todos, solo atiende a mujeres.

La palabra igualdad en España es desigualdad. No existe la igualdad. 

Irene Montero dijo en su primer discurso como ministra de Igualdad que su Ministerio “será un Ministerio feminista cargado de memoria”. Además, no hay un solo hombre entre los altos cargos. ¿Qué opina?

Es el Ministerio de la mujer, no de igualdad. Que le cambien el nombre. Lo llaman Igualdad para que muchas mujeres, engañadas, crean que este Gobierno las defiende. Además, este Ministerio comete una flagrante ilegalidad porque incumple los criterios legales de paridad vigentes en la actual legislación.

¿Qué le pareció ese discurso de Montero? 

Es el Ministerio de Desigualdad, una descarada e impune tomadura de pelo. Un Ministerio totalitario y bolivariano.

Según el Real Decreto 2/2020, de 12 de enero, que reestructura los departamentos ministeriales y define sus funciones, “corresponde al Ministerio de Igualdad la propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia de igualdad y de las políticas dirigidas a hacer real y efectiva la igualdad entre mujeres y hombres y la erradicación de toda forma de discriminación”, pero queda claro que será el Ministerio de la mujer, para la mujer, y contra el varón heterosexual.

Seguirán engañando a las mujeres con el fantasma del heteropatriarcado sin que existan políticas interministeriales de verdadera promoción de la mujer.

Cambiando de tercio, ¿qué opina del ‘pin parental’?

Es una herramienta democrática para que los padres decidan qué tipo de educación quieren para sus hijos. La Educación es un poder delegado de los padres al Estado y no vicerversa.

Es la sociedad la que define qué tipo de educación se da en la escuela pública, y no un ejecutivo sociata-bolivariano totalitario e inestable.

¿Qué le parecen las declaraciones de Celaá sobre que los hijos no pertenecen a los padres?

La Educación de los hijos es potestad única de los padres, nunca del Estado, ya que el Estado lo que pretende son súbditos con un pensamiento uniforme de cara a una población dócil y votante.

Quisiera que la escuela pública no se convierta en un centro de adoctrinamiento de los niños, no se esté lesbianizando a las niñas y homosexualizando a los niños.

¿Se está haciendo?

Hay charlas de asesoras de pelo colorado, sacerdotisas de una nueva religión, que van a las escuelas contando a los niños los parabienes de la homosexualidad. Cuentan a los niños que pueden tener vagina y las niñas pene, eso a niños de Educación Infantil y Primaria, que aún no tienen madurez. Todo ello, a escondidas de los padres, que se enteran cuando se lo cuentan sus hijos a la salida de la escuela.

Eso es una estatalización del sistema público de escuelas, lo cual es propio de las dictaduras, no de un país democrático. 

 ¿Qué llamamiento hace a este Gobierno?

Que se dé marcha atrás con las políticas de desigualdad y se inicie un camino hacia la igualdad jurisprudencia sin distinción de sexos.

Ahora está entrando en vigor el Pacto de Estado, que es del año 2017, que son 213 medidas, que son 213 burradas. Por ejemplo, en las escuelas tiene que haber un inspector de zona que vigile la cuestión de género, un responsable de género en cada centro; luego estála especialización de los jueces en género…

Pido al Ejecutivo que ayude a las parejas en trance de separación o divorcio. Tiene que promover la mediación, tratamientos psicológicos, liquidar la sociedad de gananciales, que puedan ver a sus hijos los padres y abuelos, en igualdad…

En Madrid hay una asociación de abuelos separados porque hay miles de casos en los que los hijos se quedan con la madre y éstas dicen que no van a ver ni al padre ni a los abuelos. Estamos machacando a los hijos y creando adultos psicológicamente maltratados.

El síndrome de alienación parental no es ninguna tontería. En su fase grave deja secuelas de por vida. Del síndrome de alienación parental Brasil y Méjico tienen una ley específica, aquí el CGPJ ha editado una guía que niega este síndrome.

Propongo la custodia compartida preferente, y que la custodia exclusiva solo al padre o la madre sea solo en casos excepcionales. Los hijos tienen derecho a relacionarse con su padre y con su madre. 

Pido que se trate de frenar el suicidio masculino; que los equipos psicosociales estén colegiados y trabajen de manera independiente, no con contratos temporales, sujetos al criterio ideológico de cada comunidad autónoma; que se potencie la mediación en la sociedad, comenzando por la escuela; se proteja la libertad de expresión, y se informe desde la igualdad… 

Hace unos meses una mujer envenenó a su hija y en una noticia aparecía que la hija había muerto intoxicada. No, intoxicada no, la había envenenado la madre. Después un señor se tiró con su hijo y el titular de ‘El País’ era que un hombre mata a su hijo arrojándose al vacío, y después se tiró una señora con la niña desde una terraza y era muere una menor…

Debe haber políticas de familia, que se ayude a la gente en caso de separación, que haya viviendas para divorciados… Lo que es una sociedad justa y de sentido común, no el negocio que aquí hay de fondo. 

Si se cerrara el grifo del dinero, el feminismo radical se cortaría en un minuto. 

Se deben auditar todas las partidas a las asociaciones, ver si los proyectos que tienen son de igualdad.

Y también que haya independencia de poderes. Aquí el Poder Ejecutivo controla al Poder Judicial y al Poder Legislativo.

A través de decretos leyes, el Ejecutivo se salta los poderes Legislativo y Judicial.