PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Lo que verdaderamente piensan las grandes fortunas no es lo que afirma Pablo Iglesias

El autor de la columna, Carlos Perelló, es economista, licenciado en Derecho, especialista en concursal y socio fundador de PerelloBioscaCabrera S.L.P.
|

El señor Iglesias dijo hace unos días que las grandes fortunas están deseando pagar más impuestos por “patriotismo fiscal”.

Poner un deseo o palabras en boca de un conjunto de ciudadanos disperso es, cuanto menos, atrevido y, cuanto más, es manipulación informativa sabiendo que es difícil obtener una respuesta coordinada de este grupo de ciudadanos que contradigan lo dicho, a menos que el señor Iglesias haya hablado con un alto porcentaje de ellos, lo cual dudamos todos.

Sin duda es una frase inteligente para su manera de hacer política porque si respondes afirmativamente, no te quejes luego, si dices que no estás de acuerdo te posicionas como “gran fortuna”, además de, según el señor Iglesias, no ser ni solidario ni patriota y, por último, el que calla otorga que es lo que el señor Iglesias sabía iba a suceder de antemano.

Dicho esto, la frase tiene una pequeña errata porque quizás el señor Iglesias debería haber hecho uso de la primera persona del plural, “estamos deseando”, en vez de la tercera persona del plural, “están deseando” por obvias razones.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Como decía sir Winston Churchill “la virtud inherente al socialismo (y por supuesto al comunismo) es el equitativo reparto de la miseria”.

FALSA PROMESA 

Y una de las falsas promesas del social-comunismo  es que la subida de impuestos a los ricos y a las grandes empresas va a convertir al país en más igualitario y va a subir el nivel de vida de todos los ciudadanos.

Aunque esta política sea posteriormente un fracaso, está muy demostrado que las sociedades no se sublevan ante un poder totalitario porque este poder no deja a la sociedad organizarse y además la tiene siempre en estado de necesidad.

PUBLICIDAD

Y buscar culpables en “los otros” es un recurso muy utilizado por estos políticos, y por tanto el castigo es  pagar incluso más.

Es bien conocido que los impuestos, “per se”, no mejoran la situación de un país.

Existen países con elevados impuestos como Suecia, Dinamarca,  Finlandia que tienen un alto nivel de vida, y otros con bajos impuestos, también como Irlanda o Corea del Sur.

PUBLICIDAD

Por otro lado, existen países con altos impuestos totalmente arruinados (normalmente regímenes comunistas o “paradictaduras”) y países pobres con bajos ingresos fiscales (países sin estructura adecuada de la Administración Pública).

PUBLICIDAD

¿Dónde está la diferencia?

En una palabra, en la gestión de las arcas públicas y en la percepción de la ética de sus gobernantes que son dos caras de la misma moneda.

ÍNDICE DE PERCEPCIÓN DE LA CORRUPCIÓN 

¿Cómo se muestran países como Dinamarca, Noruega, Irlanda o Finlandia en ética de su Sector Público?

Todos estos países están en los mejores puestos en el “Índice de Percepción de la Corrupción”, son países considerados de los más éticos tanto de su Ejecutivo como de sus funcionarios.

PUBLICIDAD

España está en el puesto 30, unos diez puestos peor de lo que le debiera corresponder.

España tiene una carga fiscal hoy en día similar a otros países que tienen un nivel de vida superior al nuestro, nuestro problema no es la carga fiscal sino los bajos ingresos fiscales debido a la alta economía sumergida, el pequeño pero muy expandido fraude y la percepción de que nuestros impuestos no son utilizados de manera eficiente, ni son justos, lo que empuja a los ciudadanos a buscar maneras de no pagarlos y justifican este comportamiento por la corrupción e incapacidad de nuestros gobernantes “quid pro quo”.

Estudios en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) demuestran que la carga fiscal es perjudicial para la economía y la riqueza de un país pero al mismo tiempo, de manera contradictoria, demuestran que el gasto público, que se nutre de estos mismos impuestos, también tienen un efecto positivo para estas mismas economías.

CONFIAR EN LA ÉTICA DE SUS GOBERNANTES

¿Dónde está el truco?

Que los ciudadanos “confíen” en la ética de sus gobernantes y por tanto están dispuestos a pagar esa mayor carga fiscal porque va a ser un gasto público productivo que va a redundar en beneficio de todos.

Confianza en los gobernantes, conocimientos en gestión pública y ética en el manejo de dineros ajenos. Esto y solo esto es la clave que hará a los ciudadanos pagar más impuestos sin rechistar.

Después de esto, no sé si merece ahora explicar el por qué las grandes fortunas no quieren pagar más impuestos.

Pero, sin hablar hablado tampoco con ellos, diré que primero demuestran su solidaridad y patriotismo fiscal invirtiendo en el país y creando riqueza y puestos de trabajo.

Segundo, los impuestos que se cargan ya en España deberían ser suficientes para tener un alto nivel de vida, un Estado del Bienestar adecuado y al mismo tiempo ser considerados como justos y proporcionales.

Tercero, las “grandes fortunas” saben, por eso son “grandes fortunas”, que mayores impuestos no van a redundar en beneficio del país sino en beneficio de unos pocos y si algo molesta a las “grandes fortunas” es despilfarrar el dinero.

Pueden arriesgarlo y perderlo todo, pero no despilfarrarlo.

Y lo único que piden es un gobierno ético, ni siquiera listo, solo ético.

Así que, repito, sin haber hablado tampoco con ellos, esto es lo que piensan las “grandes fortunas” a menos que, como en Sodoma y Gomorra, me encuentren a 10 de ellos que piensen lo contrario.

Si no los encuentran este Gobierno podría acabar como la mujer de Lot o peor aún hacer que el país termine como  esas dos ciudades del Valle de Sidim.