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Garzón declara hoy como perjudicado en el Juzgado Central de Instrucción 5 que dirigió durante 23 años

El presente titular del Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional, José de la Mata, y su predecesor, Baltasar Garzón, que hoy se verán las caras. Fotos: Carlos Berbell/Confilegal.
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La sensación va a ser muy rara para Baltasar Garzón. Porque por primera vez en 23 años va a comparecer ante el Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional. El mismo que ocupó como magistrado hasta 2012 tras ser condenado por el Tribunal Supremo e inhabilitado durante once años.

Al otro lado de la mesa está su sucesor, el magistrado José de la Mata, ante el que va a declarar como perjudicado al haber sido víctima del espionaje al que se habría sometido a su cliente, Julian Assange, fundador de Wikileaks, mientras estuvo asilado en la Embajada londinense de Ecuador.

Los investigados son David Morales Guillén y la empresa UC Global, responsables de la seguridad de dicha embajada, contra los que Assange se querelló por espiar sus comunicaciones y, concretamente, por delitos contra la intimidad y el secreto de las comunicaciones abogado-cliente, cohecho y blanqueo de capitales.

La fase de instrucción, y con ella estas comparecencias son secretas, por lo que no será posible ver la escena que tendrá lugar a las 10 de la mañana de hoy.

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Baltasar Garzón, exmagistrado del Juzgado Central de Instrucción 5 a un lado. Y al otro, José de la Mata, titular actual. 

Es cierto que el edificio que dejó Garzón en 2012 no es el mismo que el de la actualidad y que las pequeñas salas de comparecencias e interrogatorios se encuentras bajo tierra, a una decena de metros, bajo los jardines de la Plaza de la Villa de París, pero el mecanismo y la gente sigue siendo la misma.

Además de Garzón, también están citados, también como testigos, el que fuera cónsul de Ecuador en la capital británica, Fidel Narváez, y Stella Morris, actual pareja de Assange.

Ambos serían igualmente perjudicados por el espionaje de UC Global, según las fuentes consultadas.

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La defensa del fundador de Wikileaks sostiene que éste y todas las personas de su entorno que le visitaban o se comunicaban con él fueron espiados en la Embajada ecuatoriana de múltiples maneras como la colocación de micrófonos y cámaras, copiar teléfonos móviles y documentos de identidad de las visitas que recibía, hasta perfiles de políticos, médicos y abogados con los que Assange mantuvo contacto.

También denuncia la defensa la toma de las huellas dactilares del propio Assange, que la empresa habría extraído de un vaso, e incluso la toma de muestras de heces del pañal del hijo del fundador de Wikileaks para tratar de acreditar si se trataba de su hijo.

David Morales habría estado facilitando toda la información que obtenía a la inteligencia de Estados Unidos, principalmente a través de la cooperación de la empresa Las Vegas Sands –en cuyos hoteles se habría alojado cuando viajaba a ese país– y su personal de seguridad.

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DOS PIEZAS SEPARADAS

La causa de este supuesto espionaje, que se investiga en la Audiencia Nacional por tratarse de presuntos delitos cometidos por un español en el extranjero, se abrió a mediados de 2019 y el instructor ya ha abierto dos piezas separadas: una denominada ‘Correa’, después de que el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, presentara una querella contra UC Global, y otra llamada ‘News’ que se centraría en los periodistas que también pudieron ser espiados por la empresa española.

El instructor también ha escuchado en sede judicial al principal imputado en esta causa, quien afirmó que fue el propio Gobierno ecuatoriano el que le solicitó implantar métodos de escucha al estar preocupado porque el fundador de Wikileaks se reunía con “delincuentes”.

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Además, Morales negó haber vendido información a Estados Unidos y aseguró que los viajes a ese país fueron para contactar con otros clientes de su empresa, según fuentes jurídicas presentes en la declaración.