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Las verdades a medias entrañan, la mayor parte de las veces, grandes mentiras que siempre favorecen a los poderosos [contestación a Guilarte]

Jesús María Ruiz de Arriaga contesta a la columna que, sobre su persona, ha publicado hoy el vocal del Consejo General del Poder Judicial, Vicente Guilarte.
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Hay muchas maneras de mentir. Una de ellas es ignorar la verdad. El señor Guilarte cuenta un discutible caso para descreditarme, desacreditar a mi equipo jurídico y para tapar todas las cosas que el Consejo General del Poder Judicial hace en perjuicio de los consumidores cuanto se trata con casos relacionados con los bancos.

A lo largo de este artículo voy a ir desengranado todo esto, en ocho puntos:

PRIMERO

El señor Guilarte habla de una controvertida sentencia en que el cliente recuperó todo su dinero y no pagó ningún honorario por el trabajo que hicimos.

Admito que ello se puede discutir. Lo que no admito es su insidia de buscar donde sea, lo que sea, algo, con el único fin de desacreditarnos, para así hacer el caldo gordo a quien él bien sabe.

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Arriaga Asociados ha ganado para sus clientes 125.376 sentencias. Una sentencia frente a más de ciento veinticinco mil sentencias.

O, dicho de otra manera, esa única sentencia supone el 0,0007 por ciento de todas nuestras sentencias.

SEGUNDO

Arriaga ha recuperado para sus clientes 1.329,3 millones de euros. Lo pongo, en palabras: más de mil trescientos millones de euros, que corresponden a más de 125.000 familias. Dinero que los bancos no querían devolver voluntariamente.

El señor Guilarte ha omitido el número de los casos que hemos ganado, del importe recuperado y que se tratan de reclamaciones a los bancos.

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Supongo que para él esa información no es relevante. O quizá el propósito quiera hacerlo irrelevante. Pero la verdad es la que es.

TERCERO

Tampoco se ha contado –mea culpa– que en Arriaga solo cobramos cuando ganamos, y que, desde hace mucho tiempo, si perdemos algunos casos, que han sido poquísimos, en la gran mayoría de ellos, Arriaga se hace cargo de pagar la condena de costas al cliente, liberando al consumidor, de dichos costes.

CUARTO

No veo que el señor Guilarte critique a los bancos por colapsar el sistema judicial al obligar a sus clientes a demandarlos judicialmente.

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Como miembro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) debería importarle. Existen demandas porque los bancos no quieren devolver voluntariamente lo cobrado en cláusulas abusivas.

QUINTO

Como consecuencia de lo anterior, el CGPJ ha creado unos juzgados especializados que desincentivan a los consumidores que quieran reclamar. ¿Por qué? Porque estos Juzgados “bises” no están suficientemente dotados y las sentencias se eternizan durante varios años.

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Los bancos se frotan las manos con esta medida de crear juzgados “trampa”.

Por no decir que los consumidores en cuanto a reclamaciones ante los bancos, tienen un acceso a la justicia diferente a las reclamaciones que no sean contra los bancos, con clara infracción al artículo 24.1 de la Constitución Española, por la discriminación a los consumidores que reclamen a los bancos, y solo para beneficiar a los bancos.

SEXTO

El señor Guilarte oculta, esconde y camufla, que su verdadero interés en todo ello es justificar que el Tribunal Supremo es un paladín de los derechos de los consumidores, aunque, desgraciadamente, muchas de estas sentencias no ayudan a los ciudadanos. Porque es el Tribunal de Justicia de la Unión Europea quien termina poniendo orden.

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SÉPTIMO

Con ello no solo nos estamos alejando de Europa, sino también de los consumidores.

Desgraciadamente éstos ven aterrorizados que las instituciones públicas se acercan cada vez más a los bancos en perjuicio de los consumidores.

OCTAVO

En las declaraciones recogidas por Confilegal, jamás dije que la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo empleara un lenguaje “florido” y “pedante”. Lamento este mal entendido, me refería, señor Guilarte, a su forma personal de redactar.

Las sentencias de esa Sala son, en muchos casos, oscuras y enrevesadas, lo que es una pena.

Ojalá el movimiento “lenguaje legal comprensible”, impulsado por el ministro de Justicia, el señor Campo, tenga éxito y cale entre los señores magistrados. Harían un gran favor a la ciudadanía.

La justicia debería emanar del pueblo y no solo de los poderosos. Todas las instituciones públicas deberían velar por ello, sobre todo el CGPJ y el TS.