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[Opinión] La Justicia triunfa apartando al fiscal Stampa en el caso Tándem

La columnista, María Montero, fue quien interpuso una denuncia ante la Fiscalía General del Estado por la supuesta "relación íntima" del fiscal anticorrupción Ignacio Stampa y la abogada de Podemos, Marta Flor Núñez, que reveló José Manuel Calvente, excoordinador legal de Podemos, Ignacio Stampa.
| | Actualizado: 29/10/2020 12:52

Cuando comencé a observar la trayectoria de la fractura interna del equipo jurídico de Podemos, dada la relevancia procesal que podría suscitarse a futuro por esta crisis dirigida hacia la macrocausa judicial del caso Tándem, sumado a las informaciones que iba recabando respecto a las denuncias del exabogado José Manuel Calvente contra el partido de Pablo Iglesias, tomé la decisión de abrir una línea de periodismo de investigación desde el programa que dirijo, «La ventana indiscreta».

Han transcurrido diez largos meses sin descanso, desde que comencé esta investigación.

Son cientos de fuentes consultadas, miles de horas de rastreo de datos clave al contraste, lectura, hemeroteca, análisis de comparecencias de testigos e imputados ante la Audiencia Nacional por el caso Villarejo, y el caso Unión en el Juzgado de Arrecife, ambos procesos judiciales con un nexo común: el fiscal Ignacio Stampa.

Mi inspiración proviene de las Islas Canarias, desde dónde interpuse la primera solicitud de investigación en febrero de 2020, ante la Fiscalía General del Estado (FGE), por el “lío sentimental” del fiscal Stampa con la abogada podemita, Marta Flor, -personada en el caso Villarejo como acusación popular-, direccionado a una presunta revelación de secretos.

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Me sentía tan consciente por la repercusión de este escándalo en el caso Tándem, –proceso que investiga las actividades empresariales del comisario jubilado, José Manuel Villarejo, que consideré que hacía la correcto: no dejar pasar este desequilibrio que podría afectar gravemente a la Justicia.

Ante mi sorpresa, durante el confinamiento por el COVID-19, accedí a trascendentes informaciones, pistas que me indicaban que seguía por el buen camino.

De alguna manera, las “casualidades” que hilvanaban estos reportajes que posteriormente publicaría en Confilegal, venían a decirme que la propia maquinaria de la vida había puesto en marcha un cambio sin precedentes en la sociedad, en el que mi programa contribuiría de una manera directa.

Y así fue.

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Recurrimos y recurrimos las decisiones del fiscal jefe inspector de la FGE, Fausto Cartagena, ante respuestas tan sui géneris, como que la “relación íntima abogada-fiscal” no tenía trascendencia en el caso Tándem, por no cohabitar más de un año, o acreditar un matrimonio los implicados.

Cada paso que dábamos en cada publicación, abría un nuevo debate social. Y la sociedad española, comenzó a poner su atención en este proceso destapado por «La ventana indiscreta».

Ya no se trataba de un simple “lío de faldas” denunciado, nos habíamos acercado a los pilares del Estatuto de los Fiscales cuestionando algunos preceptos obsoletos, poniendo el foco en la apariencia de imparcialidad que en todo momento ha de prevalecer en el Ministerio Público.

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Y en este sentido, el fiscal Stampa, había perdido su halo de credibilidad por su vínculo con Marta Flor, y las filtraciones de chats que confirmaban la “proximidad de Podemos con la Fiscalía”, lo que desembocó en una investigación por la Fiscalía Superior de Madrid, por revelación de secretos.

En contraposición a la caída de Stampa, el vicepresidente segundo del gobierno, Pablo Iglesias, fue señalado por realizar un “montaje” con el caso Dina, –pieza número 10 del proceso Tándem–, a la espera de una decisión del Tribunal Supremo respecto a una posible imputación por denuncia falsa.

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Se intensificaron las publicaciones en Confilegal, intervenciones en esRadio-Las Palmas, El Toro TV, El Barómetro de la Inter, Protegidos Radio, Espejo Canario, Periodista Digital, El Cierre Digital, Estado de Alarma TV, citaciones constantes que replicaban en otros medios de comunicación nacionales, dónde aportamos exclusivas informaciones, ratificando la línea editorial en base a las denuncias del excoordinador legal de Podemos, Calvente.

Este letrado ha mantenido permanentemente, sin contradicciones, su versión del riesgo de la relación fiscal-abogada, que “podría poner en peligro la estrategia procesal” del partido de Iglesias en el caso Tándem.

Calvente avaló esta denuncia ante la Fiscalía Superior de Madrid y la cúpula de Podemos, así como en la Guardia Civil, y en su comparecencia ante el titular del Juzgado Central de Instrucción Número 6, Manuel García Castellón, –instructor del caso Tándem-, al responder a las preguntas del abogado de Villarejo y la Acción Popular tutelada por VOX, sobre este asunto.

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Un instante clave de este intenso periplo informativo, que revolucionó a la sociedad española el pasado 27 de octubre, en conexión con varias noticias vinculadas entre sí, fue cuando la Fiscalía General del Estado comunicó que el fiscal Stampa no recibió un solo apoyo para obtener una plaza fija en la Fiscalía Anticorrupción. Stampa había perdido el pulso con el caso Tándem, debería abandonar la Audiencia Nacional por perder la confianza de los fiscales.

Ni el teniente fiscal, Luis Navajas, -quien censuró como “vomitiva” la relación íntima entre Stampa y la letrada Flor-, ni el fiscal instructor de la FGE, Fausto Cartagena, -quien había archivado los expedientes-, a la hora de la verdad, no respaldaron a Stampa. No refrendaron a este fiscal, y en este aspecto, finalmente, estos hechos pesan más que sus polémicas palabras anteriores.

Esta falta de confianza tan crucial, fue la antesala a la negativa definitiva de la Fiscal General, Dolores Delgado, quien descartó a Stampa en la ecuación del caso Tándem.

Otra noticia fundamental, previa a esta votación del Consejo fiscal, quizá en una maniobra del fiscal Stampa por la plaza que, finalmente, ha perdido, fue su “victimización” en una presunta trama orquestada por Villarejo en relación al programa La ventana indiscreta, para apartarlo del caso Tándem. Pero esta trama es absolutamente falsa. Se enmarca en una pieza secreta de Tándem que, sin embargo, ha trascendido, vulnerando el secreto de sumario.

Esta suposición errónea de Stampa en cuanto a un vínculo entre Villarejo y este trabajo de periodismo de investigación editado, carece de fundamentación, pero a raíz de este intento de “criminalización” hacia las publicaciones que realizo sobre el caso Tándem, se ha interpuesto una denuncia ante la FGE contra el fiscal Stampa por presunta revelación de secretos y represalia, solicitando la apertura del protocolo de acoso que rige la Fiscalía, bajo el amparo de la asociación ACODAP.

El tercer eslabón de esta cadena, es la querella formalizada por Villarejo, contra Pablo Iglesias, Gloria Elizo, Marta Flor, y Dina Bousellham, por denuncia falsa en el caso Dina. Este tándem podemita podría haber tratado de imputar al comisario jubilado una trama policial contra el partido en clave “policía patriótica”. Pero el tiempo ha desvelado el “montaje podemita” para victimiazarse a expensas de Villarejo, y sacar rédito electoralista explotando esta denuncia.

Podemos necesita “criminalizar” a Villarejo en Tándem porque era el investigador, -legitimado por el Ministerio del Interior-, de la financiación irregular del partido. Iglesias quiere controlar el CNI porque una parte de esta entidad está confrontada con el comisario jubilado por el caso de Corinna Larsen, otra pieza de Tándem, que ha sido archivada recientemente.

Son meras conjeturas, pero la formación morada podría tener una “cloaca paralela” al caso Tándem que, en el fondo, resultaría el esperpento pre-fabricado en el caso Dina.

Esta posibilidad, podría direccionar a otras cloacas de Iglesias, procedentes del chavismo, tal como apuntaron algunos servicios de inteligencia extranjeros cuando Villarejo investigaba a Podemos.

Existen grabaciones de Villarejo a destacadas personalidades políticas y empresariales, que representan otras ecuaciones influyentes en este ajedrez de esta macrocausa judicial.

En este tablero ajedrecista, Podemos podría haber calibrado “maniobras secretas” desde la cúpula del partido, para “diseñar” tropelías como el caso Dina u otros “montajes”, culpabilizar permanentemente a Villarejo como un patrón mediático, e implicar medios de comunicación y periodistas concretos, tanto afines como incómodos para los objetivos podemitas.

Podemos podría haber creado su propia red para utilizar el caso Tándem para sus fines políticos.

De ahí, que necesiten una personación completa en las 28 piezas del proceso judicial, acceder a toda la documentación procesal, constituirse como un lobby de presión, influir en los informativos y en la sociedad, y “criminalizar” o “victimizar” perfiles a conveniencia, como ha sido el caso de algunas denuncias falsas contra Calvente, que han sido archivadas.

En cuanto a «La ventana indiscreta» se refiere, hemos cumplido fielmente con nuestro compromiso con los parámetros del periodismo de investigación, y sentimos una inmensa gratitud hacia todos los ciudadanos que confiaron en nuestro trabajo.

En definitiva, la Justicia desde la Fiscalía al retirar la confianza al fiscal Stampa, ha florecido en una sociedad, que anhelaba un cambio de paradigma en los resultados a un esfuerzo colectivo.