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Seis meses de la nueva relación Reino Unido-Unión Europea

Ángela de Miguel
Seis meses de la nueva relación Reino Unido-Unión Europea
Ángela de Miguel, autora de esta columna, es directora de Carter Lane en Bruselas.
06/7/2021 06:46
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Actualizado: 06/7/2021 06:46
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Dejó de ser un mal sueño para convertirse en realidad el 31 de enero de 2020. La salida del Reino Unido e Irlanda del Norte de la Unión Europea, votada en referéndum por los ciudadanos británicos el 23 de junio de 2016, se hacía efectiva a la vez que estallaba en Europa la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

Pese a las dificultades añadidas, la negociación llegó a su fin con la firma del Acuerdo de Comercio y Cooperación consensuado por ambas partes el 24 de diciembre de 2020.

Desde el 1 de enero de 2021, este acuerdo es el marco regulatorio que rige la relación entre la Unión Europea y el Reino Unido.

Aunque con este sello se evitó el llamado «Brexit duro» -una salida del bloque sin acuerdo- lo que está claro es que este nuevo escenario ha supuesto cambios muy relevantes que han afectado a ciudadanos, empresas y administraciones tanto europeas como británicas.

Ya no hay libertad de movimiento -ni de personas ni de mercancías-, hay controles aduaneros y restricciones en servicios que antes fluían fácilmente. ¿En qué consiste el acuerdo?

El Acuerdo de Comercio y Cooperación se divide en cuatro grandes bloques: el primero sobre el libre comercio, que elimina cuotas y aranceles entre ambas partes; el segundo establece un marco de cooperación económica, social y medioambiental tratando otros temas como la pesca, la conectividad energética, transporte y seguridad social.

El tercer bloque concreta acuerdos en materia de política exterior, seguridad, defensa, orden público y cooperación policial y judicial en materia penal; y por último, el cuarto bloque establece un marco de gobernanza para supervisar la aplicación leal de este acuerdo.

El acuerdo de Nochebuena no incluyó los servicios financieros, importantes para la economía británica, ya que las instituciones financieras con sede en Reino Unido perdieron el acceso automático al mercado único hace 6 meses.

Los británicos dependían de que la Comisión Europea decidiera otorgarles los derechos de equivalencia. Y aunque ambas partes llegaron en el mes de marzo a un memorándum de entendimiento, que no a un acuerdo, se espera que quede cerrado en las próximas semanas.

Lo que está claro es que la City de Londres perdió en enero el puesto de principal mercado de acciones de Europa en beneficio de Ámsterdam y que las empresas británicas que quieran acceder al mercado europeo con mayor facilidad deberán abrir sedes o filiales en territorio de la Unión.

Primeras consecuencias de la era Post-Brexit Además de los atascos fronterizos y problemas en aduanas de los primeros meses, los ciudadanos británicos, de momento, han notado una ligera subida en algunos productos de consumo y los ciudadanos europeos que residen en el Reino Unido se encuentran con restricciones y obstáculos a la hora de enviar y recibir paquetería.

Si eres español y viajas por turismo tendrás que tener en cuenta que para ir de vacaciones al Reino Unido, debemos viajar con nuestro pasaporte, ya que no sirve el DNI.

El motivo de entrada en el país no podrá ser búsqueda de empleo, ya que para ello hace falta tener un visado de trabajo. El ‘roaming’, por ejemplo, ya no es aplicable como en el resto de los países de la Unión, por lo que las operadoras de telefonía son libres de aplicar recargos en las tarifas.

Si viajas desde el Reino Unido y en compañía aérea británica, los derechos del viajero serán los que rijan en ese país en cuanto a retrasos, cancelaciones o incidencias.

Si no te mueves de casa, pero compras productos en empresas del Reino Unido ya no te amparan las normas europeas de protección del consumidor, sino que las condiciones del contrato serán las establecidas en Gran Bretaña. Por lo tanto, conviene leer muy bien las condiciones de compra y devolución.

Y aunque el acuerdo ha tratado de evitar el pago de aranceles, todas las importaciones están sujetas a trámites aduaneros y al pago del IVA.

Pero pese a todo, realmente las consecuencias más duras del Brexit todavía no se conocen porque han quedado camufladas por la pandemia. En el segundo semestre del año, se obtendrá una imagen más real de la salida.

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