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Por las ideologías de la verdad

Jesús Seligrat
Por las ideologías de la verdad
El abogado Jesús Seligrat en la Academia de Jurisprudencia y Legislación, donde presentó la propuesta del 'Defensor del Mayor'. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
06/10/2021 06:46
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Actualizado: 06/10/2021 06:46
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Si debatir es vivir, matar la libertad de la verdad constituiría un crimen social contra todo sentimiento universal de democracia, de soberanía en los Estados Sociales y de Derecho.

Sostengo que la más eficaz solución a los conflictos en el mundo, se encuentra en la inteligencia social y el talento institucional de evitarlos.

Los seres humanos estamos insertos en una sociedad internacional, colmada de instituciones públicas y cargos públicos, veladores de la seguridad, garantía y libertad de la verdad, en un marco de derechos humanos y libertades sin discriminación en mujeres, hombres, menores, jóvenes y mayores.

Respetar las ideologías constituye principio fundamental para que nuestro mundo logre desde la concordia, los más eficaces y solventes compromisos, siendo la política, el arte sabio de gobernar con sistemas nacidos de la base social, de abajo hacia arriba, jamás imponiendo, dictando desde arriba contra los de abajo, siendo función social, función deber y servicio hacia los pueblos, en la más integral protección y garantía de que los más débiles y vulnerables, jamás se deben sentir excluidos, arrinconados, abandonados ni infravalorados, por verdad, por justicia, por Derecho y por libertad.

El necesario el Derecho Humano a la Transparencia, debe liberar de sombras, de opacidades a todo cuanto acontece en un mundo, colmado de conflictos, de guerras sociales, de controversias económicas, comerciales, sanitarias con acuciantes problemas vulnerándose desgraciadamente el Derecho Humano a la Vida y el Derecho Humano a la Salud, por un okupa internacional coronavirus que mata, sangra y destruye vidas, economías, proyectos, derechos y libertades.

La ideología de la verdad, de la transparencia en todo cuanto acontece bueno, malo y mejorable en el mundo, debe imperar en las denominadas socialmente derechas, izquierdas, centros y laterales, sin olvidar nunca jamás que toda ideología que no garantice la libertad de la verdad, resultaría extremadamente difícil y complicado su capacidad para lograr soluciones a los grandes y graves problemas que acontecen a la Humanidad.

Con supremo respeto y cálida reflexión social, considero que las ideologías deben constituir la madre generadora de soluciones, la matriz creadora de eficacia, solvencia, sanación y prevención en la garantía y ejercicio de los derechos jurídico-sociales, económicos y asistenciales en todos los seres humanos de la Tierra, sumando libertades, aunando razones y multiplicando derechos humanos, como triunfos necesarios en favor de la Humanidad.

Los seres humanos necesitamos gobernantes que solucionen, que jamás creen problemas, sino todo lo contrario, siendo capaces de prevenirlos, erradicarlos y sanarlos desde la seguridad y garantía en derechos humanos y libertades sociales, económicas, individuales en todos y cada uno de los seres humanos del globo terráqueo sin fisuras, sin opacidades, sin demagogias, sin sofismas, sin utopías.

Los Parlamentos, como casa de los pueblos, están obligados a legislar con normas-servicio, con leyes-servicio, evitando leyes-poder que lejos de garantizar estabilidad, seguridad jurídica y garantía sustantiva y procesal, gestarían discriminación, imposición dictatorial, abuso de derecho o ejercicio antisocial del mismo.

Sumar ideologías, multiplicar derechos humanos y libertades en favor de la Humanidad, gestará la sanación mundial, a solución mundial que mujeres, hombres, menores, jóvenes y mayores necesitamos en un mundo, ávido a caerse, envuelto en crisis, exageradamente digitalizado, habiendo convertido a los seres humanos en múltiples supuestos en números, en dígitos, presuntas víctimas de impositiva y confiscatoria cibernética que, lejos de unir, distancia la comunicación de los pueblos con sus dirigentes, la cercanía de las instituciones con los pueblos, sumando supuestos de indefensión “marque el uno, marque el dos…todos nuestros agentes están ocupados”.

El pueblo necesitamos que las ideologías sean conciencia social de carne, piel y sentimiento de lo que en verdad, los seres humanos necesitan, de todo aquello que realmente la Humanidad busca para lograr una vida con dignidad, evitando catástrofes económicas, sanitarias, indigencias sociales, pobreza existencial, paro, violencias, agresividad e intolerancias, dando cabida a todos los seres humanos, ya que, en la Tierra, debe haber sitio, lugar, luz, vivienda, trabajo, salud, derechos y libertades para todas y para todos, sin seres de primera, ni de segunda, logrando la igualdad en la riqueza, como garantía necesaria de justicia y proporcionalidad integral en todos los confines de la Humanidad.

¡Si sumar edades es ser mayor, qué la verdad, jamás reste en la vida de la Humanidad!

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