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Por la cultura de las libertades

Jesús Seligrat
Por la cultura de las libertades
El abogado Jesús Seligrat en la Academia de Jurisprudencia y Legislación, donde presentó la propuesta del 'Defensor del Mayor'. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
27/10/2021 06:46
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Actualizado: 26/10/2021 18:37
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Con supremo respeto y avanzada reflexión, considero que poner vida a la vida, libertad a la verdad, derechos a la Humanidad, constituye prioritaria necesidad en el mundo, por progreso, por justicia y por latidos vivenciales en el ejercicio cultural de las libertades.

Matar las libertades, siempre constituiría letal crimen social, sangrando el corazón de los pueblos, los sentimientos de la Humanidad, enterrando la transparencia universal de la verdad en la Tierra.

Sin libertades, la vida jamás lograría nacer, el amor resultaría cruel atadura y la denominada convivencia, ilegítima destrucción, regresión, involución, como insolidario analfabeto de civilizaciones, sin la necesaria cultura social del compromiso universal para hacer de la Humanidad, templo institucional de sabiduría en el evangelio social de derechos.

Sin libertades, morirían los derechos humanos, enterrando la cultura social de los pueblos, como necesario avance, progreso en el bienestar de los pueblos, siendo aberrantemente dominados por dictaduras, como signos decadentes de esclavitud, imperios de opresión, impidiendo el desarrollo de vidas y muertes con dignidad.

Sin libertades, la dignidad moriría, siendo compañera agónica de la más cruel y despiadada pobreza social, emocional, cultural, económica y vivencial, haciendo progresar el hambre, como contracultura de libertades, como despilfarro lapidario por la mortandad en derechos y libertades, sembrando gravámenes de intolerancia, desnutrición generacional y atroz abandono social, económico y asistencial, resultando público y notorio que, infra-vivir constituiría la más trágica y letal forma de fallecer.

Enfrentar a los pueblos, siempre gestará tragedia, desunión, desconfianza, desconcierto, crispación y violencias con nocivos perjuicios, haciendo un mundo embargado, fiscalizado por la errada contracultura del desencuentro, de la confrontación hostil y perniciosa imposición, como dictadura contra el ser y estar en la vida de la Humanidad.

Sin cultura de las libertades resultaría inviable el ejercicio y garantía de los derechos jurídico-sociales, económicos y asistenciales, arruinando todo germen de concordia, al resultar suprimido el necesario amparo y protección legal en la cobertura integral de necesidades económicas, sociales, emocionales, asistenciales y vivenciales en la Humanidad.

¡Sin cultura de las libertades, estaríamos muertas y muertos, aunque continuaran latiendo nuestros corazones!

Sin cultura de las libertades, el analfabetismo social abortaría toda posibilidad de progresar, gestándose un mundo de perdedoras y perdedores, de víctimas envueltas en dañinos sudarios de indefensión, desconsuelo y desesperación. ¡La cultura de las libertades, evita las trincheras de la hostilidad, poniendo paz y amor por las libertades!

ESCUELA DE LA VIDA

La Escuela de la Vida, delata la necesidad de ejercitar las vivenciales asignaturas encuadradas en la cultura por las libertades, en la cultura por los derechos humanos, como vehículo necesario para que vivir, como morir, sean desarrollados con dignidad, con garantía y seguridad, siendo los Estados Sociales y Democráticos de Derecho, columnas sostenedoras, garantes en proteger a los pueblos, mujeres, hombres, menores, jóvenes y mayores, desterrando renglones torcidos de miseria, pobreza, indignidad, insolidaridad e incultura institucional de las libertades y derechos fundamentales en favor de la Humanidad.

¡Legislar naciendo las normativas de la base social hacia arriba, con leyes-servicio, como función deber de todos los poderes en la Tierra, delata talento social e inteligencia institucional por la cultura de las libertades!

Si ser mujer es libertad y amor es ser madre, que la necesaria cultura de las libertades ponga matriarcal transparencia en el desarrollo de todo ser humano en la Tierra, sin sofismas, sin utopías, sin fisuras, sin discriminaciones, haciendo vidas, como senderos de avance, progreso y libertades, protegiendo y respetando el derecho humano a la unicidad, como garante en la suma de libertades, haciendo de la diversidad, exponente magistral en la sabia cultura de las libertades.

Los derechos, las libertades deben ser ejercitados con plena garantía, sin fisuras, sin recortes, sin mediatizaciones, como signo magistral de transparencia en la vida, desarrollo y muerte de la Humanidad.

¡Proteger, garantizar el derecho humano a la vida y el derecho humano a la salud, constituye obligación inexcusable de los poderes en la Tierra, asumiendo responsabilidad por sus errores, por sus carencias en prevención, como digno exponente de la cultura por las libertades en el mundo!

Toda función deber, toda función social resultan integradas en el ejercicio, garantía y seguridad de la cultura de las libertades, en aras de evitar la ignorancia social de la carencia en prevenciones, siendo la prevención institucional, medida inteligente para evitar grandes problemas, acuciantes catástrofes que puedan dañar a la Humanidad en sus vidas, en sus derechos, en sus necesidades y en su verdad , como integrantes del corazón social que hace viable que este mundo no se caiga, no sea enterrad, envuelto en ruinas de indefensión, inseguridad o irresponsabilidad.

Sin libertades, la cultura en la Humanidad sería silenciada, borrada por la prepotencia de las dictaduras, por la prohibición del derecho humano a ejercitar la cultura de las libertades.

Sin la cultura de las libertades, el derecho humano al respeto, el derecho humano a la tolerancia, el derecho humano a la unicidad, el derecho humano a la diversidad, morirían víctimas de indignidad.

Por la cultura de las libertades, brota, crece y se multiplica el respeto y garantía en todo ser humano, como titular vivencial de valores, beneficiario integral de derechos, capaces de hacer que la vida sea fértil manantial de progreso, haciendo de la economía servidumbre en favor de las necesidades de todos los seres humanos en la Tierra, sin discriminaciones, erradicando mundos de primera, segunda y tercera atrocidad.

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