Cinco años de cárcel por causar la muerte de dos jóvenes al conducir bebido y a gran velocidad
El coche golpeado quedó a 21 metros de distancia de donde tuvo lugar el impacto y las dos ocupantes, de 28 y 29 años, sufrieron traumatismos que no pudieron superar. Foto: Juan Manuel Serrano Arce/EP

Cinco años de cárcel por causar la muerte de dos jóvenes al conducir bebido y a gran velocidad

La Audiencia de Cantabria lo ha condenado por dos delitos de homicidio por imprudencia en concurso con delitos de conducción temeraria, exceso de velocidad y conducción bajo los efectos del alcohol
|
04/3/2022 12:40
|
Actualizado: 04/3/2022 12:58
|

La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a cinco años y tres meses de prisión a un conductor que circulaba bajo los efectos del alcohol y a gran velocidad por la calle Julio Jaurena de Santander, y que al entrar en la rotonda de Corbán impactó con otro vehículo en el que circulaban dos mujeres que perdieron la vida. Los hechos ocurrieron el 26 de julio de 2020.

Circulaba a 113 km/h en un lugar donde la velocidad estaba limitada a 50 km/h

El condenado responde a las iniciales de L. E. G., y es nacido en Santander en 1983.

El tribunal lo considera autor de dos delitos de homicidio por imprudencia grave (artículos 142.1,2 y 142 bis del Código Penal), en concurso con un delito de conducción temeraria (artículo 380.1), otro de exceso de velocidad (artículo 379.1), y un tercero de conducción bajo los efectos de alcohol (artículo 379.2).

Además de la condena de prisión, la Audiencia le impone la privación del derecho a conducir vehículos a motor durante nueve años, lo que en la práctica supone la pérdida de vigencia del permiso de conducir.

No se han reclamado responsabilidades civiles porque los familiares de las dos mujeres ya han sido indemnizados por la compañía aseguradora del vehículo que conducía el ahora condenado.

La conductora tenía 29 años y la copiloto, 28 años. La primera falleció al día siguiente, y la otra víctima el 22 de agosto, tres semanas después

La sentencia fue dictada el pasado 28 de febrero y se ha conocido hoy. La firman los magistrados Paz Aldecoa Álvarez-Santullano (presidenta), Ernesto Saguillo Tejerina, y Rosa María Gutiérrez Fernández, que ha sido la ponente. Es el procedimiento abreviado 838/2020.

La Fiscalía y las acusaciones particulares pedían 6 años de cárcel y 9 años de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores, salvo una de ellas que elevaba esta última pena a 15 años.

CONDUCÍA A 113KM/H EN LA CALLE DE ACCESO A LA ROTONDA

Según los hechos probados, el condenado, que había consumido bebidas alcohólicas, circulaba a una velocidad de 113 km/h en un lugar donde estaba limitada a 50 km/h, e incluso pocos metros antes había pasado cerca de un colegio donde la limitación era de 30Km/h.

A causa de tal velocidad y de la ingesta alcohólica “que disminuía su capacidad de respuesta y reflejos”, al llegar a la rotonda de Corbán “realiza
una maniobra de frenado, girando el volante hacia su derecha para seguir el trazado” de la rotonda y se incorpora a la misma “sin respetar la prioridad de los vehículos que circulaban por ella, perdiendo el control e invadiendo” la citada rotonda.

Como consecuencia de esa actuación, su vehículo colisionó a una velocidad de 79 km/h con otro que circulaba correctamente por la rotonda a una velocidad de 33 km/h y en el que viajaban dos mujeres.

El vehículo golpeado fue “proyectado lateralmente” hacia la zona ajardinada de la rotonda, que atravesó, y cayó entre los dos carriles de una de las calles de acceso a la citada rotonda, a 21,70 metros de donde se produjo la colisión.

“La violencia del siniestro”, continúa el tribunal, motivó la intervención de los bomberos, que tuvieron que “dar asistencia y excarcelar a la conductora y ocupante” del coche que resultó golpeado.

Las dos jóvenes fueron trasladadas al hospital de Valdecilla. La que iba de copiloto falleció un día después debido a los
politraumatismos sufridos, mientras que la conductora, a las tres semanas por un traumatismo cráneo-encefálico grave.

Tras los hechos, el ahora condenado mostraba “signos evidentes de su intoxicación alcohólica”, que fueron confirmados con las pruebas de etilómetro, que arrojaron un resultado de 0,53 y 0,54 miligramos de alcohol por litro de aire respirado.

LA FRENADA DEJÓ UN RASTRO DE 31 METROS

Los magistrados destacan que cuando tuvieron lugar los hechos “era de día y la calzada se encontraba seca y limpia”, por lo que “las condiciones de visibilidad eran buenas”. Además, “la vía urbana estaba perfectamente señalizada”.

El vehículo que conducía el acusado “tenía diversas modificaciones no autorizadas” que, según resalta el tribunal, “iban encaminadas a la ganancia de una mayor potencia y prestaciones”.

Así las cosas, el vehículo, que iba a 113 km/h en el tramo anterior al impacto, superó en más de 60 km/h la limitación genérica de la vía, y posteriormente colisionó a 79 km/h, dejando una huella de “frenada- derrape” de 31,2 metros, lo que pone de manifiesto que circulaba “ignorando las más básicas precauciones y cautelas en la conducción”, subraya la Audiencia.

A la hora de acreditar los hechos, los magistrados han tenido en cuenta los informes médicos y forenses, los atestados de Policía Local y Guardia Civil y también los “elocuentes, coincidentes y persistentes” testimonios de los testigos presenciales que se encontraban en distintos puntos de la trayectoria seguida por el acusado. Todos ellos pusieron de manifiesto la elevada velocidad a la que circulaba el acusado.

En este sentido, la Audiencia señala que “existía buena visibilidad en el momento del accidente, y lo que le impide evitar al turismo y el impacto es la altísima velocidad alcanzada, que sorprende y asusta a los testigos, quienes evidencian la agresiva y deportiva conducción previa”.

Según indica, “desde la parte de arriba de la cuesta que desciende había venido perdiendo la adherencia al asfalto, lo que, más que un intenso control del vehículo, refleja en realidad maniobras descontroladas”.

El tribunal expone que la colisión con un vehículo que se encontraba dentro de la rotonda “no implica una situación imprevista o sorpresiva en el tráfico, sino evidente por su propia naturaleza y ubicación, dadas además las advertencias previas de la señalización”.

“Y tal percepción del intenso peligro y riesgo tanto propio como ajeno, detectado por todos los que presenciaron su conducción, solo puede entenderse inhibida en el conductor, como anudada a la euforia provocada por una ingesta alcohólica, que lleva al sujeto a minusvalorar los riesgos de su conducta, que disminuye los reflejos de la persona y, consiguientemente, produce una menor rapidez en su respuesta”, añade.

Para determinar la pena, los magistrados han tenido en cuenta “la intensa gravedad” del resultado mortal causado, la “desmesurada
velocidad” y el “consumo alcohólico relevante”, que afectaron a una “conducción temeraria” que califica de “prolongada”, “brusca” y “extrema”,
al incidir en tres figuras delictivas del ámbito de la seguridad vial: un delito de exceso de velocidad, otro de conducción bajo los efectos del alcohol y un tercero de conducción temeraria.

Esta sentencia no es firme y contra la misma cabe recurso de apelación ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.

Noticias relacionadas:

Dos años y nueve meses de cárcel para un conductor por atropellar mortalmente a un motorista que había sufrido un accidente

A prisión el camionero detenido por un atropello mortal en La Junquera (Gerona) que cuatriplicaba la tasa de alcohol

La Fiscalía pide 3 años y medio de cárcel para un médico acusado de homicidio por imprudencia

Noticias Relacionadas:
Lo último en Tribunales