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In Memoriam de Victoria Cinto

Rafael Catalá
In Memoriam de Victoria Cinto
Rafael Catalá, ministro de Justicia entre 2014 y 2018 y socio de Carles Cuesta Abogados, recuerda en este obituario quién fue Victoria Cinto, la magistrada y vocal del CGPJ fallecida hoy. Foto: Diario Vasco.
30/6/2022 17:15
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Actualizado: 30/6/2022 18:11
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Cuando en septiembre de 2014 fui designado Ministro de Justicia sabía, por mi experiencia anterior y mi conocimiento del sector, que tenía ante mi desafíos importantes, retos complejos y tensiones que resolver en muy breve plazo.

Y sabía también cuál era la clave para intentar resolver esos problemas: encontrar apoyos y complicidades en todos los sectores e instituciones que son los verdaderos protagonistas de la Justicia.

En ese proceso, una de las principales “sorpresas” positivas fue conocer mejor a Victoria Cinto y encontrar en ella una interlocutora, una colaboradora, una jurista comprometida con las reformas y la mejora del sistema.

Más allá de los planteamientos ideológicos, por encima de las posiciones personales, Mariví era una de las personas más destacadas que, desde el Consejo General del Poder Judicial, se implicó en los proyectos de reforma que teníamos en marcha.

Su profundo conocimiento del sistema, que había consolidado durante décadas en el ejercicio de la magistratura, hacían de ella una pieza estratégica para aportar visiones complejas, omnicomprensivas, de la realidad y las líneas de avance.

Marivi era una jueza “atípica”.

SU PERFIL NO ERA MUY HABITUAL EN NUESTRA MAGISTRATURA

Desde muy pronto había manifestado su interés no sólo por el Derecho y la función jurisdiccional sino también por los aspectos institucionales, representativos y de gobernanza de la Justicia.

No son muy habituales esos perfiles en nuestra magistratura: decana de los Juzgados de San Sebastián, Presidenta de la Audiencia Provincial, Viceconsejera de Justicia, Vocal del Consejo del Poder Judicial, asociada a JJpD desde muy joven….

Son datos biográficos que ponen de manifiesto su compromiso y su inquietud por ser protagonista de la Justicia y su proyecto de mejora permanente.

Y, como decía, en nada le limitaba su posición ideológica personal. Porque su “etiqueta” progresista no modificaba nada su vocación y compromiso con la Justicia.

Y por eso, los dos sabíamos que podíamos hablar con absoluta lealtad de las reformas que teníamos entre manos.

Me sorprendió, una vez más, su dedicación e intensidad a los asuntos de innovación tecnológica.

Buena conocedora de la realidad cotidiana de la Administración de Justicia, sabía perfectamente los desafíos y deficiencias de nuestro sistema en esta materia y fue un apoyo permanente en la innovación, transformación e implantación de la justicia digital.

En ocasiones soportando presiones de algunos colectivos renuentes al cambio y que exigían que ella actuase como “representante” de sus posiciones.

Una vez más, su compromiso con la Justicia, en mayúsculas, estaba por encima de otros enfoques corporativos o parciales y ella ejercía su papel con absoluta independencia y altura de miras.

Es obvio que la faceta profesional de cada uno de nosotros nos identifica, ocupa una parte esencial de nuestras vidas y ayuda a definirnos como yo he tratado de hacer con Victoria en los párrafos anteriores.

Pero, además de esa visión, si algo caracterizaba a Marivi era su personalidad arrolladora, abierta, comunicativa, integradora, positiva pese a sus problemas de salud, luchadora, comprometida con el feminismo y defensora del papel de la mujer, crítica en el sentido creativo del término, divertida, cariñosa….

Y ejerciente de todo: esposa, madre, amiga, donostiarra, jueza…, a todo le ponía pasión y energía.

Por eso, una maldita enfermedad ha acortado demasiado una vida brillante y fructífera pero en el recuerdo y el cariño de todos sus familiares, amigos, compañeros permanecerá para siempre su ejemplo y los magníficos momentos compartidos.

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