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Lo que de verdad importa no es que el Colegio de Abogados de Sevilla pase a llamarse Colegio de la Abogacía

Daniel Sánchez Bernal
Lo que de verdad importa no es que el Colegio de Abogados de Sevilla pase a llamarse Colegio de la Abogacía
Daniel Sánchez Bernal es abogado del Colegio de Abogados de Sevilla. En su columna explica por qué lo más importante no es la denominación del Colegio sino otra muchas cosas, que enumera pormenorizadamente.
28/7/2022 06:47
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Actualizado: 27/7/2022 21:14
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Valga por delante que soy firme defensor de la igualdad real y efectiva. Pero me da la impresión de que el gran problema que presenta la abogacía en Sevilla reside en si nuestro colegio profesional debe denominarse “Colegio de Abogados” o “Colegio de la Abogacía”.

Compañeros y compañeras que dicen sentir vergüenza, indignación y tristeza ante lo sucedido el pasado lunes en la sede colegial.

Y yo me planteo: ¿Es tan urgente, importante, grave y crucial una “etiqueta”, una denominación? ¿Realmente mis compañeras se han sentido, en alguna ocasión, discriminadas porque nuestro colegio profesional se denomine “Colegio de Abogados”?

¿Se han sentido excluidas? ¿Se sienten excluidas?

Sigo pensando que hay asuntos más urgentes, sangrantes y graves que bien merecía una Junta Extraordinaria.

Resulta notorio -porque nunca lo he ocultado ni lo voy a hacer- que yo soy abogado gay, colegiado en Sevilla.

Si realmente me sintiera discriminado o excluido podría pedir una Junta Extraordinaria para que el Colegio incluyera también, en su denominación, las siglas LGTBI.

O para que cambiase los colores corporativos.

O para que en su fachada se representase también al colectivo LGTBI -una bandera arco iris, por ejemplo.

¿Realmente puedo sentirme discriminado porque en la denominación no se incluya la palabra LGTBI?

Como digo, jamás me he sentido discriminado por ello. Jamás me he sentido excluido por ello. Y dudo mucho que sea el único del colectivo LGTBI colegiado en Sevilla.

Que los árboles no nos impidan ver el bosque.

¿Se ha convocado una Junta Extraordinaria para apoyarme en la lucha contra los señalamientos tardíos?

Ya os lo digo: no.

Y no hace falta mencionar que incluso fallecen justiciables esperando a que se celebre su juicio para 3, 4 o 5 años vista.

El lunes había una gran afluencia de compañeros compañeras. ¿Cuántos de ellos y de ellas me han apoyado realmente?

Os lo digo: sólo 4.

¿Y cuándo me empezó a apoyar mi propio Colegio?

LUCHAR POR UNA IGUALDAD REAL

También os lo digo: cuando el Defensor del Pueblo Andaluz y Estatal le requirió al decano para que me respondiera expresamente a mí petición de apoyo.

Lo que quiero decir es que verdaderamente hay que luchar por una igualdad, una conciliación real.

Creo que es lo que merece una atención urgente, sin dilación.

Como, por ejemplo, que mis compañeras, abogadas o letradas embarazadas, tengan derecho a suspender los señalamientos cuando están a punto de parir.

O que nos sintamos amparados cuando en sala o en la oficina judicial se nos falte al respeto.

O que el turno de oficio sea digno y disponga de una retribución digna…

¿Y qué me decís de la precariedad laboral de los abogados y las abogadas jóvenes?

¿O lo del examen de acceso a la abogacía?

Planteadle a un justiciable -con cargas familiares, recientemente despedido, sin percibir, si quiera, la indemnización mínima legal…, que debe esperar un mínimo de 3 o 4 años a que se resuelva su legítima pretensión, viéndose abocado, en la mayoría de ocasiones, a solicitar el auxilio judicial, si les importa que nuestro colegio profesional se llame “de abogados” o “de la abogacía”.

A ver qué os responde.

Planteádselo a otro justiciable que esté esperando, más de un año, a que se resuelva sobre la custodia de su hijo.

Ya os lo digo yo: absoluto desinterés.

¿Y qué me decís cuando, en relación a una misma tutela (ejemplo: despido), un justiciable verá resuelta su pretensión en menos de un mes mientras otro tendrá que esperar 3, 4 o 5 años?

Me diréis que son las normas de reparto, que ha sido agradecido con que le haya tocado un juzgado de refuerzo que está señalando juicios en menos de un mes. ¿No es discriminatorio?

¿No es urgente luchar contra esto?

¿Qué me decís de las inversiones en Justicia, de los medios humanos y materiales?

A mi compañera Mariam Vázquez se le falleció su cliente en un procedimiento que duró en un contencioso-administrativo, en Sevilla, nada más y nada menos que 9 años.

¿Realmente lo más importante es que el colegio se denomine “de abogados” o “de la abogacía”?

¿Qué me decís de la justiciable que denuncia en 2020 y en mayo de 2022 aún no se le había tomado declaración al investigado?

Si le planteamos cómo prefiere que se denomine nuestra institución, ¿qué opinará? Ya os lo digo: indiferencia.

A mi compañero Pablo Gea, en un asunto de violencia de género, se decreta el ingreso en prisión.

Desde febrero se solicitó el ingreso en prisión y aún está esperando a que se haga efectiva.

¿Creéis que a la justiciable le importa que el colegio se denomine “de abogados” o “de la abogacía”?

Ya os digo que no.

Creo que son aspectos más importantes y urgentes que sí merecen una rápida y efectiva solución porque no sólo nos afecta a nosotros, sino que, en definitiva, afecta a los justiciables.

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