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Intereses económicos detrás de los incendios forestales

Intereses económicos detrás de los incendios forestales
María Luisa Gil Meana desvela, en su columna, los intereses económicos que abrigan muchos de los incendios forestales. Foto: Protección Civil.
02/9/2022 06:47
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Actualizado: 02/9/2022 18:05
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Se denomina cambio climático a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. La Convención de Naciones Unidas sostiene que es atribuible, directa o indirectamente, a la actividad humana que se suma a la variabilidad climática natural.

Es evidente que tal cambio tiende no solo a aumentar la temperatura sino también a la irregularidad y escasez de las lluvias por lo que se produce un aumento de la intensidad y duración de las sequías.

El Instituto Forestal Europeo (EFI) es una organización internacional que está establecida en 29 países europeos (en España tiene una sede en Barcelona) y su finalidad es proporcionar soporte de conocimiento y apoyo al establecimiento de políticas forestales y, en general, para la toma de decisiones.

Por otra parte, en Suiza se ha llevado a cabo una prueba consistente en talar alerces y plantar cedros del Líbano en Montreux, (Cantón de Vaud) por el Instituto Federal Suizo de Investigación de Bosques, Nieve y Paisaje.

En 2012 se plantaron 6 especies de árboles procedentes de Turquía, Bulgaria y Estados Unidos para enriquecer el bosque, no para sustituir especies autóctonas.

Los abetos turcos plantados no son especies invasivas y resisten a los agentes patógenos, aunque lo cierto es que 3 de cada 4 cedros del Líbano se secaron al ser trasplantados.

El proyecto forma parte de uno internacional coordinado por el Instituto Forestal de Baviera con cinco centros con participación de Universidades alemanas y austriacas.

Cabe decir también que el Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible (IUFOR) de Palencia publicó un trabajo en la revista European Journal of Forest Resach en el que se manifestaba que los árboles pequeños, la mayoría de las veces, en condiciones normales o húmedas se ven perjudicados a causa de la escasez de luz y en años o sitios secos los pequeños se benefician al crecer a la sombra de los grandes y sufrir menos estrés hídrico, lo que compensa las fuertes pérdidas de crecimiento de los árboles dominantes en años secos, al menos en parte, por el incremento de los árboles pequeños más resistentes.

El estrés hídrico se produce cuanto la transpiración excede el agua absorbida por las raíces y el Crop Water Stress Index (CWSI) es el índice del estrés del cultivo.

Está basado en detectar el aumento de temperatura de los árboles con estrés hídrico y se relaciona con el consumo de agua relativo de una plantación arbórea. La temperatura del árbol se mide con sensores remotos.

VIGILADOS DESDE EL ESPACIO

Por otra parte, a bordo de la Estación Espacial Internacional está el (GEDI) Investigación de la Dinámica de Ecosistemas Mundiales que envía desde el laboratorio orbital pulsos laser a las copas de los árboles de los bosque midiendo, con precisión, la luz que refleja.

Así, utilizando la energía reflejada, se mapean los bosques en 3·D incluyendo su altura, densidad del dosel, el contenido del carbono y la disposición vertical de hojas y ramas en todas las copas.

El GEDI fue lanzado al espacio a bordo del cohete CRS-16 de Spacex el 5 de diciembre de 20218 y el lema es «May the forest be with you». Lo maneja la Universidad de Maryland en colaboración con el Goddar Space Flight Center de la NASA.

La crisis climática está propiciando la aparición de un nuevo tipo de incendio forestal que se llama de sexta generación o megaincendio, se manifiesta con gran virulencia y es inabordable con las técnicas y conocimientos actuales, pues alcanza una rapidez de propagación y unos niveles de intensidad energética que resultaban desconocidos hasta ahora.

El 16 de julio de 2021 la Comisión Europea adoptó una nueva estrategia forestal para 2030 que es una iniciativa del Pacto Verde Europeo basado en la estrategia de la UE sobre la biodiversidad hasta dicho año, y se incluye entre las medidas para lograr una reducción de gases de efecto invernadero de, al menos, un 55 % hasta el año 2030 y la neutralidad climática de la UE en 2050.

La estrategia se compromete a proteger estrictamente los bosques primarios y maduros, restaurar los degradados y garantizar su gestión sostenible para preservar los ecosistemas esenciales que ofrecen los bosques y de los que depende la sociedad.

Se hace hincapié en la necesidad de mantener el uso de la biomasa leñosa dentro de los límites de la sostenibilidad y fomentar una utilización eficaz de la madera como recurso en consonancia con el principio de explotación en cascada.

El citado Pacto Verde fue presentado por la Comisión Von der Leyen el 11 de noviembre de 2019 y el Acuerdo de París de diciembre 2015 se marcó como objetivo mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de 2ºC y esforzarse por mantenerlo en 1,5º C.

Por su parte, la Asamblea de Naciones Unidas proclamó el 21 de marzo de cada año Día Internacional de los Bosques.

LEY EUROPEA DEL CLIMA

El Consejo y el Parlamento Europeo adoptaron la Ley Europea del Clima y el 9 de julio 2021 se publicó el Reglamento (UE) 2021/1119 del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de junio 2021 que es vinculante y directamente aplicable a todos los Estados miembros  el vigésimo día siguiente a su publicación.

En España la Ley 7/2021 de 20 de mayo de Cambio Climático y Transición Energética se publicó en el BOE el 21 de mayo 2021 y por RD 376/2022 de 17 de mayo se regulan los criterios de sostenibilidad y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, de los biocarburantes biolíquidos y combustibles de biomasa, así como el sistema de garantías de origen de los gases renovables.

La biomasa es definida por la Directiva (UE) 2018/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo de 11 de diciembre 2018 como formación biodegradable de los productos, residuos y deshechos de origen biológico que proceden de actividades agrarias (de origen animal y vegetal), de la silvicultura y de las industrias conexas (incluidas pesca y acuicultura) así como la fracción biodegradable de los residuos, incluidos los industriales y municipales de origen biológico.

Pues bien, la biomasa de los bosques puede proceder de talas controladas, podas y acciones de desbroce para cortafuegos pero resulta que los incendios de los bosques los están convirtiendo, absolutamente, en biomasa.

Todos sabemos que se pueden producir por hechos de la naturaleza como la caída de un rayo o por la acción humana, bien de forma involuntaria pero negligente cuando se abandona un cristal que, al recibir un rayo de sol, se convierte en una lupa, o de forma voluntaria.

Muchos de los incendios de los bosques son provocados con la intención, obviamente, de que ardan y no los llevan a cabo, ni exclusivamente ni de forma predominante, los pirómanos que son aquellos que tienen fascinación, interés o curiosidad por el fuego y su contexto.

UN 7,17 % DE LOS INCENDIOS SON PROVOCADOS POR PIRÓMANOS

En el último informe del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación se contiene que la piromanía solamente sería de un 7,17 %.

Entre los motivos de los incendios provocados deliberadamente están la quema para regeneración de pastos, pero el citado Ministerio hace constar, según sus propios datos, que solo del 0,3 % se llevan a cabo para la modificación del uso del terreno y que lo que pretende el resto de personas que incendian el bosque es bajar el precio de la madera.

El problema es que la madera del bosque quemado se convierte en biomasa y es adquirida en subastas, (las empresas portuguesas e italianas las adquieren en un porcentaje del 60 %, ya que es una venta lícita).

En la saca de las ramas calcinadas se separan las verdes que sean útiles para los madereros y se adquieren unos 25 % más baratas.

Con la madera calcinada se hacen lotes que se sacan a subasta, como se ha expuesto, por los Ayuntamientos y pueden pujar tanto empresarios españoles como extranjeros comunitarios o no.

La subasta es al alza sobre el precio de tasación y las pujas se hacen habitualmente por plica (es decir, en sobre cerrado) dejando un tanto por ciento en depósito para poder pujar.

En Galicia se realizan de forma electrónica.

EL NEGOCIO DE LA BIOMASA PROCEDENTE DE LA MADERA QUEMADA

En las plicas se ofrecen cantidades fijas con lo que se pierde la incertidumbre que existe cuando las pujas se hacen presencialmente y de viva voz, porque en éste último supuesto, quien hace la puja no puede conocer si, ofrecida la cantidad, ésta va a ser superada por otro licitador, lo que podría provocar, si eso sucediera, un nuevo ofrecimiento para superar la última puja.

Muchas veces con este tipo de subasta se podrían alcanzar cantidades superiores. 

Por otra parte en las subastas podría suceder que los licitadores se pusieran de acuerdo de tal manera que uno de ellos ofreciera una plica bajísima, pero que cubriera la cantidad de adjudicación, para hacer después una subasta entre los propios interesados en adquirir los lotes; con ello  evitarían el riesgo de ofrecer en plica una cantidad que sobrepasara en mucho la suma ofrecida por los demás y supusiera adquirir el lote o los lotes mucho más caros que la suma por la que podrían habérselos adjudicado  en subasta presencial.

Cuanta más madera quemada haya más biomasa habrá que, por la ley de la oferta y la demanda, hará caer el precio de la tasación.

Los Ayuntamientos se quedan con un porcentaje de la cantidad obtenida en subasta, así, los Ayuntamientos propietarios de las parcelas de los incendios de la Sierra de la Culebra en Zamora (a causa del cual han fallecido tres personas) que tuvieron lugar en junio y julio pasados, obtendrán el 70 % de los ingresos de la subasta y el 30 % restante se destinará al Fondo de Mejoras.

El 70 % citado es para compensar lo que no van a obtener los Ayuntamientos de la saca de años venideros, según explicó el director general de Patrimonio Natural y Público Forestal de Castilla León.

También afirmó que se autorizarán los pastos en zonas quemadas en el momento en que haya pasto en el otoño, lo que supone levantar la prohibición contemplada en la Ley de Montes para superficies a las que hayan afectado los incendios.

ES NECESARIO CAMBIAR LA LEY

Así pues, con un incendio forestal nos encontramos con que desaparece el sumidero de CO2 correspondiente al bosque quemado y, precisamente por la combustión, se arrojan ingentes cantidades de CO2 a la atmósfera.

No solo desaparece la flora sino también la fauna, así animales que reptan no pueden huir de las llamas la mayoría de las veces por la velocidad de propagación del fuego y las altísimas temperaturas, ni pueden hacerlo los que habitan en el subsuelo.

Los que pueden huir lo hacen, no siempre con éxito, despavoridos ante las llamas como se ha podido ver en distintas grabaciones, obligándoles a abandonar su hábitat, tratándose, a veces, de especies protegidas por estar en peligro de extinción, también mueren animales no silvestres como ovejas o vacas, corren peligro viviendas, personas, explotaciones agrícolas y ganaderas, desparece la apicultura y la recogida de setas.

A todo lo anterior hay que añadir el coste económico que supone apagar el incendio, la inversión para evitar que la ceniza llegue a los acuíferos y manantiales, y las plagas que pueden atacar a la madera quemada-

Coadyuva a los incendios, indudablemente, el que no haya un mantenimiento de los bosques antes de que llegue la época de riesgo con talas controladas, sacas y desbrozamientos pero parece evidente que es necesario cambiar la ley en cuanto a venta de biomasa procedente incendios forestales porque mientras existan intereses económicos, de una u otra índole, no dejará de haber incendios provocados intencionadamente cada vez más inabarcables.

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