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Prisión provisional y libertad de cátedra en la Universidad de Deusto

Prisión provisional y libertad de cátedra en la Universidad de Deusto
Mario Conde, una vez retornado a España, regresa con una nueva columna sobre un prólogo suyo que no ha podido publicar. Lo explica todo.
13/6/2023 06:30
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Actualizado: 13/6/2023 01:07
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Antonio Casado Mena es un jurista muy preocupado por la defensa, como abogado y como escritor, de los derechos fundamentales de la persona y entre ellos el que resulta ser capital: la libertad ambulatoria.

Pues bien, uno de los enemigos mas letales de esa libertad, en sí misma y en las consecuencias —˝daños colaterales” les llaman con cinismo— es el instituto penal/procesal de la prisión provisional sin fianza.

Antonio Casado, con su libro sobre la «Prisión Provisional» aporta algo importante, trascendente, necesario. Lamentablemente se trata de un instituto del Derecho Penal, sustantivo y Procesal que, a pesar de su enorme importancia y de los gigantescos daños que ocasiona, —imagen, libertades y hacienda— en demasiadas ocasiones, no detecto, ni en la clase judicial —jueces, magistrados, fiscales— ni, mucho menos, en la ciudadanía —así llamada— un grado de sensibilidad mínimamente acorde con la gravedad que enuncio y que en este libro de Antonio Casado puede descubrirse en todas sus variadas facetas.

Por ello, en tanto en cuanto que la obra refleja de modo tan indudable como estructurado esa necesidad de ser sensible frente al instituto en cuestión, su aportación teórica y doctrinal reviste indiscutible interés e importancia. Baste con comprobar como en la obra de Antonio Casado se dedica el Apartado V a Criticas a la prisión Provisional Actual”, y en esas criticas se contienen subapartados que reflejan la trascendencia de cuanto acabo de escribir.

Un epígrafe destinado ni mas ni menos que al ”abuso” de la prisión provisional, algo tan lamentable como cierto en la praxis judicial de la judicatura y fiscalías españolas y que debería escandalizarnos al máximo.

PENA DE BANQUILLO Y SU EFECTO ESTIGMATIZADOR

Es, a mi juicio, dramático el epígrafe que titula ”ruptura del principio de presunción de inocencia”, esto es, derogación fáctica de un postulado constitucional básico y elemental para poder utilizar con propiedad la expresión ”Estado de Derecho”, y, por si no fuera suficiente, en una aproximación realista al problema, dedica lineas cargadas de realismo a la ”pena de banquillo y su efecto estigmatizador”.

Se podrá estar o no de acuerdo con el análisis, con las conclusiones y con las propuestas de mejora, que, dicho sea de paso, resultan un punto de partida y en algunos casos de llegada para que la institución no siga manteniendo su fuerza devastadora de libertades, haciendas y dignidades.

Debemos sensibilizarnos y abrir, con este libro en las manos, un debate imprescindible en una sociedad que pretende ser madura —al menos eso se dice— y que jamás conseguirá serlo si mantiene una actitud de ignorancia, desprecio o indiferencia hacia segmentos capitales del vivir que merezca la palabra de verdaderamente humano.

Como aparte de jurista y abogado es amigo, me pidió que redactara el Prólogo de su libro y me puse manos a la obra.

Y al aceptarlo me pregunté: ¿qué puedo aportar yo en este prólogo al libro de Antonio Casado? ¿Someter a mayor debate algunas de sus consideraciones o propuestas?

Creo que mi verdadera contribución es relatar una experiencia porque como dice el empirismo de David Hume, seguido por los místicos cristianos mas profundos, ”la verdad es una experiencia”.

CUATRO INGRESOS EN PRISIÓN

Porque he sufrido cuatro ingresos en prisión de los que dos de ellos fueron debidos a nuestro querido instituto de la ”prisión provisional”.

El primero en 1994. El segundo en 2016. Esto es: 22 años de diferencia entre uno y otro.

Seguro que algún lector exclamará: ”toda una vida”.

Pues sí, casi. Pero se entiende fácilmente que son hitos existenciales de envergadura brutal y que conforman el vivir, y que como tal se aceptan porque si algo define a la madurez anímica es, precisamente, la aceptación serena de lo inevitable

Redacté un prólogo en el que con cuidado exquisito, puse de manifiesto los hechos que adornaron —es un decir— mi experiencia con la finalidad de contribuir a enriquecer el libro, no desde la alturas doctrinales sino desde la experiencia vivida, que , sin duda, duele mas y mucho mas profundamente que la lectura de un párrafo mas o menos abstracto

Inevitablemente en el relato fáctico aparecían nombres de jueces y fiscales porque los hechos los ejecutan y protagonizan personas, no entelequias celestiales y si quería ceñirme a lo real, debla necesariamente describir el relato fáctico con nombres y apellidos.

Pues bien, como inevitablemente los hechos —no las opiniones, los hechos— reflejan ciertas patologías en el funcionamiento real del Instituto pensé que tal vez no quisieran publicarlo, porque experiencias de ese porte he tenido mas de una, dado que cuando el Sistema se pone a trabajar la libertad de expresión es una de las víctimas preferidas.

LA EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD DE DEUSTO NO HA QUERIDO PUBLICAR MI PRÓLOGO DEL LIBRO

Pero tratándose de la Universidad de Deusto , aun conociendo que ni mucho menos es ahora lo que en su día fue, deseché la idea de un ejercicio de censura.

Pues lamentablemente me equivoqué. Antonio Casado recibió una comunicación de la Universidad, quiero decir, de la editorial de la Universidad diciendo que no publicaban el prologo y si él insistía en ello el libro no se editaría.

¿Razon?¿Que se mencionaban nombres de jueces en activo. Claro que la frase quedaba adornada con otras que constituían un ejemplo florido de literatura de salón con sabor a excusas.

Confieso que me llevé un disgusto.

Antonio quería renunciar al libro y le dije que bajo ningún concepto porque lo que yo relato son hechos que quiera o no la Universidad son ciertos y lo que él expresa en su libro es importante que sea leído y entendido.

A regañadientes acepto. Escribió a la Universidad de Deusto afirmando, doliente, que aceptaba la censura.

El libro ha visto la luz. Afortunadamente. Pero a mi me queda ese amargo sabor de ver con mis propios ojos como la Universidad en la que fermentó mi intelecto, en la que tanto disfruté con jesuitas que me permitían expresarme en libertad en años de régimen de Franco, que me traían libros de los llamados prohibidos para que pudiera mejor formarme mi criterio, como esa que fue magnifica Universidad arroja por la borda el sagrado derecho de libertad de cátedra.

A pesar de lo sufrido ya en muchos campos, eso me causó mucho dolor.

Prisión provisional
Sobre estas líneas el libro de Antonio Casado Mena, sobre el que versa la columna de Mario Conde y que no ha podido prologar.
Prisión provisional
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