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Opinión | Cartas desde Escocia: García Castellón, alabado en el pasado por los que le vilipendian en el presente

Opinión | Cartas desde Escocia: García Castellón, alabado en el pasado por los que le vilipendian en el presente
Mario Conde reflexiona sobre el diferente tratamiento que recibió el magistrado Manuel García Castellón desde el sector progresista de España cuando ordenó su entrada en prisión, en 1994, y los ataques que recibe ahora desde ese mismo sector por seguir instruyendo causas sobre terrorismo del separatismo catalán. Foto: MC.
01/2/2024 06:32
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Actualizado: 31/1/2024 18:26
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Contemplo desde esta maravillosa ciudad de Edimburgo las peripecias —por decirlo con cierta dosis de eufemismo— que rodean la trayectoria actual de un Magistrado de la Audiencia Nacional que ocupó un lugar muy decisivo en mi vida personal y en la mi familia, íntimos amigos y allegados. Me refiero al Juez D. Manuel García Castellón.

Al leer los improperios —sigo en el modo cariñoso— que le dedica con escasa sutileza el diario de Prisa, conocido como El País, no he podido menos que acordarme de como comenzó su vida profesional en ese centro judicial que no pocos consideran, con razón o sin ella, como un tribunal especial digno de otros momentos históricos.

Tal vez sea interesante el recuerdo por aquello de que el presente siempre se construye con los ladrillos del pasado.

El Juez García Castellón ejercía en Valladolid. El también Juez Garzón decidió su paso a la política cabalgando al costado del entonces Presidente Felipe González, por lo que su Juzgado, el numero 5 de la Audiencia Nacional, quedó transitoriamente sin titular y tras un concurso —creo recordar— la plaza fue cubierta por D. Manuel García Castellón.

Pero he aquí que el político Garzón se desencantó o lo desencantaron, —nunca se sabe— y decidió regresar a su plaza de juez, por lo que la comisión de servicios de D. Manuel García Castellón quedó extinguida, con la nada agradable consecuencia de que, perdida la plaza de Valladolid, se encontraba sin sitio en la Audiencia Nacional.

Complicada situación personal.

Se buscó como solución crear un apoyo al Juzgado de Garzón, pero la Comisión Permanente del Poder Judicial, —mayoría progresista entonces— decidió, en junio de ese año, que no era legalmente posible.

Al tiempo, en el Parlamento se debatían los últimos, escarcéos de la llamada Comisión de Seguimiento del Caso Banesto y el entonces interventor, D. Alfredo Sáenz, pedía a la Fiscalía que interpusiera querella contra Mario Conde y otros, a la vista de que los accionistas de la entidad financiera no pensaban ejercer ese derecho.

SINGULARIDADES

En ese clima sucedió algo interesante: la misma Comisión Permanente que en junio decretó la imposibilidad legal, en septiembre cambió de criterio y nombró al juez D. Manuel García Castellón como “juez de apoyo” , pero no del Juzgado de Garzón sino del numero 3, cuyo titular era un juez entonces de alta fama y de apellido Moreiras.

Este nombramiento tenía una primera particularidad y es que, en efecto, no existía ley que cubriera jurídicamente la posibilidad, porque hasta diciembre de ese año la Ley no se aprobó.

La segunda singularidad consistió en el que el Juzgado numero 3 tenía en exclusiva la jurisdicción y competencia para entender de todos los asuntos de contenido económico empresarial de los que pudiera resultar competente la Audiencia Nacional… La querella contra directivos de Banesto flotaba en el ambiente mediático y político de entonces….

Adicionalmente, la citada Comisión Permanente rompió la continencia de la jurisdicción —no parece algo muy legal, por cierto— de modo que al ínclito Juez Moreiras le atribuyeron los casos “antiguos” de su juzgado y cualquier otro “nuevo” que llegara sería conocido solo por el Juez D. Manuel García Castellón….

Quizás alguien imagine que el asunto “nuevo” que llegó fue, precisamente, la querella contra mi y otros consejeros de Banesto, que presentó el Fiscal en la Audiencia Nacional a los pocos días de su toma de posesión.

Por alguna conciencia cierta supe que el D. Manuel sabía que le iba a tocar la querella de Banesto antes de ser nombrado

Durante la instrucción ocurrieron cosas singulares, pero nadie, ningún medio de comunicación, de cualquier signo, apreció la mas mínima anomalía jurídica.

EL PAÍS LO ALABÓ Y EL GOBIERNO DE FELIPE GONZÁLEZ EXPRESÓ SU SATISFACCIÓN

El 24 de diciembre de 1994 dictó D. Manuel García Castellón auto de prisión incondicional y sin fianza sobre mi humilde persona.

Las paginas de El País alabaron su impecable labor de instructor. El Gobierno de Felipe González expresó su satisfacción. Idéntico posicionamiento se apreció en las filas del PP de Aznar y de los medios afines a ese partido.

Por supuesto el independentismo catalán alabó al juez sin mesura

Hoy, contradictoriamente, quien fuera un héroe judicial para todo el arco parlamentario recibe acusaciones de prevaricación de modo expreso por el independentismo y de modo larvado por el socialismo, mientras el PP guarda el silencio que corresponde a quien contempla como la corriente circula en la dirección deseada.

Como decía al comienzo, en esta noble tierra escocesa, contemplando el monumento a Sir Walter Scott, me ha venido a la memoria lo que acabo de relatar.

Siempre he dicho que la independencia judicial no resulta compleja en un asunto de arrendamientos urbanos o de pleito de comunidad de propietarios.

Esa independencia solo crece verdaderamente en las decisiones judiciales que se adoptan en los tenebrosos campos de la política y el poder.

Es así como los héroes se convierten en villanos y los aduladores en impenitentes acusadores.

¿Es la Justicia, la política o un indeseable maridaje?

Quien lo sabe. La verdad solo vive en la conciencia de los protagonistas.

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