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Opinión | Poner fin al odio y a la desidia en el Valle de los Caídos

Opinión | Poner fin al odio y a la desidia en el Valle de los Caídos
Javier Borrego es abogado. Fue juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, magistrado del Tribunal Supremo y abogado del Estado jefe del Tribunal de Cuentas. En su columna llama la atención sobre el abandono y la desatención del Valle de los Caídos y señala a los que considera responsables. Foto: Confilegal.
22/6/2024 06:31
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Actualizado: 21/6/2024 23:31
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1.- La Circular 7/2019, sobre pautas para interpretar los delitos de odio tipificados en el artículo 510 del Código Penal, insiste y resalta, con citas numerosas de preceptos, “la igualdad como valor superior del ordenamiento jurídico”.

Y la dignidad humana, junto con los derechos inviolables que le son inherentes, se constituye como “el fundamento del orden político y de la paz social”.

El delito de odio se concreta en acciones o en omisiones atentatorias contra determinado/s grupo/s o individuo/s, en cuanto a su dignidad y el libre desarrollo de la personalidad, en discriminación contraria a la igualdad.

 2.- En el Valle de los Caídos, desde hace un cuarto de siglo, se está atentando contra la dignidad de dos grupos de personas: los creyentes y los amantes de la naturaleza, grupos que no son excluyentes.

El odio a los creyentes se manifiesta en el cierre total de establecimientos cercanos a la Basílica que impida al creyente el cumplimiento del precepto de la misa dominical, y a la comida en familia tras ella.

Es una sutil persecución religiosa a los creyentes, impidiéndoles el libre desarrollo de su personalidad: pasear, comer, beber y rezar.

El creyente en el Valle es como un animal estabulado. Del coche a la Basílica, y de la Basílica al vehículo. Y las instalaciones de ocio, los pequeños comercios, todos cerrados. Y si se quiere ir a un aseo, mugrientos, con goteras y horribles, lo más lejanos posibles.

3.- Y a los amantes de la Naturaleza, y de unas horas al aire libre, y purísimo aire a 50 kilómetros de Madrid, les es impedido este disfrute.

Todo el Complejo Monumental está abandonado o cerrado. La maravillosa hospedería, aun milagrosamente abierta, pero con el bar con la mejor terraza al aire de Guadarrama, cerrado a cal y canto. Con cristales rotos, puertas oxidadas…

Menos mal que sus pocos empleados se esfuerzan en tener limpísimas las habitaciones y servir un menú pobre, pero de calidad.

Puestos de trabajo, alegría, vida, descanso, relax…, todo ello es impedido a base de abandonar las instalaciones y no realizar ni la menor tarea de mantenimiento.

4.- Se están causando, consecuencia del abandono, del intencionado ataque a los creyentes y a los amantes de la naturaleza, muy graves daños, punibles daños tipificados en el Código Penal, al Conjunto Monumental del Valle de los Caídos.

Todos, todos los amigos extranjeros que vienen a Madrid me piden que les lleve a visitar el Valle, de izquierdas o de derechas, ateos o creyentes.

Y se escandalizan ante la situación de incuria que está padeciendo.

El Valle era uno de los monumentos más visitados de España, más de un millón cien mil personas antes del odio, antes del abandono dañoso, antes de la responsabilidad contable: “Si hay en mi país abandono de un monumento como aquí se está haciendo, estaría en la cárcel”.

Y en España debería estar el/la responsable de Patrimonio Nacional y respondiendo con su dinero personal por la responsabilidad contable en la que incurre al cerrar las instalaciones, dejarlas que se deterioren…

La imagen de cubos de plástico de colores para recoger las goteras en la Basílica es vergonzante, tercermundista.

5.- Ya se desahució a Franco de la Basílica en un acto patético y repugnante. José Antonio Primo de Rivera ya no está tampoco en el Valle.

¿Qué les molesta a los odiadores, a los productores de los daños? Si quieren contar un relato, el de siempre, absolutamente falso, del Conjunto Monumental, de su construcción, etcétera. Cuando quieran, un debate público, donde quedarán de manifiesto todas las mentiras sobre el Valle.

6.- Lo que está ocurriendo, el deterioro gravísimo del Conjunto Monumental, es obra de tres autoridades.

Las del gobierno, que desahuciado Franco, evidencian que su odio al Valle no era por él, es a los creyentes que acudían al templo. Y, por cierto, preocupados por la ecología, etc., etc., castigan a la gente a no disfrutar de unas instalaciones que podrían ser maravillosas, si no estuvieran cerradas sin motivo, salvo el odio, y deteriorándose.

Las autoridades de la oposición, que han “comprado” el relato del gobierno autollamado progre, en el sentido de que el Valle es algo franquista. Y la autopista de la Coruña, y el Hospital de la Paz, y … Cobardes.

Las eclesiásticas mudas y políticamente correctas. Hay que excluir de esta posición cobarde a la ejemplar Comunidad Benedictina. En esa línea de relativismo indolente y sumiso al poder, un miembro de un Instituto Secular, en cargo importante, manifestó que en lo excavado bajo el Risco de la Nava puede haber una Basílica, o por qué no, un Mercadona. Comentario  literal.

Tristeza y repugnancia.

Pero el pueblo, la gente, va a seguir yendo, y cada día más al Valle, los creyentes a la Basílica, y los amantes de la Naturaleza, a pasar el día al aire libre. Y antes o después de rezar, los creyentes se juntarán con los amigos de la Naturaleza.

Y la gente, y en nombre de ellos, muchos exigiremos responsabilidades penales y contables por lo que está ocurriendo.

 Y 7.- Y dos cosas para terminar:

Una: Que aprendan todos historia. Jamás se llamó la finca donde está el Valle Pinar o Sitio de Cuelgamuros.

¿Dónde se ha visto colgar muros? Su nombre siempre fue Cuelgamoros, pero al adquirirla para construir el Conjunto Monumental, el jefe de la Casa de Franco sugirió al Registrador arreglar el nombre. Y con una Gillette, se eliminó la parte superior de la o primera de “cuelgamOros”. O sea, que sin saberlo, los autollamados progres, usan términos franquistas.

Y dos: La Cruz no se derriba. Y si alguien piensa en ello, que busque la bolsa para dormir tras barrotes, donde tendrá tiempo para releer muchas veces el Código Penal.

¡Larga vida al Conjunto Monumental Valle de los Caídos!

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