El presidente estadounidense Donald Trump elevó ayer la tensión contra George Soros y su hijo Alexander al exigir públicamente que enfrenten cargos criminales bajo la controvertida ley RICO —tradicionalmente reservada para combatir la mafia— por supuestamente financiar «protestas violentas» en territorio americano.
La embestida presidencial, lanzada a través de Truth, su red social, sin especificar detonantes concretos, coincide con el impulso gubernamental de múltiples investigaciones contra figuras percibidas como adversarias del régimen trumpista.
La acusación sin pruebas
«George Soros y su maravilloso hijo de izquierda radical deberían ser acusados bajo la ley RICO debido a su apoyo a las protestas violentas, y mucho más«, escribió Trump, invocando la «Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act» (Ley contra Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado) de 1970, diseñada originalmente para desarticular estructuras criminales organizadas.
El mandatario intensificó su retórica: «Soros y su grupo de psicópatas han causado un enorme daño a nuestro país. Eso incluye a sus amigos locos de la costa oeste. No vamos a permitir que estos lunáticos sigan destrozando a Estados Unidos. ¡Cuidado, los estamos vigilando!».
Respuesta categórica de Open Society
La Open Society Foundations, el entramado filantrópico internacional dirigido por Soros, rechazó frontalmente las acusaciones trumpistas calificándolas de «escandalosas y falsas».
Su portavoz fue tajante en la contestación: «The Open Society Foundations no apoya ni financia protestas violentas».
La organización reivindicó su compromiso con «los derechos a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, que son signos distintivos de cualquier democracia vibrante», desmarcándose así de cualquier actividad violenta.
El blanco preferido de la extrema derecha
George Soros, filántropo húngaro de 95 años, se ha consolidado como objetivo recurrente de sectores ultraconservadores en Europa y Estados Unidos por su respaldo económico a causas progresistas.
Las teorías conspirativas que lo sitúan como arquitecto de movimientos desestabilizadores resurgen cíclicamente.
El último episodio se registró en junio, cuando estallaron protestas en Los Ángeles contra redadas antiinmigración.
Trump utilizó estas manifestaciones para justificar el despliegue de Guardia Nacional y Marines en la ciudad demócrata, mientras circulaban narrativas falsas —desmentidas por verificadores de datos— sobre supuestos ladrillos colocados estratégicamente para alimentar la violencia.
Transferencia generacional y reconocimiento oficial
Soros anunció en 2023 la transferencia del control de su imperio filantrópico a su hijo Alexander, consolidando la continuidad de una estructura que maneja miles de millones de dólares en donaciones globales.
Uno de los últimos actos que presidió Joe Biden el pasado mes de enero antes de abandonar la Presidencia de los Estados Unidos fue el otorgamiento a Soros de la Medalla Presidencial de la Libertad, reconociendo su apoyo a «organizaciones y proyectos en todo el mundo que fortalecen la democracia, los derechos humanos, la educación y la justicia social».
La amenaza RICO de Trump marca una escalada significativa en la confrontación política estadounidense, utilizando herramientas legales diseñadas para el crimen organizado contra adversarios ideológicos sin presentar evidencia criminal específica.