La declaración de María Dolores de Cospedal en el juicio de la ‘Operación Kitchen’ ha situado nuevamente en el foco las relaciones entre dirigentes políticos y el comisario jubilado José Manuel Villarejo, uno de los principales acusados en la causa que se sigue en la Audiencia Nacional.
Durante su comparecencia este jueves, la ex ministra de Defensa ha reconocido haber mantenido encuentros con Villarejo, aunque ha rechazado de forma tajante que dichos contactos implicaran la realización de encargos.
Según su testimonio, su relación con el exmando policial se limitó a formular consultas puntuales. «Yo le hice preguntas, pero no encargos. Son cosas distintas», subrayó.
Cospedal ha testificado en el contexto de un procedimiento judicial que investiga un presunto dispositivo parapolicial articulado desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy.
El objeto de aquel supuesto operativo habría sido obtener información sensible del extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, en plena investigación judicial sobre la existencia de una presunta contabilidad paralela en la formación.
En este marco, tanto Cospedal como su entonces esposo, el empresario Ignacio López del Hierro, llegaron a figurar como investigados durante la fase de instrucción, si bien la causa fue archivada provisionalmente para ambos.
El exmarido de Cospedal fue el enlace entre ella y Villarejo
En su declaración, Cospedal explicó que el primer contacto con Villarejo se produjo a través de su exmarido, quien —según relató— mostró interés en propiciar el encuentro.
A partir de ahí, reconoció haber mantenido “ocho o nueve” reuniones con el comisario, en las que se abordaron cuestiones como supuestas filtraciones de un sumario secreto que afectaban a la entonces alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Dichas filtraciones, aseguró, resultaban perjudiciales y, a su juicio, carecían de veracidad.
Según su versión, Villarejo le trasladó que disponía de contactos en el ámbito periodístico que podrían ayudar a esclarecer el origen de esas filtraciones. Asimismo, la exsecretaria general del PP afirmó que, en un determinado momento, su partido albergaba “sospechas más que fundadas” de estar siendo objeto de espionaje desde instancias del Ministerio del Interior, extremo sobre el que el propio Villarejo habría sugerido la posibilidad de recabar información a través de sus fuentes.
Una buena concepción del excomisario
Cospedal también describió al excomisario como un policía en situación de excedencia, con actividad empresarial y recientemente condecorado por el entonces titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, igualmente acusado en este procedimiento. En aquel momento, señaló, le pareció una persona bien considerada dentro del cuerpo policial, si bien matizó que la percepción cambia “a toro pasado”.
Finalmente, la exdirigente popular tuvo palabras de respaldo hacia Fernández Díaz, a quien definió como un militante destacado del partido en Cataluña y una persona “recta e íntegra”, añadiendo que, en su opinión, “ha sufrido mucho” a raíz de este proceso judicial.