En la última década, hemos contemplado asombrados, el auge de los negocios que nacían en internet y crecían de forma exponencial, al ritmo del enorme crecimiento que han propiciado las nuevas tecnologías. Hay quién dice que asistimos a una Tercera Revolución Industrial y desde mi punto de vista, no cabe duda de ello.
La letrada Sara Antunez denuncia en esta columna la desconfianza absoluta, a nivel profesional y personal, en la salvaguarda de las víctimas, a las que muchas veces no se garantizan las medidas que se requieren para ciertos asuntos y que son tan necesarias para que estas cosas no se vuelvan a repetir,