Uno de los pilares fundamentales del movimiento "woke" es la idea de que las desigualdades no son meros accidentes ni se limitan a actos individuales de discriminación, sino que están profundamente arraigadas en estructuras sociales, económicas y políticas.
Desde el punto de vista de la demanda, se ha producido una bajada en el número de compraventas, compensada con un incremento de los precios mientras que el índice de hipotecas ha disminuido casi un 4%.