La decisión de la Corte Suprema de que se repita el juicio sobre la propiedad del cuadro bajo la ley californiana es un mal presagio para la Fundación Thyssen-Bornemisza.
Rosa Peral reclama, en total, 30 millones € por considerar que la ficción vulnera la protección del derecho al honor, a la propia imagen y a la intimidad personal de ella y de su hija, menor de edad.