Como ya había adelantado en sus intervenciones mediáticas antes del juicio, Arantxa Sánchez Vicario echó la culpa de la gestión de su patrimonio a su exmarido, Josep Santacana.
La deuda fue contraída para poder poder pleitear con Hacienda. Cuando Arantxa Sánchez Vicario perdió su caso ante el Supremo la AEAT ejecutó el aval, que no tenía respaldo contra una cuenta suya en el Banco de Luxemburgo