Dos asesores del PP «espían» y fotografían a una periodista que investiga el caso Imelsa y la operación Taula
Los "espías"-asesores del PP cogidos infraganti por la cámara de circuito cerrado del bar.

Dos asesores del PP «espían» y fotografían a una periodista que investiga el caso Imelsa y la operación Taula

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01/3/2016 16:35
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Actualizado: 01/3/2016 16:39
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Dos asesores del Partido Popular de Valencia «espiaron» y fotografiaron a la periodista Loreto Ochando, de valenciaplaza.com y columnista de Confilegal, el pasado viernes al mediodía mientras se encontraba sentada en una terraza del bar Jamones Gargallo de la capital del Turia.

Ochando está publicando las informaciones más punteras sobre el caso Imelsa y la Operación Taula, que han supuesto el desmantelamiento del PP en aquella ciudad y su sustitución por una comisión gestora. Colabora con La Sexta, informando de estos casos.

«Todo sucedió el pasado viernes en torno a las 14.30. Regresaba de hacer una información y me senté en la terraza de Jamones Gargallo, que está cerca de la Ciudad de la Justicia, donde había quedado con otras personas», cuenta Ochando.

«Cuando estaba sentada, la camarera -a la que conozco bien- me pasó una nota que decía ‘Loreto, hay dos hombres haciéndote fotos’. Cuando me giré para mirarlos, ví como salían precipitadamente del interior del establecimiento. Uno era alto y otro bajito. Luego, gracias a una videograbación, pude identificarlos como Andrés Rodríguez, marido de la concejal del PP de Valencia, Lourdes Bernal, y José Luis Martí, asesor de Alfonso Novo, quien fuera presidente del PP de Valencia y portavoz de ese partido en el Ayuntamiento. Tanto Bernal como Novo están siendo investigados», continúa relatando Ochando.

Según le explicó después la camarera, los dos hombres habían entrado en el bar, se habían colocado en la barra. Pidieron dos dobles de cerveza, unas almendras y una tapa de ensaladilla rusa.

Mientras la camarera les servía, uno de ellos se giró y se puso a hacer fotos a Ochando y a las personas que estaban con Ochando con su teléfono móvil. El otro hombre, que estaba de cara a ella, se dio cuenta de que la camarera les había soprendido. Avisó a su compañero, pidieron la cuenta y, mientras la camarera salía a avisar a la periodista con su nota de papel, se marcharon del lugar, sin probar apenas bocado y sin consumir las cervezas.

DENUNCIA

Como consecuencia de todo esto, Loreto Ochando presentó ayer una denuncia ante el Juzgado de Guardia de Valencia.

«Los hechos ocurrido el viernes pasado le están provocando una perturbación y una inquietud que puede derivar en un cambio en su forma de trabajar deibdo a que no sabe por qué alguien ha enviado a tercero a realizar fotografías de su vida cotidiana ni con qué intencioines se están realizando las misamas», dice la denuncia.

Según la periodista, «el hecho de verme espiada y fotografiada supone una coacción evidente. Además de una vulneración del derecho a la información y a la libertad de expresión. ¿Qué pretendían? ¿con qué fin me fotografiaban?, ¿desde cuándo me estaban siguiendo y fotografiando?, ¿saben dónde vivo?, ¿quieren hacerme daño?, ¿están espiándome para coaccionarme después para que no publique información sobre Imelsa y Taula?, son preguntas que me estoy haciendo a las que no consigo encontrar respuesta».

«Voy a ampliar la denuncia próximamente. Lo que quiero que sepan es que mi dedicación y mi entrega por informar tanto sobre el caso Imelsa como sobre la Operación Taula no van a decaer. Al contrario, como todos los ciudadanos, quiero saber hasta donde llega la corrupción. Y nuestros lectores van a estar puntualmente informados», añade.

EL PP DESMIENTE

El Grupo Popular de Valencia, ante el escándalo formado por el espionaje a Ochando, ha hecho público un comunicado en el que desmiente «rotundamente» que dos asesores suyos estuvieran espiandola.

Según los populares, «el encuentro con la periodista fue totalmente causal y en un lugar en el se encontraban muchas más personas, además de los asesores», admitiendo implícitamente que los «espías» eran asesores del partido popular.

«Lamentamos que una acción cotidiana, como el tomar algo en un establecimiento público, pueda interpretarse como espionaje», dicen. «El hecho de que se tomaran fotografías en esa cafetería es anecdótico y no responde para nada a ningún sentimiento de la actividad profesional de esta persona».

No es lo que entendió la camarera, testigo directo de todo, que fue la que levantó la liebre.

Ahora la cosa está en manos de la Justicia, que es la que decidirá.

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