El periodista sueco de origen turco, Hamza Yalçin, volvió ayer a su casa, en Suecia, vía Copenhague, después de pasar 54 días en la prisión catalana de Brians I por una orden de detención emitida por el Gobierno turco a tarvés de Interpol y que le llevó tras ser detenido en el aeropuerto de Barcelona cuando iba a coger un avión a Londres.
Baltasar Garzón representó a Yalçin pro bono por encargo de FIBGAR, la Fundación que preside, entregando al Gobierno y al Juzgado Central de Instrucción 2 de la Audiencia Nacional, del que es titular el magistrado Ismael Moreno, los documentos que acreditaban que el periodista tenía derecho a asilo en Suecia y nacionalidad de ese país.
Así lo consideró el Gobierno, que en el último Consejo de Ministros denegó la petición de extradición a Turquía.
Garzón alertó también de que el régimen de Erdogan no respeta las libertades y que los 160 periodistas que actualmente están en prisión en aquel país, hacían prever un futuro incierto y peligroso para Yalçin.
El sindicato de periodistas de Cataluña, la Federación Internacional de Periodistas y diversas entidades entre ella el club Pen de escritores denunciaron desde el primer momento la irregularidad de la situación y realizaron una campaña de denuncia en Change.org que alcanzó las 14.000 firmas.
También el Defensor del Pueblo solicitó que Yalçin no fuera extraditado. El pasado viernes el Gobierno español denegó la extradición, el miércoles día 4 el juez dictó el auto de archivo tras conocer oficialmente la decisión del Consejo y por fin Hamza Yalçin vuelve junto a los suyos.
El presidente de la Fundación Internacional Baltasar Garzón, ha expresado su satisfacción:“Se han respetado los Derechos Humanos y la libertad de expresión”. Yalçin posaba a las cinco de la tarde de este jueves en Barajas momentos antes de abordar su vuelo, con una enorme sonrisa de felicidad.

«El problema de Cataluña es emocional»
Durante la rueda de prensa que tuvo lugar el pasado viernes por la mañana en la sede de FIBGAR en Madrid, apenas dos horas antes de conocer la noticia liberadora del Gobierno, Yalçin fue preguntado por una periodista de Catalunya Radio que qué pensaba de lo que estaba pasando en Cataluña.
Yalçin no rehuyó la pregunta y fue muy directo: «Mire usted, yo hablo turco, sueco e inglés. No domino el español, pero tengo muy claro, después de escuchar a unos y a otros en los dos meses que he pasado en prisión, en muchos idiomas, que el problema de Cataluña es un problema emocional. Es un problema de entendimiento entre un matrimonio, entre un hombre y una mujer. Un problema que se puede solucionar hablando. No hay más».