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La elección de Pérez de los Cobos en el TEDH jamás estuvo tan «atada» como se pretendió dar a creer
Los tres candidatos, Malía Elósegui -la elegida-, José Martín y Pérez de Nanclares y Francisco Pérez de los Cobos sobre una foto de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa que tomó la decisión final.

La elección de Pérez de los Cobos en el TEDH jamás estuvo tan «atada» como se pretendió dar a creer

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26/1/2018 06:15
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Actualizado: 26/1/2018 09:18
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A muy pocos de los representantes españoles en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa les extraña el gran fiasco sucedido el pasado martes con el nombramiento del expresidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, como nuevo magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

«Se vendió la piel del oso antes de haberlo matado», explican fuentes españolas en Estrasburgo, donde tiene su sede el Consejo de Europa, el órgano político-ideológico que tiene como misión promover la implantación de sistemas democráticos homogéneos bajo la referencia de la Carta Europea de Derechos Humanos.

Aunque no forma parte de la Unión Europea y lo componen 47 países del Viejo Continente, del mismo son miembros las 28 naciones que conforman la Unión Europea. De hecho, el Consejo es el que impone los estándares políticos y jurídicos para todos aquellos aspirantes a formar parte de la UE, como, por ejemplo, la abolición de la pena de muerte.

La Asamblea Parlamentaria -nada que ver con el Parlamento Europeo- es el órgano decisorio y el que elige, cuando llega el caso -como éste- a cada uno de los 47 magistrados que conforman el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

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«El Gobierno del PP llegó muy debilitado a esta votación. El pasado mes de octubre, Pedro Agramunt [el senador del PP que presidía dicha Asamblea]  fue obligado a presentar la dimisión tres días antes de que la Asamblea tomara la decisión de cesarle. Aquello partió al Grupo del Partido Popular Europeo en dos», cuentan otras fuentes.

Agramunt se vio envuelto en un escándalo a raíz de una visita no autorizada por la Asamblea Parlamentaria a Siria, en marzo pasado, en la que se fotografió con el presidente de ese país, Bashar Al Assad y un diputado ruso, y sobre la que mintió.

158 parlamentarios de todos los grupos políticos firmaron una moción para que se abandonara la Presidencia, cosa que tuvo que hacer.

El «escándalo Agramunt» ha afectado a la cohesión del grupo del Partido Popular Europeo, a la credibilidad del Gobierno y a las posibilidades de Pérez de los Cobos. Consejo de Europa.

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Prestigio español, en tela de juicio

«El prestigio del Gobierno de España, y particularmente del PP, en la Asamblea Parlamentaria no pasa por sus mejores momentos», comentan. «Prueba de ello es que Pérez de los Cobos sacó 37 votos en la elección a magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, frente a los 76 de José Martín y Pérez Nanclares -el doble-, o los 114 votos obtenidos por María Elósegui; más del triple que Pérez de los Cobos. Las cifras hablan por sí mismas. El Gobierno no hizo un ‘lobby’ eficaz».

Tampoco reunió a la delegación española para conseguir su apoyo. 

«Es la tercera vez en la historia de la Asamblea Parlamentaria que el magistrado propuesto por un Gobierno no sale. A España jamás antes le había pasado esto», señalan.

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A la división interna, también hay que añadir que el Ministerio de Exteriores y Cooperación apostaba discreta, pero con decisión, por su hombre, Martín y Pérez de Nanclares, director de la Asesoría Jurídica Internacional del ese Ministerio.

Este aspirante obtuvo la mejor nota de la comisión «examinadora», formada por 10 parlamentarios, que entrevistó a los tres candidatos el pasado 12 de enero en París.

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A Martín y Pérez de Nanclares se la debían.

En diciembre de 2015 el entonces titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo, tuvo que retirar su candidatura a juez del Tribunal General de la UE, con sede en Luxemburgo, en beneficio de Leopoldo Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín –hijo de Leopoldo Calvo Sotelo, expresidente del Gobierno con la UCD, fallecido en 2008-, a quien el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, prefirió.

Tampoco hay que olvidar, el tercer factor: María Elósegui, una catedrática de Filosofía del Derecho de Zaragoza, que había trabajado de forma intensa y constante con el Consejo de Europa, donde hizo una campaña de «mailings» personalizados, dirigidos a los parlamentarios, mayormente conservadores, presentándose.

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También ayudó el hecho de que la candidata era mujer.

El ‘examen de París’

Sobre la entrevista a la que los tres candidatos se sometieron el pasado 12 de enero, las fuentes consultadas por Confilegal coinciden en que fue decisivo.

«Hemos pedido el informe técnico elaborado por los 10 miembros del panel de miembros de la Asamblea Parlamentaria, pero la costumbre es que no se entrega para evitar las filtraciones y su uso en la lucha política partidista. La costumbre es colgar en la página web del Consejo la conclusión escueta, sin votos ni nada. Sólo a quien consideran más adecuado para el cargo», continúan explicando. «Desconocemos la motivación».

Sobre lo sucedido al candidato favorito del Gobierno, Francisco Pérez de los Cobos, la sorpresa es la sensación generalizada.

«No tiene ningún sentido que un expresidente del Tribunal Constitucional de España no quede el segundo sino el tercero en las preferencias de ese panel entrevistador. Algo tuvo que hacer mal. Muy mal», señalan.

Sobre su exposición hablada cuentan que «La impresión que tenemos, por lo que hemos hablado y se nos ha dicho en charlas de pasillo, es que no se pudo expresar técnicamente en el idioma que se le pedía. No pudo explicar técnicamente todos los detalles».

Con ese caldo de cultivo, el resultado, según las fuentes consultadas, fue el de la elección de Martín y Pérez Nanclares, por haber obtenido 7 de los 10 votos; Elósegui obtuvo 3 y Pérez de los Cobos, cero.

Pero el factor mujer, por un lado, y las relaciones que Elósegui, miembro del Opus Dei, ha venido cultivando, por su cuenta, por otro, hicieron el resto.

El resultado: un ridículo para el Gobierno del Reino de España.

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