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Esencial la figura del coordinador parental como apoyo a la familia tras un divorcio

Carmen Capilla: "Nos ayuda a sacar familias de los juzgados donde siempre se vive un ambiente hostil"
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Unos seis millones de hogares españoles están compuestos por parejas con hijos y más de un millón y medio están a cargo de una sola persona adulta que, en su mayoría, son mujeres.

Son datos del Instituto Nacional de Estadística, que también concluye que 2,96 millones de casas tienen solo un hijo, 2,78 millones corresponden a parejas con dos hijos y 608.200 tienen tres o más.

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A estos cambios sociales que han transformado los modelos de familia, hay que añadir el dato de que anualmente se producen más de 100.00 separaciones y divorcios. De esta cifra, una gran mayoría que alcanza casi el 80% fueron de mutuo acuerdo.

Sin embargo, la gran conflictividad que se da posteriormente casi siempre con los menores como protagonistas no se reduce exclusivamente a quienes tuvieron una ruptura conyugal por la vía contenciosa.

Régimen de visitas, pago de pensiones y custodias, entre otras cuestiones, son caballo de batalla en los juzgados de familia que exigen revisión de convenios y del régimen de cumplimiento de las sentencias.

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Es precisamente en ese entorno de ‘aprender’ a encajar y normalizar los términos recogidos en una sentencia donde entra en juego la figura del coordinador parental que como auxiliar del juez y de las familias en la gestión de su ruptura se recoge por primera vez en España por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en una resolución de 26 de febrero de 2015.

Enseñar a normalizar la situación familiar tras una ruptura

Según lo define Elena Crespo, socia de Bressers Law y especialista en Derecho de Familia, el coordinador parental actuará como un auxiliar o colaborador del juez en la implantación efectiva de las nuevas medidas con facultades de gestión del conflicto, de mediación, de reconducción de la familia hacia la normalización de la nueva situación en un clima pacífico que permita que, en un tiempo razonable, la familia acepte las nuevas pautas y sea capaz de autogestionarlas.

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Y si bien advierte de que esta figura “no cuenta con una regulación específica en el ordenamiento jurídico español donde se detalle en qué términos debe desarrollarse su papel, sí tiene un perfecto encaje legal atendiendo a distintas leyes y textos legales”.

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Por su parte, Carmen Capilla, abogada especialista en Derecho de Familia y mediadora, explica que se trata de una figura novedosa, exportada de Canadá donde ha tenido resultados óptimos en el desarrollo de las medidas con menores.

En España, el proyecto piloto se ha desarrollado en Sabadell y lo que se busca, fundamentalmente, es “descargar a los juzgados de numerosas ejecuciones y evitar la judicialización de los procesos de familia”, señala Capilla, que advierte de que, por ejemplo, solo en los mutuos acuerdos el porcentaje de ejecuciones de sentencia asciende al 80%.

De ahí la ventaja de que exista el coordinador parental para solventar esa necesidad y “ayudar a los progenitores a interpretar con nuevas herramientas y habilidades la situación a la que se enfrentan, donde casi siempre hay emociones mal gestionadas”, señala esta experta.

La diferencia con la figura del mediador es que en este caso hay una toma decisiones por los progenitores en todo lo que afecte un menor. Por ejemplo, vigila la custodia porque cuando los padres tienen que ejercerla no son capaces. No media con ellos. Además, el coordinador parental tendrá conferida autoridad suficiente por parte del juez para poder acudir a hablar con todo aquel que tenga que ver con el entorno del menor: madre, padre, profesores, médicos… Y también puede derivar al especialista que correspondiera, en su caso.

Nueva salida profesional

Con el único inconveniente de los recursos económicos limitados a los que sistemáticamente se enfrenta nuestro sistema judicial, Carmen Capilla cree que el panorama de futuro para esta nueva profesión es óptimo ya que se presenta como una figura”beneficiosa para juzgados, jueces, abogados y padres en la medida que va a ir sacando familias de los juzgados, donde siempre se vive en un ambiente hostil”.

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La formación de estos nuevos profesionales se mueve en dos ámbitos: el jurídico y el psicosocial. Por eso la formación previa para ser coordinador parental alcanza a todos los que participan en la vida de un menor que está “judicializado”: abogados, mediadores, psicólogos, trabajadores sociales, educadores sociales, entre otros.

Con esta base se llega a la formación especializada para adquirir competencias suficientes que permitan al coordinador hacer un trabajo pensando siempre en el bien superior del menor.

Entre la oferta formativa para alcanzar estas competencias está el Experto Universitario en Coordinador Parental que con 300 horas en modalidad online otorga la doble titulación de la Fundación Española de Estudios Sociales y Sanitarios y de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).

Con un equipo docente multidisciplinar, el experto se dirige a todos los perfiles profesionales ya señalados. La matrícula está abierta en este momento y la próxima convocatoria se iniciará el 21 de septiembre de 2018.