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El exlíder del SOMA-UGT Fernández Villa, condenado a 3 años por apropiación de fondos

Entre 1989 y 2012 se apropió de 434.158 euros en perjuicio del sindicatoFernández Villa, a su llegada a la Audiencia Provincial de Asturias en una de las sesiones del juicio./ EP
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La Sección Tercera de la Audiencia provincial de Asturias ha condenado al exlíder sindical de SOMA-UGT y exdiputado el PSOE, José Ángel Fernández Villa, a tres años de prisión como autor de un delito continuado de apropiación indebida. La Fiscalía había pedido cinco años y la acusación particular ejercida por el sindicato y llevada por el letrado Miguel García Vigil, seis.

Fernández Villa tendrá que indemnizar al sindicato minero que dirigió durante 35 años con 431.330 euros por daños y perjuicios. Asimismo, ha sido condenado a una inhabilitación especial para el derecho del sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y a 10 meses de multa, a razón de 80 euros al día, lo que hace un total de 24.000 euros.

Cabe destacar que la sentencia no es firme y puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.

En esta misma causa también fue condenado el exsecretario general del Infide, dependiente del SOMA-UGT, Pedro Castillejo. Fue sentenciado a dos años de prisión y al pago de una indemnización a la Fundación de 114.954 euros por haber desviado esa cantidad de dinero a su patrimonio personal.

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Además, Fernández Villa también está siendo investigado por la Fiscalía Anticorrupción por el origen de los 1,4 millones que regularizó en la última amnistía fiscal.

LA SENTENCIA, AL DETALLE

El tribunal declara probado que el histórico sindicalista minero, de 75 años, “representaba y dirigía” el sindicato “prevaliéndose de su posición jerárquica sobre el resto de miembros y trabajadores del mismo, que no ponían en duda ni discutían sus decisiones o simples deseos, aprobando incluso su gestión, algunos, tal vez, por desconocimiento”.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Javier Rodríguez Luengos, explica que el exsindicalista “hizo suyo y destinó el dinero del sindicato para sus propios gastos, utilizando los recursos ajenos en su provecho y beneficio exclusivo, extendiéndose esa conducta durante años y llevándose a cabo de diversas maneras y formas y por diferentes cantidades cada vez”.

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José Ángel Fernández Villa (segundo por la izquierda), en la fiesta minera de Rodiezmo, acompañado por el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, y el exlíder de UGT Cándido Méndez.

Según el fallo, Fernández Villa se apropió entre 1989 y 2001 de más de 234.000 euros procedentes de las dietas que la empresa Hunosa pagaba mediante cheques a los miembros del sindicato por la asistencia al Comité Intercentros, y que él cobraba para quedarse con los importes.

Además, entre 2001 y 2012 cobró de las cuentas del sindicato distintas cantidades, al margen del kilometraje y de las dietas que le correspondían por el desarrollo de sus funciones de secretario general, por un importe total de 417.394 euros.

Entre los gastos abonados desde las cuentas de la patronal hay comidas, puros, sombreros, productos dietéticos, maletas, productos delicatesen, perfumes, ropa, libros, discos y películas.

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Señala que tras haber terminado de pagar un Mitsubishi Montero, siguió percibiendo las cuotas que le eran transferidas por el sindicato, por un importe total de 16.764 euros, “con el fin de compensarse de la disminución de sus ingresos” al cesar en los cargos que había ejercido en el Parlamento asturiano y en el Senado.

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Destaca que “nos encontramos ante una apropiación por un importe 434.158,43 euros, que supera en más de ocho veces la prevista para la cualificación, en una conducta de infidelidad que se extiende a lo largo del tiempo, del 1989 al 2012, y ello por quien ostenta puestos de singular importancia sindical y política, por lo que la gravedad cuantitativa y las condiciones personales de su autor justifican la imposición de una pena de prisión de 3 años”.

EL JUICIO ESTUVO CARGADO DE INCIDENCIAS

Desde su inicio el 27 de junio, el juicio del ‘Caso Villa’ estuvo cargado de incidencias. Tuvo que ser suspendido por una primera hospitalización de Fernández Villa.

Tras un segundo ingreso hospitalario, el exsindicalista optó por ausentarse de la vista, pero la magistrada María Luisa Barrio ordenó su presencia, logrando finalmente seguir adelante con el juicio.

Además, a lo largo de las vistas fueron muchas las protestas presentadas por la letrada de la defensa de Villa, ejercida por Ana Boto, al ser consideradas muchas de sus preguntas como improcedentes por parte de la magistrada. Tanto fue así que en una de las sesiones la juez llegó a pedir a la letrada que “dejara de retarle”.

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El 25 de julio, un mes después de la primera sesión, el juicio quedó visto para sentencia después de que las partes elevasen a definitivas sus peticiones. Tanto Fiscalía como la acusación particular consideraron que a lo largo de las sesiones han quedado sobradamente acreditados los cargos que se le imputan al acusado.

“Ha quedado acreditado que Villa era el amo”, destacó el fiscal Enrique Valdés Suárez. “No solo era quien mandaba, sino que tenía una serie de personas a modo de corte”, indicó Valdés, y definió al histórico sindicalista como “la persona más poderosa de Asturias en aquel momento”.

En su turno de última palabra que le concede la ley, Fernández Villa indicó lo siguiente: “Yo tengo déficit físicos muy importantes que limitan e incluso perder la objetividad de lo que puedo trasladar en esta sala. Tengo un confusionismo tremendo que arranca del auditorio, del sonido de la propia sala que me lleva a ser prudente”.