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La autopsia determina que Julen murió por la caída en el pozo

Los forenses descartan que en el fallecimiento incidiera la acción de la piqueta utilizada en las labores de rescateImagen del pozo en Totalán (Málaga) donde cayó el pequeño.
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El informe de la autopsia realizado a Julen, el niño de dos años que cayó a un pozo de Totalán (Málaga) y fue encontrado sin vida 13 días después, señala que el pequeño murió por la caída en el agujero.

Además, los forenses descartan que en el fallecimiento incidiera la acción de la piqueta utilizada en las labores de rescate.

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Julen cayó el domingo 13 de enero a este pozo de 25 centímetros de diámetro y de algo más de 70 metros de profundidad.

Su cuerpo fue encontrado a las 01.25 horas de la madrugada del sábado 26 de enero por los equipos de rescate que lo buscaban desde el momento del suceso; y a las 03.29 horas se logró subirlo a la superficie.

Según el informe definitivo, firmado por cuatro expertos, el pequeño murió sobre las 13.50 horas del 13 de enero de 2019, a los “pocos minutos” tras la precipitación, y “la causa fundamental de la muerte fue por precipitación”, en la que sufrió traumatismo craneoencefálico y raquimedular”, presentando dos fracturas, una en la zona occipital y otra en la región temporal izquierdo, han informado fuentes judiciales.

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Además, los especialistas apuntan que no se trató de una caída libre, sino “frenada” por el rozamiento de la ropa y salientes del pozo.

En el informe argumentan por qué descartan que la piqueta utilizada en el rescate pudiera causar la muerte -como apunta un informe de la defensa del dueño de la finca, investigado en esta causa-, indicando los forenses, entre otros motivos, que ese objeto se comenzó a usar casi cuatro horas después de la muerte.

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Asimismo, aseguran que otro objeto ajeno al pozo, como la piqueta, no pudo producir las lesiones que presentaba, ya que no han observado fracturas en el plano superior de la bóveda craneal, según han informado las citadas fuentes.

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Respecto a la fractura en la zona izquierda, indican que la cabeza del pequeño no tenía inclinación como para que la piqueta impactara, además de que no es de entidad y el hundimiento no es muy pronunciado; por lo que creen más factible que esta lesión lateral se produjera por un saliente de las paredes del pozo.

Los forenses requirieron al Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga, que lleva el caso, que les proporcionaran de cara a realizar este informe definitivo de autopsia toda la información existente sobre las características del pozo y las actuaciones para el rescate y extracción del pequeño que pudieran haber afectado al cuerpo.

También se les facilitó el informe técnico aportado por la defensa del investigado, David Serrano, sobre el uso de la piqueta.

En dicho informe, encargado por la defensa a un arquitecto que colabora con el despacho de abogados, se apuntaba a que podría ser el uso de una piqueta en las primeras horas del rescate lo que explicara las heridas, considerando que alguno de los diez impactos que hubo -el primero a las 17.29 horas- era lo que “pudo producir las heridas en la cabeza y craneo”.

También se decía que tras extraer ese objeto por última vez se recogiesen de su extremo pelos del menor.

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Tras un análisis exhaustivo de todo este material, los forenses concluyen que el motivo inmediato de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico y raquimedular y que “la causa fundamental del fallecimiento fue precipitación”.

Apuntan que el tiempo de supervivencia del pequeño “fue corto”, y que murió tres horas y 40 minutos antes de que se comenzara a utilizar la piqueta.

El niño, que estaba con unos familiares en una finca, cayó el pasado 13 de enero en un orificio de prospección para buscar agua.

Desde entonces se activó un operativo para rescatarlo formado por efectivos de distintos cuerpos que trabajaron día, tarde y noche sin descanso y haciendo frente a las grandes dificultades técnicas que fueron encontrando, especialmente por la dureza del terreno.

Los padres del pequeño, José Roselló y Victoria García, estuvieron en todo momento en el lugar.

Después de que una perforadora fuese realizando la galería vertical paralela al pozo donde se encontraba Julen, no sin encontrarse dificultades que ralentizaron los trabajos por la roca, se procedió al encamisado.

Para rescatar al pequeño Julen hubo que construir un pozo paralelo con técnica propia de las minas. Foto: Guardia Civil.

Sin embargo, al llegar a la cota de 42 metros de profundidad una desviación propició un cambio de planes, de manera que tuvieron que sacarse de nuevo los tubos, reperfilar la perforación y volver a iniciar las labores de entubado.

Tras ello, el pasado 25 de enero, a las 17.33 horas, estos especialistas, considerados un cuerpo de élite, se introdujeron en la cápsula ideada por el director técnico del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga, Julián Moreno, y ejecutada por dos herreros malagueños, para ejecutar los trabajos con pala y martillo neumático hasta llegar al menor.

Por turnos de entre 40 minutos y una hora fueron cavando la galería horizontal de cuatro metros hasta conectar con el pozo al que cayó el pequeño.

En su trabajo se fueron encontrando con dificultades, de nuevo por la extrema dureza del terreno, siendo necesarias incluso microvoladuras controladas, que ralentizaron algo más los tiempos previstos.

Su cuerpo sin vida fue hallado en la madrugada del 26 de enero. El pequeño fue enterrado el día 27 en el cementerio de la barriada malagueña de El Palo.

El Ayuntamiento de Málaga declaró tres días de luto oficial por su muerte de Julen, ya que la familia reside en el distrito Málaga-Este; y el Consistorio de Totalán, donde sucedieron los hechos.

La Brigada de Salvamento Minero de Asturias, que participó en el rescate de Julen. Foto: EP

El pasado febrero, la Junta de Andalucía concedió la Medalla de Andalucía a la Brigada Central de Salvamento Minero de Asturias, por su labor, un trabajo crucial para sacar al pequeño.

LOS PADRES PRESENTAN CUATRO DENUNCIAS POR ‘COMENTARIOS OFENSIVOS O EN TONO DE BURLA’ SOBRE LA MUERTE DE SU HIJO

Los padres del pequeño han presentado cuatro denuncias por “comentarios ofensivos o en tono de burla en Internet” sobre la muerte de su hijo.

El pasado mes, el Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid las recibió y se unificaron a la espera de que se decida si dicho juzgado tiene o no la competencia para instruirlas.

En dichas demandas se transcriben los comentarios vertidos, que podrían tratarse de un delito del artículo 173 del Código Penal que prevé penas de prisión de entre seis meses y dos años para el que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral.