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"Pseudoescépticos": Censores, dogmáticos y metomentodos

Sobre estas líneas, Felicísimo Valbuena, Catedrático Emérito de Universidad y Periodista.
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Ya he publicado dos columnas en Confilegal sobre los “pseudoescépticos”: “Carcedo, ministra de Sanidad, y Duque, de Ciencia, se empeñan en hacer el ridículo, hasta el último minuto, con las “pseudociencias” y Los caza-“pseudoterapias”, ¿científicos o pseudocientíficos y camelistas?”.

Esta última columna ha revelado lo mal que les sienta a los “pseudoescépticos” que les pongan el espejo delante.

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Y dentro de éstos a gran ego-Fernando Frías, como ha decidido denominarle.

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Ha presidido, y ahora forma parte de la Junta Directiva de Asociación para proteger al enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP).

Frías ha enviado un escrito a la dirección de Confilegal, del que extraigo este fragmento amenazante: “Por lo tanto, mediante este escrito les REQUIERO para que en un plazo máximo de VEINTICUATRO HORAS desde la recepción del presente mensaje procedan a la retirada de la citada columna. En caso contrario me veré obligado a interponer de forma inmediata las correspondientes acciones judiciales”.

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El letrado de Confilegal le respondió pidiéndole que concretase en qué basaba su decisión.

Frías no respondió.

Gran ego-Frías copia procedimientos del estalinismo

Los lectores no me negarán que el asunto se pone interesante  y que conviene examinar a este personaje tan autoritario, dogmático y censor. Es lo que voy a hacer en esta columna,

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En primer lugar, lo que Frías ha querido hacer, probablemente sin él saberlo, es reproducir una conducta nefasta, tan propia de los estalinistas: Hacer desaparecer, en cualquier medio, lo que les desagradaba. Ha pasado a la Historia cómo eliminaban las imágenes que les podrían molestar.

Ejemplos: Cómo hicieron desaparecer la imagen de Trotski junto a Lenin o la de Yezhov, junto a Stalin, Yezhov fue el gran criminal responsable del llamado Gran Terror, es decir, las purgas de 1937-1938.

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Después, cayó  en desgracia y Stalin le hizo fusilar en febrero de 1940.

Fotografía de Trotski junto a Lenin y, después, eliminado.
Fotografía de Kliment Efrémovich Voroshílov, Viacheslav Mólotov, Iósif Stalin, con Nikolai_Yezhov.

Lo mejor que pueden hacer Frías, y muchos euroescépticos, es leer y estudiar muchos más libros. Pero muchos más.

Ejemplo: En una de las entradas de su Blog, Frías confunde un diagrama de Venn con una tabla.

Sería aconsejable que vuelva a repasar, si los conserva, sus libros de Matemáticas de Primaria.

Él dedica sus fuerzas a otras cosas.

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Gran ego-Frías y los “pseudoescépticos”, retratado(s) por George Orwell

En 1949, George Orwell publicó “1984”. Que Orwell se haya convertido en un clásico no se debe a que ridiculizase al estalinismo. Si así hubiera sido,  habría pasado de moda hace mucho tiempo. Persiste porque se fijó en el lenguaje que emplean los totalitarios.

Por eso, sus obras valen más que muchos libros académicos, puesto que llegan al sector esencial. Si queremos llegar al fondo de muchas cosas que ocurren hoy, Orwell es un guía excelente.

«Reescribir la historia» es uno de los elementos esenciales de los totalitarios. Quien conozca bien la obra de Orwell y lea lo que dicen y escriben los “pseudoescépticos”, verá que hay coincidencias innegables e, incluso, humorísticas.

El mundillo de los “euroescépticos” se presta a la risa.

El personal del Departamento de Registro, dentro del Ministerio de la Verdad, toman un ejemplar del Times, lo corrigen y lo vuelven a imprimir. Destruyen el ejemplar primitivo e introducen en el archivo el ejemplar corregido.

«Este proceso de continua alteración no se aplicaba sólo a los periódicos, sino a los libros, revistas, folletos, carteles, programas, películas, bandas sonoras, historietas para niños, fotografías... es decir, a toda clase de documentación o literatura que pudiera tener algún significado político o ideológico. Diariamente y casi minuto por minuto, el pasado era puesto al día. De este modo, todas las predicciones hechas por el Partido resultaban acertadas según prueba documental. Toda la historia se convertía en un palimpsesto, raspado y vuelto a escribir con toda la frecuencia necesaria. En ningún caso habría sido posible demostrar la existencia de una falsificación».

Si nos fijamos en lo que hace Fernando Frías, solo o en compañía de otros, es reescribir la historia de la ciencia.

Él que confunde un diagrama de Venn con una tabla, cosas que estudiantes de Primaria saben distinguir.

Él que, como autor del Primer Informe sobre fallecidos…, manipula de tal manera los hechos y los datos que hasta ha provocado que un personaje como Angelo Fasce Clemente haya abandonado el Círculo Escéptico.

No para de presionar a médicos y personal sanitario, con unas consecuencias tan perjudiciales que más adelante voy a exponer. No duda en insultar a quien no coincide con sus posiciones de activista. No reconoce los hechos que le ponen delante de la cara para que las vea… Bueno, por ahora me detengo aquí. Más adelante, seguiré.

¿Cuál es el resultado de falsificar la realidad, según Orwell? Uno parcial; otro total.

El parcial es la vaporización.

Las personas vaporizadas son las que, aunque hayan realizado acciones valiosas, es como si no hubieran venido a este mundo.

Son no personas.

Es lo que gran ego-Frías y los “pseudoescépticos” están intentando. Y es el gran disparate que creen que pueden lograr. Durante los últimos meses han creído que podían controlar a dos ministros.

Bueno, a tres: Carmen Montón, de Sanidad, que dimitió; María Luisa Carcedo, su sucesora; y Roberto Duque, ministro de Ciencia. Es una operación de "lobby" y propaganda.

Nada más y nada menos.

Volvamos a Orwell:

El resultado total de falsificar la realidad es la sumisión de los ciudadanos, la identificación con el Gran Hermano. 

«Hacía aceptar las violaciones más flagrantes de la realidad porque nadie comprendía del todo la enormidad de lo que se les exigía ni se interesaba lo suficiente por los acontecimientos públicos para darse cuenta de lo que ocurría. Por falta de comprensión, todos eran políticamente sanos y fieles. Sencillamente, se lo tragaban todo y lo que se tragaban no les sentaba mal porque no les dejaba residuos lo mismo que un grano de trigo puede pasar, sin ser digerido y sin hacerle daño, por el cuerpecito de un pájaro».

Este procedimiento, que ponía tan de relieve Orwell es el mismo que siguió Angelo Fasce Clemente cuando, según información fidedigna del Centro Erich Fromm, de Barcelona, cumplió el encargo de elaborar la relación de las “pseudociencias”, dedicando tres líneas a describir cada una.

Lo que hizo Pedro Duque, poco tiempo antes de ser nombrado ministro,  fue tragarse, sin más, la lista de Fasce Clemente, poniéndola en su cuenta de Twitter:

 Sumisión autoritaria 

El Instituto de Salud Carlos III, algunos Colegios de Médicos y la Organización Médica Colegial dan muestra de lo que Theodor W. Adorno denominaba “sumisión autoritaria”

También, el Instituto de Salud Carlos III se ha tragado la lista de Fasce Clemente y no ha dado pruebas de haber escuchado, ni lo más mínimo a los profesionales de las terapias que quiere excluir.

Conviene que los periodistas y profesionales que no se han tragado la lista de Fasce Clemente, comparen los procedimientos de la Inquisición con los empleados por ese Instituto. A ver si resulta que ese Instituto ha ofrecido menos garantías que la Inquisición.

El proceder de ese Instituto hace recordar lo que cuenta Imre Lakatos, célebre teórico de la ciencia cuenta sobre lo que le ocurrió al académico Vavilov: “El Comité Central del Partido Comunista Soviético en 1949 declaró pseudocientífica a la genética mendeliana e hizo que sus defensores, como el académico Vavilov, murieran en campos de concentración; tras la muerte de Vavilov la genética mendeliana fue rehabilitada; pero persistió el derecho del Partido a decidir lo que es científico y publicable y lo que es pseudocientífico y castigable (Imre Lakatos. La metodología de los problemas de investigación científica, P. 16)”.

Claro que ese Instituto de Salud no ha provocado algo semejante a lo que le ocurrió a Vavílov, pero es como las quemaduras: de primero, segundo y tercer grado. Ese Instituto de Salud, siguiendo a Fasce Clemente y a Frías, pretende dejar sin trabajo a miles de persona, sin ofrecerles las garantías mínimas para defenderse.

Algunos Colegios Médicos y la Organización Médica Colegial, al aceptar las presiones de Fernando Frías, en lo que Theodor W. Adorno denominaba “sumisión autoritaria” parece que no se han dado cuenta del proceso que han desencadenado.

Los diseñadores del "lobby" quieren conseguir unos resultados, pero también han desencadenado unas resultancias. Es decir, unos efectos previstos y unos imprevistos, que pueden dañar, y mucho, la imagen que los contribuyentes tienen de los médicos.

“En redes sociales también han publicado listas negras con nombres de profesionales médicos que incluyen en su práctica legal de la Medicina terapias complementarias. En este sentido, son la organización más activa a la hora de denunciar a médicos y farmacéuticos ante los Colegios profesionales y en los medios de comunicación(Levante, 16/09/18; El País 15/09/18).

“Llama la atención que, hasta la fecha, sólo se han centrado en denunciar a profesionales sanitarios (médicos y farmacéuticos), y no han entrado en el campo del intrusismo profesional, es decir, en denunciar a personas no cualificadas que están ejercicio actividad propia de los profesionales sanitarios.” (Reportaje sin firma en “Blastingnews” (14-1-2019).

¿Es que se creen los médicos que, implicándose en la denuncia de otros colegas no van a lograr que aumente la sensibilidad de la opinión pública a los errores médicos? ¿Quién asegura que no vuelvan a surgir escritores como Molière?

Ese genio de la comedia dedicó nada menos que cuatro obras contra los médicos: “El amor médico”, “El médico a la fuerza”, “El señor de Pourceaugnac” y “El enfermo imaginario”.

¿Seguro que van a contar con la ayuda de gran ego-Frías para defenderlos en los pleitos?

Y lo mismo puede ocurrir con los psicólogos que se han implicado en esta campaña de propaganda.

¿De verdad les va a ayudar Elena Campos-Sánchez, bióloga molecular, que acompaña encantada a Frías en perseguir a los médicos? Por cierto, Elena Campos-Sánchez ha sustituido a Fernando Frías en la Presidencia de la Asociación para proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP).

También les recomiendo a los periodistas y/o profesionales de otros campos del saber, que examinen a fondo el reportaje de “Blastingnews” ya citado. “El éxito del movimiento antihomeopatía que lidera España”. Es un reportaje triunfalista sobre los “pseudoescépticos”. Lo importante es que va soltando auténticas joyas para investigar.

Repasando a fondo lo que narra Blastingnews, los periodistas y profesionales pueden estudiar la campaña de propaganda de Elena Campos-Sánchez desde los 19 principios de la propaganda de Joseph Goebbels, que identificó Leonard Dobb.

Algunos reducen esos 19 principios a 11, tal como pueden ver Internet.

No es tan difícil realizar ese estudio. Es una campaña de propaganda, no de comunicación.

Lo que hicieron los “pseudoescépticos” con una columna de la periodista Rosa Montero

El 4 de Junio de 2017, Rosa Montero publicó en El País un artículo titulado Consumidores engañados y cautivos. Inmediatamente se puso en marcha la maquinaria de los “pseudoescépticos”.

La defensora del lector informó de algunos de los firmantes de varias cartas. Y, claro está, una de esas cartas la remitió gran ego-Frías.

Sin embargo, a la defensora del lector no le debió de impresionar la carta de Frías. “He decidido reproducir aquí la extensa carta que me ha enviado Alfonso López Borgoñoz, presidente de la ARP, Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, porque considero que resume en buena medida todas las críticas que ha provocado el artículo de Rosa Montero”.

¿Qué dice López Borgoñoz?

Dedica la mitad de la carta a refutar una equivocación de Rosa Montero respecto de Norman E. Borlaug, que no era lo esencial del artículo. En su respuesta, Rosa Montero reconoce el error, pero se reafirma en sus restantes puntos.

En la otra mitad de la carta, López Borgoñoz se refiere a los comentarios favorables que Rosa Montero había hecho en su artículo sobre la homeopatía. Comentarios favorables que no constituían una defensa.

Y ahí es donde López Borgoñoz muestra cómo actúan los “pseudoescépticos”.

“Lo mismo sucede con el consumo de homeopatía. La misma no es objeto solo de ataques recientes, sino que ha sido objeto de refutaciones serias recogidas en la literatura científica desde hace muchas décadas.

“Nuestra organización, con treinta años de existencia, lleva mucho tiempo exponiendo públicamente el problema que supone esa homeopatía que se introduce en las farmacias con una política agresiva de mercadotecnia. La homeopatía, igual que otras prácticas pseudocientíficas, puede alejar a los pacientes de los tratamientos que necesitan.

“Hemos visto recientemente su peor cara en la muerte de un niño por las complicaciones de una otitis media sin tratamiento médico, atendida solo mediante homeopatía, la cual carece, no solo de efectos secundarios, sino de ningún efecto ni eficacia terapéutica, siendo muy grave el abandono por su causa de terapias acreditadas basadas en productos medicinales avalados por ensayos clínicos contrastados”.

¿Cómo interpretar esta segunda parte de la carta? Empieza hablando con triunfalismo de “muchas décadas” y de “mucho tiempo”, pero al final solo presenta un caso único. David Hackett Fisher sistematizó las falacias de los historiadores y es posible aplicar sus descubrimientos a otros campos del saber.

Si hubiera caído la segunda parte de la carta en sus manos, se hubiera reído, diciendo que Borgoñoz había empezado “etceterando”, pero que, al final, había caído en la falacia del “caso solitario”.

¿En qué consiste esta falacia?

“La falacia del hecho solitario es una generalización desde un único caso. Cuentan una historia, quizá apócrifa, de un científico que publicó una sorprendente e improbable generalización sobre la conducta de las ratas. Un colega incrédulo visitó su laboratorio y cortésmente le pidió ver los experimentos sobre los que basaba su generalización. “Aquí están”, dijo el científico, sacando un cuaderno de una pila de papeles en su escritorio. Y apuntando a una jaula en la esquina, añadió: “Ahí está la rata” (P. 109).

Así es que menos lobos, puesto que el personal ya no se deja impresionar por títulos y siglas rimbombantes. Borgoñoz y su equipo haría muy bien en estudiar teoría de la ciencia.

Y por supuesto, Rosa Montero es mucho más concreta que los del “avance crítico”. Su crítica a las industrias farmacéuticas vale mucho más que lo que la defensora del lector presenta de Borgoñoz y, más, en la respuesta de Montero. ¡Es que no hay color!

Por cierto, ¿qué le parece a Borgoñoz el caso de Julián Rodríguez, cuyo hijo, enfermo de leucemia, dicen que falleció tras abandonar un tratamiento científico y recibir un tratamiento naturista y ortomolecular?

Julián Rodríguez fundó una Asociación para denunciar las pseudoterapias y, en 2017, convirtió a la homeopatía en el blanco de todas sus diatribas, a pesar de que el caso anteriormente mencionado nada tuvo que ver con la homeopatía y el terapeuta no médico que trató el joven fue exculpado por los tribunales (Fuente: El País, 31 de enero de 2018).

¿Esa es la forma de hacer ciencia de los “pseudoescépticos”? ¿O es manipulación y propaganda?.

Y por cierto, ¿cuándo van a explicar los “pseudoescépticos” por qué afirman que los productos homeopáticos no causan efecto alguno, pero también causan miles de fallecidos?  A ver si responden a una pregunta tan inocente que podemos hacer los profanos en homeopatía, pero que, con perdón, no nos chupamos el dedo ante las falacias.

La adicción de los “pseudoescépticos” a los insultos

Recomiendo que lean el estudio que zezetic1titula “Conspiraciones” y “seudoescepticismo”. Es una entrada de su Blog el 1 de Diciembre de 2014.

“La tesis central de los movimientos autodenominados “escépticos” - dedicados a difamar- es repetir insistentemente que la homeopatía no funciona o que es un simple placebo, etc.

Su posición ideológica se resume en la defensa a de todo lo llamado oficial, a la vez que niegan que exista una ortodoxia en la academia; todo lo que sale de sus estrechos esquemas cognitivos es considerado “magufo”.

“Magufo” es un apelativo peyorativo que tiene como sinónimo charlatán, fraudulento, creyente irracional o enfermo mental; en la categoría del magufo se mezclan todo tipo de ideas, filosofías y corrientes que en no pocos de los casos tienen poco o nada ver.

Así caben en el mismo costal la homeopatía con la astrología, estas con el racismo, el fascismo, o incluso con el movimiento antivacunas, con los defensores de los animales, con los veganos y vegetarianos, con el kukuxklan, con el marxismo, con los movimientos de izquierda, con los ecologistas, con ateos anarquistas, cristianos, creacionistas, etc).

O “conspiranoico”, otro apelativo que sugiere que el mundo no es afectado por los intereses industriales y en conflicto, eso sí, un “escéptico científico” es bastante selectivo, niega que haya conspiraciones pero al mismo tiempo admite con su pobre lógica argumentativa que de alguna manera existe cuando le conviene”.

El ya varias veces citado gran ego-Fernando Frías es muy sensible a lo que considera insultos, pero véase su elenco en una de las entradas de su Blog: “charlatanes”, personajillos”, “nada noble arte de desplumar a incautos”,más su justificación de que a grupos de médicos se les limiten sus actividades, como luego explicaré.

Los disparates de Antonio (AKA “un físico”)

En respuesta a Frías, Antonio (AKA also known as, también conocido como“un físico”) escribe:

“Fernando, si desde plataformas pro-ciencia (y anti-pseudociencias) como Naukas conseguís que un par de ministros de España os presten atención, no hay que perderse en bobadas; ni hacer un dilatado serial”.

Creo que este “AKA un físico” es un personaje con mucha más formación y altura que gran ego-Frías. Pero debería cuidar sus expresiones. ¿No suena su manera de hablar a la que debieron de emplear los agentes de lobby de Odebrecht, que han acabado provocando que un exPresidente brasileño  como Lula da Silva, que tanto hizo por su nación, esté ahora en la cárcel?

¿O que haya ocasionado el suicidio de un exPresidente peruano como Alan García, que también hizo grandes cosas por su nación?

Y sigue AKA “un físico”:

“Ya te hablé de aquellas personas para los que la homeopatía “a ellos sí les funcionaba” y que ellos tenían tantos derechos como los demás ciudadanos. ¿Te acuerdas? Pues la verdad es que no, que esa gente no tiene los mismos derechos”.

¿No es de humor negro que, en el siglo XXI, salga un “pseudoescéptico” y afirme que hay ciudadanos que no tienen los mismos derechos que otros? Por favor, Antonio (AKA “un físico”), conténgase. ¿Qué gana usted con eso? ¿Es que no se da cuenta de que está quedando en ridículo? Deje que lo haga gran ego-Frías. Usted tiene más formación que él.

Y no digamos cuando da un paso más y afirma: “Vamos, si lo hace bien, yo nombraría a Pedro Duque ministro perpetuo de ciencia y universidades”.

Que una persona que demuestra dominar la política científica de España mucho más que este insignificante ministro, afirme estas cosas es como para para imaginar qué hubiera dicho Groucho Marx si le hubieran presentado las afirmaciones de AKA          . Ya sabemos lo que hubiera respondido Unamuno: “¡Qué país! ¡Qué paisaje! ¡Qué paisanaje!”.

Los “pseudoescépticos” como dogmáticos, es decir, “mentes cerradas”

En realidad, los “pseudoescépticos” entran dentro de lo que Milton Rokeach denominaba “dogmáticos”, en su célebre libro “La mente abierta y cerrada”.

¿Cuáles son las características de los dogmáticos?

En una mente dogmática, están muy pronunciadas las barreras, de forma que no se permite la entrada de información que pueda alterar el estado o marcha del sistema psicológico.

Invito a los lectores a que analicen los documentos y declaraciones de los “pseudoescépticos” y comprobarán que son unas mentes muy cerrada.

Fíjense también en los periodistas que se ocupan de este asunto en medios públicos y privados. Si no confrontan las ideas con quienes disienten, el espacio radiofónico o televisivo es propagandístico. Si quieren conseguir el Premio de Periodismo de Investigación, examinen las grabaciones.

Los dogmáticos polarizan: sólo admiten extremos en personas y acontecimientos.Así nos explicamos las cataratas de sus insultos.

Los dogmáticos, a pesar de su aparente firmeza, tienen inseguridad vital. Huyen hacia adelante.La forma de concebir a la autoridad y a las personas que están de acuerdo con ella tiene un carácter absoluto.

Para los “pseudoescépticos”, las cosas son buenas porque están mandadas o son malas porque están prohibidas. Y es bueno o malo quien estáde acuerdo o desacuerdo con ella.

Si la autoridad lo manda, se cambiara una determinada creencia, pero no todas. Será necesario una continua actividad de la autoridad para ir cambiando cada creencia. Por eso, para los ”pseudoescépticos”, la propaganda es una necesidad permanente.

El "Lobby pseudoescéptico"

Quienes se propongan investigar sobre los “pseudoescépticos” también pueden encontrar en la misma entrada del blog de Zezetic1 la historia del Lobby “pseudoescéptico”. Es un auténtico reportaje de investigación. Zezetic1 se ha decidido por preservar su identidad, aunque parece que otras personas conocen cómo firmaba antes en Internet.

A los que quieran conseguir el gran Premio, les recomiendo que se centren en las informaciones y los argumentos que aporta Zezetic1. Y cómo él descubre la forma de serpentear que tiene este lobby. Les recomiendo que dejen aparte los aspectos subjetivos.

Es decir, que se comporten como el doctor House.

Zezetic1 dice, entre otras cosas: “Lo que se les olvida mencionar es que Fernando Frías, de profesión abogado, es que es director de Círculo Escéptico.

Y que el blog Amazings (ahora llamado Naukas.com) es exactamente una copia del llamado Amazing Meeting, un evento organizado por la fundación educativa James Randi. De nuevo, no es ninguna coincidencia, se estaba calcando el mismo modelo de “divulgación científica”.

Añado: de los “escépticos norteamericanos”. Incluso, copiaron las tres letras de las series de televisión norteamericana –CSI- para dar más aura a su proyecto.

Y con toda la intención del mundo, zezetic1 presenta una fotografía, con el siguiente pie:  Fernado Frías, presidente de Círculo Escéptico, abogado “independiente”.

 

Fernando Frías, a quien se refiere el profesor Felicísimo Valbuena en su columna.

Las comillas de “independiente” me hacen recordar, salvando muchas distancias, la película “Ciudadano Kane”.Éste se encontró con que los críticos escribían “cantante” a su segunda mujer, Susan Alexander.

Entonces, su amigo Leland, cuando se encuentra en una casa de salud y el periodista le pregunta, él responde: “¿Sabe cuál era el titular del periódico la víspera de las elecciones?... Kane sorpren­dido en una aventura con una..., abra co­millas, cantante, cierre las comillas... ¡Qui­so hacer saltar esas comillas!”

Es lo que les pasa a los “pseudoescépticos”. Quieren que les borren esas comillas. Una pregunta inocente: ¿qué han hecho de mérito para que se las quitemos?

Desde luego, si los “pseudoescépticos” no fueran tan dogmáticos, ya nos gustaría ver confrontando puntos de vista sobre la homeopatía entre Zezetic1 y quien fuera. Soy un profano sobre Homeopatía, pero no soy profano en quién sabe exponer  y quién no.

La confrontación, a propósito de la Homeopatía, entre Zezetic1 y Marsattack, por ejemplo, con quien mantiene una prolongada polémica, muestra un gran dominio del primero sobre el segundo.

Sería excelente que una televisión o un programa de radio confrontasen a Zezetic1 con cualquier de los “pseudoescépticos”. ¿A que éstos no van a propiciar ese programa? ¿A que no? Los dogmáticos lo impedirán. Se llevarían una gran paliza argumental. Y sin embargo, sería un excelente programa de debate en televisión.

Los “pseudoescépticos” como “metomentodos”

Sí, lo lamento, de nuevo tiene que aparecer aquí gran ego-Frías.

Aceptó gustosamente, por invitación del Colegio de Médicos de Murcia, el encargo de justificar por qué a médicos que pertenecían a ese Colegio no debía autorizarse que se reuniesen en los locales del citado Colegio.

Los “aguerridos” responsables de ese Colegio necesitaban que gran ego-Frías justificase la decisión que habían tomado. Si al final sale un libro en el que los periodistas y profesionales cuenten el escándalo de los “pseudoescépticos”, es muy probable que no queden en el anonimato esos valientes que negaron los locales.

Veamos la manera de razonar de Frías:

“Que esos colegiados paguen su cuota no implica que su Colegio tenga que cederles sus instalaciones. Estoy seguro de que en el Colegio de Médicos de Murcia, como en cualquier otro grupo social, también habrá colegiados que pertenezca a los Testigos de Jehová, que sean forofos de la Selección Española de Fútbol, a quienes les guste tomarse unas cervezas los viernes por la tarde o que tengan como hobby los bailes de salón.

“Y, sin embargo, a nadie se le ocurriría que solicitasen el salón de actos del Colegio para llevar a cabo allí sus ceremonias, colocar una pantalla para ver los partidos de “La Roja”, montar una “Oktoberfest” o celebrar un concurso de tangos”.

Respuesta que se le puede ocurrir a un 90%, y me quedo corto, de personas que, como el Arcipreste de Hita, se pongan mano en mejilla: ¿Por qué negarles los locales, si los pagan y si el Colegio obtiene beneficios que necesita? ¿O es que vuelve a tener razón Zezetic1cuando afirma que la posición ideológica de los “pseudoescépticos” se resume en la defensa a de todo lo llamado oficial?

“No: las instalaciones de un Colegio de Médicos están para actividades relacionadas con la medicina. Con la de verdad, no con, cito, “un ciudadano con la condición de licenciado o especialista pueda realizar en relación a sus convicciones, creencias, tendencias, ideología o cualquier otra circunstancia”. Pretender que el Colegio tenga que ceder sus instalaciones solo porque un grupo de colegiados lo pide es absurdo”.

Aquí le sale a gran ego-Frías lo que de verdad lleva dentro: su autoritarismo y dogmatismo.

¿Se sienten orgullosos los responsables del Colegio de Médicos de Murcia por haber negado los locales? ¿O llegará algún día en el que su forma de decidir y su necesidad de acudir a Frías constituyan un baldón para la historia del Colegio?

Y esto no acaba aquí. Gran ego-Frías prosigue: “Y afirmar que el Colegio se niega a hacerlo porque ha cedido a no se sabe muy bien qué presiones es mezquino”.

¿Mezquino? Pues vayamos al ya citado reportaje de “Blastingnews”:

“Aunque sus éxitos son muchos, quizá el caso más emblemático es el de Valencia. Ahí empezó todo y desde ahí se dio el salto a la política nacional de la mano de Carmen Montón. Según explica el propio F. Frías (ARP) en una entrevista a Hipertextual (25/07/2017) la decisión que tomara al ex consellera de Valencia y ex Ministra de Sanidad se debe a la campaña coordinada por la APETP y ARP”.

¿Ven cómo es necesario examinar con lupa las campañas de Frías?

“Otro éxito rotundo fue el logrado sobre el Colegio de Médicos de Valencia y la propia OMC, que se vio obligada a rectificar y publicar un comunicado aclarando su postura tras una denuncia presentada a varios médicos de dicho Colegio.

“Como consecuencia de esta primera denuncia, tanto el Colegio de Médicos de Valencia como la OMC, a través de una carta privada, indicaron que el ejercicio de los profesionales médicos que usaban terapias complementarias como homeopatía se encontraba dentro de la práctica ética.

“Sin embargo, tras hacer pública la carta en medios de comunicación (Redacción Médica 11/06/2018), la OMC se vio obligada a enviar un comunicado aclaratorio. Meses después, la APETP volvió entonces con una segunda denuncia masiva (Levante 16/09/18)”.

Parece que una teoría sólida de la ciencia y la valentía no se encuentran entre las cualidades de los cargos burocráticos de los médicos. Ya he señalado anteriormente la que se les puede venir encima si se hacen caso de las campañas de Fernando Frías-Elena Campos-Sánchez.

Entre los elementos ideológicos de Frías está que “España es uno de los países más descentralizados del mundo, y que el Gobierno nacional muchas veces solo conserva las competencias de legislación básica, pero casi todas las restantes corresponden a las Comunidades Autónomas (y, en el caso del ministerio de Pedro Duque, también a las mismas Universidades)”.

Por eso, ¿es irresponsable afirmar que él aspira a ser el cacique “pseudocientífico” de Levante?

La columna me ha salido muy extensa, y bien que lo siento, pero el asunto merece el esfuerzo.

Lo que sí prometo es que dedicaré mi próxima columna al ataque del “lobby” contra las escuelas de Psicología.