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Reminiscencias de William Wallace en el derecho a la última palabra de los acusados en el caso «procés»

Jordi Turull, autor de las declaraciones "en modo William Wallece", en primer término, Josep Rull y Jordi Sànchez; los tres reafirmaron su fe independentista en el uso de su derecho a la última palabra. Foto: Poder Judicial.
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Era previsible. «Braveheart» la película que dirigió e interpretó Mel Gibson en 1995, basada en el líder independentista escocés del siglo XIII, hizo mella en su momento en muchos espectadores del momento.

Josep Rull, exconsejero del gobierno autonómico catalán enjuiciado junto a los otros acusados, sonó precisamente a Wallace cuando, en el turno del derecho a la última palabra, dijo: «La esperanza es más poderosa que el miedo, después de nosotros vendrán más. No existen suficientes cárceles para encerrar el anhelo de libertad de un pueblo».

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Jordi Sànchez se expresó en la misma línea: «La mayoría en Cataluña conseguirá abrir una puerta con una urna. La urna no es el instrumento de ningún golpe de Estado. En Cataluña habrá urnas y lo haremos de acuerdo con el gobierno español. Votaremos qué queremos ser de mayores. Quizá y no veré la independencia de mi país, pero espero ver que ese acuerdo llegue», afirmó.

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Carme Forcadell, por su parte, se quejó de la injusticia de ser juzgada separada de la mesa del parlamento autonómico. Y esbozó que, poco menos, que estaba siendo perseguida.

«Estoy siendo juzgada por mi trayectoria política, no por mis actos ni por mis luchas. En el juicio se ha hecho un esfuerzo por visibilizarme», dijo. Para, a continuación, reivindicar su papel como presidenta de la cámara autonómica.

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A su juicio, no podían consentir que el «Parlament» fuera un «órgano censor que decida de lo que se puede y no se puede hablar». Y aludió a la inviolabilidad parlamentaria que pensaba que tenía.

Dolors Bassa, también en prisión preventiva, como Forcadell, se identificó como profesora, feminista, demócrata e independentista y exmilitante de UGT.

Como todos los encausados, negó las acusaciones -se enfrenta a 16 años de cárcel por los supuestos delitos rebelión y malversación de fondos públicos-.

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«Ninguna de las pruebas presentadas ha hecho referencia a una actuación delictiva», por mi parte.

Jordi Turull, que también se reafirmó como independentista, afirmó que «El diálogo ha de ser siempre el camino».

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VISTO PARA SENTENCIA

Después de que los 12 acusados hicieran uso el derecho a la última palabra, el juicio por el proceso independentista quedó visto para sentencia a las siete de la tarde de este miércoles, 12 de junio, tras cuatro meses y 52 sesiones.

El presidente del tribunal, el magistrado Manuel Marchena, no se extendió y simplemente concluyó este macrojuicio con un sencillo «visto para sentencia», tras lo cual el público ha abandonado la sala, así como los abogados y los acusados, nueve los cuales han emprendido de nuevo su camino a la prisión de Soto del Real, donde han estado internados durante toda la celebración de la vista oral.

Durante estos cuatro meses exactos de juicio, los siete magistrados han escuchado a los doce acusados, 422 testigos -entre políticos, guardias civiles, policías nacionales, mossos, visitantes internacionales, votantes y otros miembros de la sociedad civil- y una docena de peritos.

También han visionado cerca de 200 vídeos de lo ocurrido el 20 de septiembre y el 1 de octubre de 2017, tras lo cual llegó el momento de los informes finales, tanto de las acusaciones como de las defensas.

Los últimos alegatos de los acusados se han extendido durante alrededor de dos horas, en las que casi todos apelaron al tribunal para que dicte una sentencia que «solucione» lo que han denominado como un «problema político» que el Poder Judicial no puede corregir.

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