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El teniente fiscal del Supremo propone el «archivo sin más trámites» del expediente abierto al magistrado Javier Borrego

Sobre estas líneas, el teniente fiscal del Supremo y número dos de la Fiscalía General del Estado, Luis Navajas, en una foto tomada el pasado 9 de septiembre, el día del acto de apertura de tribunales que todos los años se celebra en el Supremo. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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Luis Navajas, teniente fiscal del Tribunal Supremo y número 2 de la Fiscalía General del Estado, ha propuesto al promotor de la Acción Disciplinaria (pAD), Ricardo Conde, el «archivo de las actuaciones sin más trámites» sobre lo acontecido, el 2 de abril pasado, en el interior del despacho del presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, Luis María Díez-Picazo Giménez, cuando hablaba con el magistrado de la misma Sala, Javier Borrego Borrego.

Para Navajas «no hay acreditados elementos que nos permitan, razonablemente, interesar responsabilidad disciplinaria para el Excmo. Sr. D. Francisco Javier Borrego Borrego por los hechos que motivaron esta apertura» del expediente disciplinario.

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El mencionado expediente le fue abierto a instancias de Díez-Picazo, quien aseguró a la Sala de Gobierno del Supremo que Borrego supuestamente lo había «amenazado» y «zarandeado» cuando se encontraban en el despacho del primero, a puerta cerrada, razón por la cual los hechos fueron remitidos al pAD.

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Circunstancias que Borrego negó.

Las razones que habrían provocado esa circunstancia habían sido los retrasos en los que incurrió el magistrado en sus primeras semanas en el Supremo, tras tomar posesión el pasado mes de diciembre. Retrasos que ya habían sido superados en el momento del encuentro.

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El relato de Díez-Picazo, un hombre que mide más de 1,80, pesa más de 90 kilos, y posee una vitalidad y fortaleza fuera de toda duda, además de un carácter visceral, conocido por sus prontos, estallidos de carácter y propensión a subir el tono de voz, como víctima, contrasta con el de Borrego, 1,75 altura, enjuto, un peso que no supera los 65 kilos, y cuyo carácter es afable y tranquilo y nada dado a esas salidas descontroladas de temperamento.

En sus 48 años de servicio a la Administración del Estado jamás ha tenido problema alguno. Su expediente profesional está inmaculado.

Tanto Borrego como después Díez-Picazo, y sus dos secretarias, Clara María B.F. de P. como María del Rosario B.A. declararon ante el pAD y el teniente fiscal. Los tres últimos el pasado 20 de septiembre.

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La pelota queda ahora en el tejado de Conde, que tiene la última palabra.

Por otra parte, en la última reunión de la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, de la que Díez-Picazo se ausentó por razones obvias –por ser parte–, se acordó archivar el escrito de amparo presentado por Borrego contra el presidente de su Sala por haberle maltratado públicamente el 29 de julio pasado en la Cafetería Genium, por las mismas razones esgrimidas por Navajas: no haber elementos acreditados de responsabilidad disciplinaria.

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