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Jaime Botín reconoce que no quería que el Gobierno se hiciera con el cuadro de Picasso que intentaba vender

Dice que la obra, valorada en más de 26 millones, estuvo en España "tres" veces y que la escondió en su barco por seguridadLa Fiscalía pide 4 años de cárcel para el expresidente de Bankinter Jaime Botín (en el centro) y una multa de 100 millones de euros por el supuesto intento de sacar de España el cuadro 'Cabeza de mujer joven', de Pablo Picasso, de forma ilegal para venderlo en una subasta en Londres. Foto: EP
| | Actualizado: 08/11/2019 15:22

Jaime Botín, expresidente de Bankinter y hermano del banquero fallecido Emilio Botín, ha reconocido hoy en el juicio por el presunto delito de contrabando de un ‘Picasso’, ‘Cabeza de mujer joven’, que advirtió a la empresa Christie’s de que no quería que el Gobierno pudiera adquirir este cuadro, valorado en más de 26 millones de euros, ya que su intención era venderlo en una subasta que se realizaría en febrero de 2013.

Así lo ha manifestado a preguntas de la Fiscalía en la primera sesión del juicio, que se celebra en el Juzgado de lo Penal número 27 de Madrid, del que es titular la magistrada Elena Raquel González Bayón.

El Ministerio Público pide 4 años de cárcel para él y una multa de 100 millones de euros por el supuesto intento de sacar de España este cuadro de Pablo Picasso de forma ilegal para venderlo en una subasta en Londres. Lo acusa de un supuesto delito de contrabando de bienes culturales.

‘Cabeza de una mujer joven’ data de 1906 y es una de las pocas obras del periodo ‘Gosol’ del pintor malagueño; está valorada en 26.200.000 de euros.

Según relata el fiscal César Estirado en su escrito de acusación, el cuadro fue intervenido por las autoridades aduaneras francesas el 30 de julio de 2015 al tener conocimiento de que Botín lo iba a trasladar desde su barco, que estaba en el puerto de Calvi, en Córcega, en un avión privado que había contratado con destino a Suiza.

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Posteriormente, la obra fue entregada por orden judicial a España y quedó depositada en el Museo Nacional Reina Sofía.

LA DEFENSA HA PEDIDO LA NULIDAD DE LA CAUSA

La defensa de Botín, que ejerce el abogado Javier Gómez Bermudez, ha pedido la nulidad de la causa alegando que está «prefabricada» porque la Guardia Civil se incautó de la obra de arte sin la autorización judicial pertinente.

Según el letrado, los agentes no actuaban como policía judicial e informaron al juez instructor de la localización del cuadro días después. Asimismo, ha dicho que no avisaron a las autoridades francesas de que la sentencia de la Audiencia Nacional prohibiendo a Botín sacar dicho cuadro no era firme, pues se había interpuesto un recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

Tanto la Fiscalía como la Abogacía del Estado se han opuesto a esta pretensión alegando que había un «proceso administrativo» en vigor porque la Administración española estaba interesada en la localización de la pintura y que el propio Tribunal Supremo rechazó el recurso contra la resolución de la Audiencia Nacional.

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LA VERSIÓN DE JAIME BOTÍN

Botín ha dicho ante la magistrada Elena Raquel González Bayón que él mismo preguntó al personal de la empresa especializada en subastas «si había una posibilidad de que al Gobierno le interesara la compra» porque esa operación no era la que le «interesaba».

La cuestión salió a la luz debido a que «era de dominio público» que el Ejecutivo tiene la opción de adquirir un bien por el precio en el que está valorado según la solicitud de exportación.

«Me dijeron que eso no iba a ocurrir porque eso es imposible que eso ocurriera», ya que el Gobierno «no se puede gastar la cantidad de la que se habla», 26,2 millones de euros, y que, por tanto, «no había ningún riesgo», ha indicado.

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Botín ha explicado que debido a su interés en vender la obra en diciembre de 2012 autorizó a Christie’s Ibérica, S.L. la presentación y gestión de la licencia de exportación con posibilidad de venta, como dueño de pleno dominio de la obra, ante el Ministerio de Cultura.

Ha contado que la propia empresa le informó de que eran necesarios «varios permisos de Cultura y que la autorización de exportación era uno de ellos, el esencial, el más importante», aunque no le concretaron «específicamente» de cuál se trataba.

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Sin embargo, la autorización fue denegada por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, un organismo consultivo del Ministerio de Cultura en este tipo de expedientes, y así se lo trasladó el entonces responsable de Christie’s en España, Juan Várez, quien, según ha dicho Botín, «se mostró muy sorprendido» porque «no entendía que eso hubiera ocurrido».

«Me dio a entender que ese no era el punto final», ha indicado, y por ese motivo, pese a la negativa del Ministerio de Cultura, el expresidente de Bankinter mantuvo la reunión que tenía concertada con el personal de la empresa subastadora unos días después, a mediados de diciembre de 2012, para seguir adelante con lo previsto.

Así, mostró la obra de arte para que pudieran fotografiarla y preparar la información necesaria para elaborar el catálogo que se presentaría a subasta en febrero de 2013, ha indicado.

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Botín ha subrayado que nunca informó a Christie’s sobre dónde se encontraba realmente el cuadro.

Ha explicado que en esas fechas la pintura de Pablo Picasso, que compró en 1977 a una galería de arte de Londres, estaba en una finca que tiene en Ciudad Real, contradiciendo lo afirmado en el escrito de acusación de la Fiscalía, que indica que estaba en su vivienda de Pozuelo de Alarcón (Madrid).

Botín  ha apuntado que debido a que se había concertado dicho encuentro en las oficinas de Christie’s en Madrid, mandó buscar el cuadro al yate de su propiedad, ‘Adix’, que se encontraba atracado en Valencia.

También ha indicado que en 2014 contestó a varios requerimientos del Ministerio de Cultura diciendo que ‘Cabeza de mujer joven’ se encontraba en el extranjero porque, concretamente, estaba en su yate, de bandera británica.

Asimismo, ha dicho que el cuadro sólo ha estado en España en «tres» ocasiones: una para ponerle un marco, otra en 2003 en su finca de Ciudad Real con ocasión de la boda de su hija y la última vez cuando lo llevó a la sede de Christie’s en Madrid en 2012, pero el resto del tiempo lo tenía en embarcación.

Ha explicado que cuando lo compró ya decidió que quería tenerlo en su yate, que ha calificado como su «segunda casa», junto a otras obras de gran valor.

Sobre el hecho de que diera instrucciones al capitán del barco, Paul Frederick Goss, para que no dijera nada a nadie sobre este cuadro, ha afirmado que lo hizo por «razones de seguridad», ya que existían informaciones periodísticas sobre el mismo y temía que «alguna organización delictiva» lo robara.

Por ello, mandó construir una caja de embalado y esconderlo, ha agregado.

El Servicio Fiscal de la Guardia Civil realizó el 10 de junio de 2015 una inspección en el buque, «requiriendo al citado capitán para que hiciera una declaración de los bienes que estaban a bordo, y aquél, siguiendo las instrucciones de su patrón, y sin que conste su conocimiento de la prohibición de salida del cuadro, no incluyó en el listado esta obra de arte, aunque incluyó otras, relata el escrito de acusación.

Botín ha detallado que el cuadro finalmente no fue trasladado desde Córcega (Francia) a Ginebra (Suiza), como era la intención, después de que el barco atracase en el puerto de Calvi en julio de 2015, porque se negó a ceder a las exigencias de la aduana francesa.

Ha asegurado que canceló la operación porque le pedían pagar una «cantidad importante» y entonces dedujo que «estaban haciendo algo que no quería que se hiciera, que era una exportación».

En este momento el ‘Picasso’ se encontraba en «tránsito» hacia al Freeport de Ginebra, un complejo de almacenes de arte y obras de valor, donde pensó guardar el cuadro «mientras se decidía cuál era su destino final», es decir, si se conseguía vender o no, ha concluido.