La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denuncia que el mando que está al frente de la unidad en la localidad madrileña de Robledo de Chavela, un municipio de poco más de cuatro mil habitantes situado en la Sierra Oeste de Madrid, sugiere que sean las mujeres de los guardias civiles las que salgan a comprar.
Así lo ha manifestado a Confilegal Juan Fernández, portavoz de esta asociación.
Según afirma, la pasada semana este mando dio «órdenes a los guardias civiles allí destinados para que fuera de la jornada laboral, sean las esposas de estos quienes realicen las salidas a la vía pública para llevar a cabo las actividades permitidas mientras dure del estado de alarma, como por ejemplo salir a realizar la compra».
Explica que en el escrito que han tenido que firmar los agentes figura textualmente que “en el caso de que la salida la pueda hacer nuestra mujer, lo deben hacer ellas para evitar el contagio, ya que un contagio puede ser fatal para el resto».
Además, señala que éste continúa advirtiendo que «para comprobar el cumplimiento de esta orden, y como medida excepcional debido a la situación actual, se debe avisar al comandante de puesto cada vez que se vaya a salir del domicilio, especificando el motivo y el tiempo que se abandone el mismo».
Dice que esto es «solo un ejemplo de una larga lista de polémicas órdenes en dicha instrucción que podrían suponer una extralimitación en el ejercicio del mando».
«Sorprende que estas polémicas instrucciones no hayan sido atajadas por la cadena de mando del Instituto Armado», indica Juan Fernández.

También explica en dicha instrucción «se les obliga a realizar la mayor parte del servicio a pie, y con unas pautas que no dejan lugar a la iniciativa que todo miembro de un cuerpo policial, como lo es la Guardia Civil, ha de llevar a cabo en el ejercicio de sus funciones».
El portavoz de la AUGC manifiesta que los agentes «cumplen estas órdenes durante la realización del servicio para evitar represalias del mando».
Asegura que «los guardias civiles están más preocupados en evitar posibles represalias, que en atender las necesidades de la seguridad y relaciones con los ciudadanos».
Por último, afirma que la instrucción dada a los agentes de que fuera de servicio sean sus mujeres las que salgan, «genera además preocupación en las familias, un estrés añadido a los guardias civiles».
Según informa, la AUGC se ha puesto en contacto con la Dirección General de la Guardia Civil para transmitirle esta instrucción y su crítica hacia la misma, y dice que hasta la fecha no ha recibido respuesta alguna.
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