La Audiencia Provincial de Navarra ha condenado a tres años de prisión a un exdirectivo de Caja Rural de Navarra que “incorporó a su patrimonio” 5.844.873,80 euros “pertenecientes a la entidad bancaria”.
Es una sentencia de conformidad.
El condenado responde a las iniciales de J. L. J. H., y tiene 47 años.
Según el acuerdo alcanzado por su letrado defensor con el fiscal y la acusación particular, que el condenado ratificó el pasado 15 de julio ante el tribunal de la Audiencia (Sección Segunda), devolverá 2,4 millones.
Y no pisará la cárcel, pues el tribunal ha acordado la suspensión de las penas a condición de que no delinca en dos años y cumpla con lo estipulado con la entidad bancaria.
Por un delito de apropiación indebida se le han impuesto dos años de prisión y una multa de 6 meses con una cuota diaria de 6 euros (1.080 euros), y por un delito de falsedad en documento mercantil ha sido condenado a un año de cárcel y a una multa de cuatro meses y 15 días a razón de una cuota diaria de 6 euros (810).
Se le han aplicado las atenuantes de confesión y reparación del daño.
La responsabilidad civil por los hechos cometidos ha sido cifrada finalmente en 2.400.000 euros, de los que ya abonó a la entidad bancaria 900.000 en 2017 y con anterioridad al juicio entregó 600.000 más.
Los restantes 900.000 se ha comprometido a reintegrarlos en los próximos cinco años, a razón de 180.000 al año.
La sentencia es la número 161/2021, de 16 de julio.
La firman los magistrados José Francisco Cobo Sáinz (presidente), Ana Montserrat Llorca Blanco y Rafael Lara González.
LOS HECHOS PROBADOS
Según se considera probado, fue responsable del Departamento de Administración de Riesgos de Caja Rural de Navarra al menos desde el año 2005 hasta el mes junio de 2017, en el que fue despedido de su trabajo por la comisión de estos hechos.
Debido precisamente a su responsabilidad en la contabilización de los préstamos sindicados, el ahora condenado tenía acceso, pleno manejo y control de la cuenta administrativa de la entidad, que es única y en la que se gestionan todas las operaciones de los préstamos sindicados cedidos por el Banco Cooperativo Español, y de la cuenta de intervención, que es instrumental y tiene una función principal de control de las cantidades dinerarias que se abonan para la amortización de los préstamos sindicados y que inmediatamente deben ser traspasadas a la cuenta de administrativa.
Aprovechando las funciones y responsabilidades descritas que le daban un alto nivel de autonomía e independencia y que demostraban la alta confianza que la entidad bancaria tenía en él, motivo por el que fue adscrito a un servicio tan sensible como es el control de riesgos, de 2005 a 2017 «dispuso de dinero de Caja Rural de Navarra para sus propios fines, intereses y beneficios, habiendo realizado al menos 706 operaciones de traspaso de dinero”, según recoge la resolución.
Estos traspasos de dinero los hacía bien a través de transferencias externas realizadas a cuentas de terceros en otras entidades financieras, cuyo importe ascendió a 5.176.858,99 euros, bien traspasando cantidades de dinero a otras cuentas de la propia Caja Rural, cuyo importe ascendió a 411.664,81 euros, y en una ocasión mediante la emisión de un cheque bancario por importe de 256.350 euros que fue cargado directamente en la cuenta administrativa de Caja Rural de Navarra.
De esta manera, «incorporó a su patrimonio la cantidad total de 5.844.873,80 euros pertenecientes a la entidad bancaria”, según la sentencia.
ADQUIRIÓ JOYAS, ELECTRODOMÉSTICOS, CASAS Y COCHES DE ALTA GAMA
Señala que el condenado, para evitar que los órganos de control de la entidad bancaria descubrieran las extracciones de dinero que estaba llevando a cabo, procedió a manipular los saldos de los préstamos sindicados de tal manera que no presentasen su saldo real y dio de alta préstamos ficticios.
Asimismo, añade, “comenzó a incorporar a su patrimonio el dinero de Caja Rural en el mes de enero de 2005 transfiriendo dinero a sus cuentas personales, adquiriendo joyas y electrodomésticos y posteriormente fue aumentando dichas disposiciones para la adquisición de casas, coches de alta gama».
Apunta que durante 2009 y siguientes «dedicó gran cantidad de dinero del que dispuso indebidamente en la fundación, mantenimiento y promoción de la mercantil Entrena Pádel Club”.
De igual forma, prosigue la resolución, dispuso desde 2007 de importantes cantidades de dinero de Caja Rural para adquirir vehículos, en algunos casos, incluso para sus familiares, “que no tenían conocimiento de la actividad delictiva” del ahora condenado.
Según la sentencia, gran parte de las cantidades que este detrajo de las cuentas de Caja Rural de Navarra las dedicó a la financiación y mantenimiento de la Compañía Mercantil Entrena Pádel Club.
Así, hizo numerosas transferencias de fondos de dinero “para hacer obras de reforma, adquirir pistas, equipamiento, mantenimiento, atraer jugadores de pádel de prestigio y otras actividades”.
Los otros dos administradores de esa sociedad, a pesar de ser uno de ellos economista y el otro empleado de Caja Rural, según la sentencia, “no observaron el mínimo celo en la vigilancia de la financiación de la sociedad, pero lo cierto es no intervinieron en la gestión y no tenían conocimiento del origen del dinero con el que el acusado estaba manteniendo la misma ya que el primero se ocupaba de las bajas, vacaciones y turnos de los trabajadores y el segundo de captar clientes para el Club”.
En mayo de 2017, Caja Rural de Navarra descubrió las irregularidades cometidas y mientras estaba realizando a través de su Servicio de Auditoría una investigación para conocer el alcance de las mismas, el condenado presentó ante el Juzgado de Instrucción de Guardia de Pamplona un escrito en el que reconocía “parte de los hechos que son objeto de acusación; en concreto que había dispuesto sin autorización de fondos de Caja Rural de Navarra por importe de más de cinco millones de euros, si bien esta cuantía la ha cuestionado durante le instrucción de la causa”.