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Mujeres e igualdad: Una necesaria mirada al pasado para confirmar el rumbo hacia el futuro

Ricardo Rodríguez - María José Garrido
Mujeres e igualdad: Una necesaria mirada al pasado para confirmar el rumbo hacia el futuro
María José Garrido y Ricardo Rodríguez echan la vista atrás, en su artículo, en la lucha por la igualdad de las mujeres para fijar después el rumbo de futuro.
14/3/2022 06:47
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Actualizado: 13/3/2022 23:18
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El Día Internacional de la Mujer se celebra en muchos países del mundo. Una fecha del pasado para reconocer al colectivo femenino sus logros sin tener en cuenta las divisiones, ya sean nacionales, étnicas, lingüísticas, culturales, económicas o políticas.

Reconocido oficialmente por las Naciones Unidas en 1977, el Día Internacional de la Mujer surgió por primera vez de las actividades de los movimientos laborales a principios del siglo XX en América del Norte y en toda Europa.

Así, el primer hito en EEUU tuvo lugar en 1848. Dos mujeres, indignadas por negarles la palabra en una convención contra la esclavitud, las estadounidenses Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott, congregaron cientos de mujeres en lo que se considera la primera convención de derechos de la mujer de EEUU. 

Juntas exigieron derechos civiles, sociales, políticos y religiosos. Fue el inicio del movimiento para conseguir la igualdad de las mujeres con los hombres. El inicio clandestino de la sororidad.

El 8 de marzo de 1875 varios centenares de mujeres de una fábrica textil de Nueva York, protestaron y se manifestaron por la desigualdad salarial respecto a sus compañeros.

Las protestas desencadenaron una brutal represión de la policía que terminó con la vida de 120 trabajadoras.

Tras la masacre, se creó el primer sindicato femenino de la historia que desató una ola de protestas y huelgas de mujeres en el sector textil. Una de las más importantes llegó en 1908.

Bajo el lema ‘Pan y Rosas’ salieron a la calle 15.000 mujeres para protestar por las terribles condiciones laborales que experimentaban.

El primer Día Nacional de la Mujer se celebró en los Estados Unidos el 28 de febrero de 1909.  El Partido Socialista de América designó ese día en honor a la huelga de trabajadoras de la confección de 1908 en Nueva York.

El movimiento para la igualdad de las mujeres llega a Europa en 1910. La Internacional Socialista, reunida en Copenhague, invitó a cien mujeres de diferentes países. Allí se propuso celebrar en marzo un día de la mujer para luchar a favor de obtener el sufrago universal femenino.

La fecha definitiva se fijó en el contexto de la I Guerra Mundial.

Tras la caída del Zar en Rusia en 1917 y en el contexto de los movimientos de sublevación tras la Revolución Rusa, el gobierno interino aprobó el voto femenino el 23 de febrero, día que pasó a ser fiesta en todo el país.

La ONU, al entender que el 23 de febrero ruso era del calendario gregoriano y correspondía con el 8 de marzo del calendario occidental, fijó tal día como el día internacional de la mujer trabajadora.

¿POR QUÉ EL MORADO ES EL COLOR DEL 8 DE MARZO?

Una vez explicada la data, surge otro interrogante, ¿por qué el morado es el color del 8M?

El 25 de marzo de 1911 se produjo un incendio en la fábrica textil Triangle Shirtwaist en Nueva York. Muchas trabajadoras quedaron atrapadas y 146 perdieron la vida debido a derrumbes, la asfixia y el fuego.

En aquella fábrica, elaboraban telas cuyo color era el morado. La leyenda asegura que aquel día se podía ver una gran columna de humo de ese color tras el incendio. De tal leyenda el morado se vincula al 8M.

¿Y en España?

La situación de las mujeres en el siglo XXI es de igualdad ante la ley.

Pero esto no fue así siempre. La mujer durante la época franquista era un ser considerado menor de edad que pasaba de la tutela del padre a la de su esposo.

Su papel en esta sociedad era la de madre abnegada y obediente esposa, rol que ha cambiado significativa y revolucionariamente desde hace ya, afortunadamente, muchos años.

Durante el franquismo, la ley española discriminó especialmente a las mujeres casadas. Sin la aprobación de su marido -sin el permiso marital-, una mujer tenía prohibido realizar casi cualquier actividad económica, incluido el tener un empleo, poseer propiedades, contar con una cuenta bancaria o, incluso, viajar fuera de país sin el consentimiento de su marido.

La ley también establecía definiciones menos estrictas de delitos como el adulterio, y el abandono del hogar para los hombres casados que para las mujeres.

Las reformas significativas de este sistema se iniciaron poco antes de la muerte de Franco y, continuaron durante la transición.

El permiso marital fue abolido en 1975; las leyes contra el adulterio fueron canceladas en 1978 y, el divorcio fue legalizado en 1981.

En el mismo año, también se reformaron los apartados del Código Civil referidos a las finanzas familiares.

A pesar de tales logros, otros avances en materia de igualdad fueron más lentos. No fue hasta 1987 cuando el Tribunal Supremo sostuvo que una víctima de violación no tenía que probar que había luchado para defenderse para verificar la verdad de su denuncia.

Hasta ese importante precedente jurisprudencial, una mujer víctima de una violación, a diferencia de las víctimas de otros delitos, tenía que demostrar que había presentado una «resistencia heroica» para que quedase patente que no había tentado al violador ni lo había alentado de otra manera para atacarla. ​Increíble desde nuestra perspectiva actual… pero cierto.

Si bien la situación de las mujeres en el siglo XXI es de igualdad ante la ley, existe una importante excepción, cual es que persiste la discriminación de la mujer en una cuestión tan importante, nada menos que la jefatura del Estado, en la sucesión de la corona (artículo 57.1 Constitución Española de 1978), prevaleciendo el hombre frente a la mujer.​ Precepto de nuestra carta Magna que debería ser modificado.

LEYES PIONERAS ESPAÑOLAS

En suma, tras un proceso gradual de recuperación de derechos durante la transición española, en la última década del siglo XX y, en estos albores del siglo XXI, se han aprobado leyes pioneras en el ámbito internacional como son la Ley Integral contra la violencia de género (2004) y, la Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (2007).  Normativa que ha marcado un antes y un después en asuntos de igualdad.

Las mujeres han demostrado que pueden hacer cualquier cosa que haga un hombre. Lo han demostrado y lo están demostrando cada día. No tienen que esforzarse más en ello.

Cada vez es más frecuente que actividades que en el pasado eran exclusivas para el colectivo masculino sean practicadas por mujeres… y con éxito, mucho éxito. El tiempo y su esfuerzo ha demostrado que no hay barreras para el sexo femenino.

Sólo estereotipos, sesgos y obstáculos mantenidos y perpetuados en la historia… pero que han demostrado y siguen demostrando que no eran ni son realidad.

Un paradigma de la integración de la mujer en la sociedad y en actividades que se entendían, históricamente, como propias de los hombres, son las Fuerzas Armadas. La primera mujer que se incorporó a nuestro ejército fue en septiembre de 1988 y en el año 2019 cuando se nombra a la primera general.

Actualmente son dos.

Las mujeres en las Fuerzas Armadas españolas suponen el 12,9 %, superando la media de los países de la OTAN, que es del 12 %. La cifra se encuentra por debajo de la de las naciones con mayor experiencia en este ámbito como EE. UU. y Francia, pero por encima de Alemania, Italia, Países Bajos o Reino Unido.

Inferior es el porcentaje en la Guardia Civil. Solo el 8,57 % del personal en activo de la Guardia Civil son mujeres: hay 6.665 agentes femeninas y 77.815 masculinos. Esta representación llega a ser menor en los altos cargos, limitándose al 4,18 % entre los oficiales y 4,28 % entre los suboficiales.

Las mujeres con mayor responsabilidad en la Guardia Civil son tenientes coroneles y, actualmente, de los 264 oficiales que ostentan este cargo, solo ocho son mujeres.

En el Cuerpo Nacional de Policía, el porcentaje de mujeres supone el 16,25.

16 % DE LOS PUESTOS DIRECTIVOS EN ESPAÑA ESTÁN OCUPADOS POR MUJERES

Según un informe dado a conocer en abril de 2019 las mujeres ocupan un 16 % de los puestos directivos en España. La retribución media de un directivo es de 82.763 euros brutos anuales y el de las directivas del mismo nivel de 71.271 euros. Existe todavía, pues, discriminación salarial por razón de sexo.

Por tipos de cargos directivos, las mujeres representan solamente un 8,6 % de las direcciones generales y un 7,7 % de las direcciones comerciales.  En las direcciones  generales donde están nombradas más mujeres son Recursos Humanos (representan un 32 %) y la dirección financiera (20 %).

Algunas mujeres son simples amas de casa, otras trabajadoras, algunas líderes. La sociedad actual demanda el trabajo de todas y cada de ellas. Nada tienen que demostrar. Simplemente trabajar de la mejor forma que sepan y puedan hacer.

La sociedad lo requiere y las mujeres están dispuestas a ello.

En la era del capital humano y en un día tan señalado como el 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, las mujeres deben focalizar y centrarse en aquellas cualidades donde destacan de manera significativa por encima de los hombres. La doctrina científica aporta datos en este sentido y, así, los estudios de Eysenck, ya a mediados del siglo pasado mostraban diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres en una variable clave cuando se trata de trabajar en equipo, de la capacidad de ponernos en el lugar de los demás.

Las mujeres muestran más calidez, más cercanía y por tanto más empatía y más potencial para vincularse con los demás…. aunque, también, pueden ser más duras.

Las mujeres ya tienen, hace tiempo, el reconocimiento de los hombres. Consideracion que, si bien no les hace falta, refuerza su ego y, con ello, se avanzará para tener una sociedad más igualitaria. Sin tantos atropellos, injusticias y desafueros.

Aún queda mucho por hacer. No se puede cambiar la mentalidad de una cultura machista de varios cientos -cuando no miles- de años, en unos pocos decenios. Pero vamos por buen camino. Reflejo de ello son las referidas leyes ut supracitadas.

En efecto, existen todavía, por desgracia, muchas lacras, especialmente -pero no sólo- la violencia de género (tema del que ya nos hemos ocupado en otras columnas), decenas de mujeres asesinadas por sus maridos o parejas sentimentales.

Hace falta mucha concienciación, sensibilización y mucha educación en igualdad. Educación, educación y educación. En el seno de la familia y en la escuela. Que nuestros niños aprendan a que todos somos iguales, que los hombres y mujeres, si bien sexualmente diferentes, no son distintos, tienen los mismos derechos y deberes. Nunca más distinción por razón sexo.

Mujeres, no lo dudéis. Tenéis que utilizar vuestras competencias para ser mejores, brillar y hacer brillar a nuestro equipo, en definitiva, para hacer mejor este mundo que nos toca vivir. Con vuestro ímpetu, con vuestra fuerza, con vuestras cualidades el mundo es mejor. Mucho mejor.

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