Cadena perpetua para Salah Abdeslam por el atentado en la sala Bataclán de París en 2015
Los 20 acusados han recibido condenas que oscilan desde los dos años de prisión hasta la cadena perpetua, si bien Abdeslam ha sido el único sentenciado como coautor de los atentados de París y Saint-Denis, sin influir el hecho de que él no llegase a disparar a las víctimas. Foto: Mohammed Mosteghanemi/Zuma Press/ContactoPhoto/EP

Cadena perpetua para Salah Abdeslam por el atentado en la sala Bataclán de París en 2015

Mohammed Abrini, otro de los principales acusados, ha sido condenado a cadena perpetua con un cumplimiento mínimo de 22 años
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30/6/2022 09:30
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Actualizado: 30/6/2022 09:36
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El Tribunal de lo Penal de Francia ha condenado a cadena perpetua a Salah Abdeslam, el único terrorista superviviente del comando que atentó en la noche del 13 de noviembre de 2015 en París y Saint-Denis. Los ataques tuvieron lugar en la sala de espectáculos Bataclan, seis terrazas de la capital francesa y el Estadio de Francia y dejaron 130 muertos -90 de ellos en la sala Bataclan- y más de 400 heridos.

La Fiscalía había pedido imponerle la pena más dura, la cadena perpetua.

El Tribunal de lo Penal francés concluyó ayer el caso condenando al terrorista islamista por intento de asesinato de un agente de la autoridad y por conspiración para cometer un acto terrorista. Abdeslam, francés de origen marroquí, de 32 años, ha sido condenado como coautor de los atentados, sin influir el hecho de que él no llegase a disparar a las víctimas.

«La culpabilidad de Salah Abdeslam como coautor de los hechos ha quedado establecida», concluyó el magistrado presidente del tribunal, Jean-Louis Periès, al leer la sentencia, en la 148ª jornada de juicio en el Palacio de Justicia de París. El tribunal está compuesto por nueve magistrados profesionales por ser un proceso terrorista, cuatro de ellos suplentes.

Al resto de acusados se le han impuesto penas que van desde los dos años de prisión hasta la cadena perpetua, como es el caso de otro de los principales acusados, Mohammed Abrini, en su caso con un cumplimiento mínimo de 22 años. Abrini formaba parte del grupo que viajo desde Bruselas a París para ejecutarlos, aunque a última hora renunció a participar.

El juicio comenzó en septiembre de 2021 con 20 hombres acusados, seis de ellos fueron declarados en rebeldía y de cinco de los cuales se sospecha que murieron en las operaciones de la coalición internacional contra miembros del Estado Islámico en Siria e Irak. Como no hay pruebas definitivas de su muerte, la Justicia francesa decidió llevarlos a juicio. Uno de ellos es Oussama Atar, considerado el que ordenó los ataques. 

En el juicio han participado más de 330 abogados.

Salah Abdeslam y Sofien Ayari, durante el juicio. Foto: POOL Emmanuel Dunand/Zuma Press/ContactoPhoto/EP.

Dos de las cadenas perpetuas fueron para dos de los seis acusados de los que se sospecha que murieron combatiendo en Siria para el Estado Islámico, los hermanos francesas Fabien y Jean-Michel Clain, convertidos al islam más radical antes de partir a suelo sirio.

Otros tres acusados fueron sentenciados a 30 años de cárcel. El único que no ha sido condenado por terrorismo es Farid Kharkhach.

Todos los autores materiales murieron la misma noche de los atentados, inmolados con cinturones explosivos o por disparos policiales, salvo Abdeslam, que logró huir de París horas después de que se perpetrara la masacre y fue arrestado en marzo de 2016 en Bruselas. 

El resto de acusados han sido juzgados por su diferente nivel de participación en la concepción, preparación y apoyo a los miembros de los comandos. 

Los condenados pueden recurrir la sentencia en apelación, disponen de 10 días.

Al principio del juicio cuando el presidente del Tribunal de lo Criminal de París preguntó a Abdeslam cuál era su profesión, explicó que había abandonado todo trabajo para convertirse «en combatiente del Estado Islámico». Previamente, cuando el juez presidente le indicó que se levantara para dar su identidad, señaló que antes que nada quería decir que «no hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta».

El juicio quedó visto para sentencia el pasado lunes, con dos días y medio de deliberaciones en un cuartel militar. «No soy un asesino. Si me condenáis por asesinato, cometeréis una injusticia», declaró Abdeslam, que se limitó a reconocer «errores» en su palabra final ante el Tribunal Penal Especial de París, escenario de un proceso judicial sin precedentes en Francia.

En otra de las sesiones pidió «disculpas a todas las víctimas». «Quiero ofrecer mis condolencias y disculpas a todas las víctimas (…) Sé que el odio permanece. Hoy les pido que me odien con moderación», expresó durante un interrogatorio en abril, en el que soltó alguna lágrima al ofrecer su testimonio.

«A pesar de sus lágrimas, impregnado de ideología, se ha mostrado incapaz de expresar remordimiento», ha destacado la fiscal Camille Hennetier, y ha añadido que el condenado «está lejos de haber mostrado un abandono de esta servidumbre voluntaria».

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