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Denuncias falsas y la aguja en el pajar

José Luis Sariego Morillo
Denuncias falsas y la aguja en el pajar
El abogado de familia, José Luis Sariego Morillo, aborda en sus columnas las denuncias falsas contra hombres.
24/1/2023 06:49
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Actualizado: 24/1/2023 07:58
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De todos es conocido el relato oficial de que las denuncias falsas de malos tratos apenas existen.

Así el gobierno y la Fiscalía General del Estado mantienen que las denuncias falsas no existen.

La abogacía española llega a afirmar que sólo son denuncias falsas de malos tratos un 0,0015% de las denuncias presentadas.

Como dice el Gobierno actual: “Los medios de comunicación han tenido una parte de responsabilidad en su construcción y difusión (de las denuncias falsas), y tienen también la oportunidad y la responsabilidad de romper con esta mala praxis y desmentirlos a través de una información rigurosa y una tarea pedagógica”.

Por eso me voy a comprobar los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y me encuentro con datos que me hacen llegar a la conclusión de que todas estas instituciones, incluyendo el Gobierno, mienten o quieren ocultar la realidad a los ciudadanos.

Tal como han hecho con la crisis del COVID 19, con la ley del “sólo el sí es sí” o con la derogación del delito de sedición y el de malversación.

Así, si comprobamos los datos oficiales del número de denuncias de malos tratos en España desde 2005 hasta septiembre de 2022, nos encontramos con los siguientes: 

Si acudimos a las normas internacionales de derechos humanos, podemos afirmar que todos los hombres que sufren una denuncia de malos tratos y no son condenados, son inocentes.

Veamos la serie de porcentajes de hombres que han resultado ser inocentes tras sufrir una denuncia de malos en España desde 2005 hasta septiembre de 2022:

Como vemos, el porcentaje de hombres inocentes tras ser denunciados por malos tratos es altísimo.

Este porcentaje es muchísimo mayor si lo comparamos con el resto de delitos graves en los que el porcentaje de personas declaradas inocentes tras la denuncia, apenas llega al 25 % de media.

Vamos a ver los datos sumando todos los años, y resulta que de las 2.397.836 denuncias, sólo han sido condenados 177.745 hombres tras un juicio con las “debidas” garantías.

Y señalo lo de las debidas garantías, porque en muchos más casos de los deseables, apenas se permiten a los acusados presentar en sus juicios pruebas de descargo, y muchas de estas condenas se basan en la palabra de la mujer denunciante como única prueba de cargo.

Pero si ponemos estos datos en porcentaje, el resultado es escandaloso.

Sólo 7,41 hombres de cada 100 son condenados tras un juicio adversarial en el que ejercen su derecho a tener un juicio. Veamos el cuadro: 

Por otro lado, existen otro tipo de condenas que son las de “conformidad”. Estas sentencias consisten en que no hay juicio, sino que hay una propuesta de la fiscalía de rebajar al pena a cambio de que la persona denunciada acepte haber hecho el acto del que se le acusa.

Este tipo de prácticas suelen ser muy habituales de los regímenes totalitarios y de los tiempos de la Inquisición o de los Tribunales Calvinistas (juicio a Miguel Servet).

Ya explicaba en un artículo anterior el perverso mecanismo legal de las sentencias de conformidad en estos casos que es perfectamente encuadrable a los mecanismos de los Volksgerichtshof (prácticas de los tribunales nazis) explicada en las sentencias de los Tribunales del holocausto de Nuremberg.  

En definitiva, puedo resumir todo esto en un solo cuadro:

Los datos dicen que 1.809.869 hombres resultaron ser inocentes tras una denuncia de malos tratos en España desde que se aprobó la ley de violencia de género en 2004.

Y solo un 0,0015% de estos casos resultaron ser denuncias falsas.

Algo no cuadra. Si esto es así, significa que el gobierno está acusando de forma indirecta a los juzgados y a las fiscalías de no hacer su trabajo, como es perseguir los delitos de denuncias falsas.

El Gobierno niega a muchos hombres (al menos a 1.809.869, según datos oficiales) afirmar que han sufrido una denuncia falsa.

Para ser políticamente correcto, voy a aceptar pulpo como animal de compañía y diré que las denuncias falsas de malos tratos son sólo el 0.0015 % como afirma el gobierno.

Y con esta premisa puedo afirmar que la clase política es la única que sufren denuncias falsas.

¡Sí que tienen suerte los puñeteros!

Así que empezamos por un diputado de Podemos que dice lo siguiente:

O por el ministro socialista que aprobó la ley de violencia de género, que cómo no, también sufrió una denuncia falsa de violencia de género, aunque nunca se atrevió a denunciar a su ex mujer por denuncia falsa.

Algo bastante raro, por cierto.

Podemos comprobarlo en este titular de un medio:

Si seguimos investigando un poco más, nos encontramos con muchos más casos:

O podemos comprobar que hasta el propio presidente del Gobierno habla de denuncias falsas, pero sólo cuando salpica a los intereses de su gobierno

Podría seguir poniendo ejemplos porque hay centenares de ellos, pero creo que con los que he introducido, se puede decir que sólo los políticos en este país, sufren denuncias falsas de malos tratos.

Como dice mi amigo Julio Bronchal, sólo los políticos de nuestro país son capaces de encontrar la aguja en un pajar.

Sigo sin entender por qué sí existen datos de que el 80 % de las denuncias de robos de móviles son denuncias falsas.

O por qué el 90 % de partes de accidentes de tráfico con daños corporales encubren algún tipo de fraude para las compañías aseguradoras.

O por qué el 60 % de las  denuncias por robo de vehículos son falsas, según la Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras (ICEA). Y sin embargo en casos de malos tratos no se sabe cuantas denuncias falsas hay.

Ante el espectacular aumento de denuncias falsas de todo tipo, la misma policía nacional tiene una herramienta que detecta si una denuncia es falsa con un 91% de eficacia.

Esta herramienta se llama Veripol, pero está prohibido su uso en los casos de denuncias de malos tratos. 

Creo que puedo afirmar sin temor a equivocarme, que los sucesivos gobiernos desde 2004 hasta la fecha han tenido y tienen un especial interés político y económico en que no se sepa la verdad, y es que casi el 80% de las denuncias de malos tratos son falsas.

Y esta afirmación solo podría ser refutada cuando se puedan obtener datos fiables de denuncias falsas, siempre y cuando los tribunales y las fiscalías comiencen a librar testimonios por denuncias falsas, o cuando la policía decida usar Veripol en los casos de malos tratos, y cuando el gobierno apruebe realizar las estadísticas oportunas, tras poner en marcha una verdadera lucha contra el fraude de las denuncias falsas de malos tratos y de delitos sexuales.

Epílogo: No quiero terminar sin hacer referencia a algo que es me ha parecido muy preocupante:

¿Se podrían llegar a revisar múltiples sentencias del Tribunal Constitucional por este motivo?

Y lo pregunto porque el Excmo. Sr. Magistrado del Tribunal Constitucional, D. Fernando Valdés Dal-Ré, fue denunciado por malos tratos y posteriormente el Tribunal Supremo ha archivado esta denuncia porque, según un medio como El País: “La causa del archivo es el estado de salud del exmagistrado, en tratamiento desde hace años por una grave enfermedad que ha provocado, entre otras complicaciones, un deterioro cognitivo”.

Y me pregunto: Si tenía un tratamiento desde hace años que le ha provocado un deterioro cognitivo. ¿Cómo afectaba este deterioro cognitivo a la hora de dictar sentencias? Como por ejemplo en los recursos de amparo cuya sentencia desestimatorias firmó en los casos de los procesados por el “procés” de Cataluña en 2020, y especialmente cuando firmó la sentencia en el caso Puigdemont en enero de 2020.

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