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Algunas consideraciones sobre los honorarios del abogado y su cálculo

Algunas consideraciones sobre los honorarios del abogado y su cálculo
El autor de esta columna es socio director de Luis Romero Abogados y doctor en Derecho Penal. Romero aborda el poco tratado tema del cobro de honorarios y sus soluciones.
27/6/2023 06:32
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Actualizado: 27/6/2023 11:50
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La libertad de honorarios de la que gozamos los abogados lleva a veces a unas situaciones sorprendentes. Cada vez es más frecuente que los potenciales clientes de un bufete no se desplacen al mismo e intenten resolver su consulta por teléfono o videoconferencia gratis y además obtener un presupuesto cerrado sin necesidad de salir de casa.

Así, hablan con muchos abogados, consiguen conocer el parecer de juristas experimentados y no pagan un duro.

Es más, asiduamente se trata de lograr una segunda opinión –multiplicada muchas veces– sin que tengan esos ciudadanos intención de cambiar de defensa.

Últimamente, he conocido algunas minutas de abogados que me han asombrado por su bajo importe dado el trabajo que se ha de desempeñar a cambio de esa contraprestación y la responsabilidad profesional que conlleva cualquier encargo a un letrado.

Una compañera del bufete que había recomendado a un conocido suyo me dijo que finalmente esa persona iba a ser defendida por un compañero del lugar que le cobraría 1.000 euros.

Según nuestros cálculos, los dos asuntos penales de ese señor, una defensa y una acusación, ocuparían no menos de cincuenta horas de trabajo y, además, otras cien horas en desplazamientos dado que los juzgados competentes se hallaban en otra provincia.

Si nosotros hubiésemos presupuestado 1.000 euros para 150 horas de trabajo habríamos cobrado 6,66 €/hora.

Teniendo en cuenta que el abogado elegido vivía en la ciudad donde se hallaban los juzgados competentes, podríamos dividir los 1.000 € entre 50 horas, resultando 20€/hora.

Una hora de un «solicitor» en Reino Unido puede estar entre los 300-1.000 €, la de un «barrister» entre 1.000 y 3.000 €/hora, según su experiencia y la fase del procedimiento en la que actúe.

En Estados Unidos, un buen penalista no cobra menos de 800 €/hora.

Establezcamos que en España, un abogado no debería cobrar menos de 100-200 €/hora.

NO ENTIENDO POR QUÉ ALGUNOS COLEGAS VALORAN TAN POCO SU TRABAJO

Sin embargo, nos encontramos con abogados que cobran 20 € la hora. O trabajan muy rápido, o le dedican menos horas de las precisas o no tienen apenas gastos y quizás tengan el despacho en casa o compartan con varios compañeros unos bajos costes del bufete.

Aún así, no consigo comprender por qué algunos colegas valoran tan poco su trabajo y esfuerzo. No puedo imaginar como causa de ello más que la necesidad y el miedo a perder a ese cliente al que casi le está regalando el trabajo.

Es como los abogados que están dados de alta en el turno de oficio, que ganan una media de 300 € por un procedimiento abreviado, si es que se los pagan (tarde, mal y nunca) y aún así, reconocen que precisan ese dinero.

Con todo el respeto para esos compañeros que hacen de nuestro país, en comparación con los de nuestro entorno, uno de los más baratos para conseguir un abogado particular, creo que serían más eficaces llevando menos asuntos pero mejor cobrados.

Todos los abogados tienen conocidos, familiares, vecinos, amigos, etc., que les recabarán una consulta y un presupuesto.

Y si en esos casos cobraran la hora como un constructor, un mecánico de un concesionario o mejor aún, como un médico particular, conseguirían unos ingresos más dignos.

Pongamos el ejemplo de los médicos y odontólogos, a los que he tenido que visitar en las últimas semanas. Un dermatólogo afamado de mi ciudad cobra su consulta a 150 € y nos dedica a sus pacientes una media de quince minutos, con lo cual factura a la hora unos 600 €.

Mi odontólogo puede cobrar la hora a una media de 500 €, pues a veces trata una endodoncia, otras una extracción y otras muchas hace implantes y otros tratamientos más rentables.

Los gastos de un bufete pueden ser similares a los de una consulta médica o una clínica dental, por lo que habrá que tener en cuenta la renta del local, los gastos de personal, los suministros, los proveedores, impuestos, mantenimiento, gastos extras y cómo no, el sueldo del socio o los socios, además de unos beneficios.

Por lo tanto, aunque un abogado trabaje solo y no tenga apenas gastos, no me cabe en la cabeza que un médico especialista particular pueda cobrar 600 € la hora y un abogado 20 € la hora.

Muchas veces he oído decir que un abogado que está en el turno de oficio piensa que si cobra 1.000 o 2.000 euros por un caso particular en el que cobraría solo 200 o 300 euros por la justicia gratuita, está de ese modo más que bien pagado.

PROLETARIZACIÓN DE LA ABOGACÍA

El cobro de ínfimas cantidades por parte de algunos abogados lleva a la proletarización de la abogacía y a que muchos clientes se aprovechen de esa situación y no les haga falta ni pedir un abogado de oficio aunque reúnan las condiciones, pues tendrán uno particular a un precio de saldo.

Pensemos cuánto nos cuesta hacer una reforma en nuestra casa y qué parte del presupuesto es beneficio para el constructor.

Si un cliente que viene a nuestro bufete está dispuesto a pagar 20.000 euros por la reforma de su cocina o los dos cuartos de baño de su casa.

¿Por qué no habría de pagar una cantidad similar por un caso en el que se está jugando su patrimonio, su libertad o ambas cosas?

Podrá solicitar un préstamo a un banco, a un familiar o a un amigo, si no dispone de dicha suma en su cuenta corriente.

A propósito de esto último, el otro día un nuevo cliente aceptó el presupuesto de una compañera de mi bufete y le narró a ésta cómo a su abogado anterior le había abonado una minuta de 3.500 € en 17 plazos, es decir, 17 cuotas mensuales de 206 €.

Muchos bufetes fraccionan sus honorarios aunque éstos no sean excesivos convirtiéndose en financieras.

Hace poco, dije en una conferencia dirigida a jóvenes abogados que era mejor que de 10 presupuestos nos aceptasen uno en el que cobrásemos la minuta adecuada y solo trabajaríamos el tiempo necesario para un caso, que no conseguir los 10 casos bajando vergonzosamente los honorarios.

Porque en este último supuesto, trabajaríamos diez veces más que aquel abogado que cobró lo que debía cobrar por una sola defensa, por la misma cantidad que recibió éste. Quizás he exagerado con este ejemplo, pero podríamos considerar un caso de cinco o tres casos de diez.

Así, pensemos por ejemplo que en una semana nos visitan cinco nuevos clientes que necesitan una defensa en delitos que no superan los tres años de prisión y les presupuestamos a cada uno 5.000 € aceptando solo uno de ellos nuestra propuesta.

Los demás nos dijeron que iban a pensarlo, que iban a consultarlo o que nos contestarían en breve, recibiendo la callada por respuesta.

Habremos cobrado unos honorarios que estimamos suficientes y que son dignos. Sin embargo, quizás los ciudadanos que nos visitaron y que finalmente no nos contrataron tenían otras expectativas pensando que íbamos a fijar una minuta de entre 1.000 y 3.000 €. Hay compañeros que prefieren no arriesgarse y cobran estos honorarios.

CADA ABOGADO ES LIBRE DE FIJAR SUS HONORARIOS, SÍ, PERO….

Sin embargo, otros abogados cobrarían por esas defensas 8.000 o 12.000 €. Cada abogado es libre de fijar sus honorarios como estime conveniente según valore su tiempo, experiencia y esfuerzo, además de cómo lleve la economía de su despacho.

Precisamente en esa conferencia que he referido, me dijo uno de los participantes que si yo aconsejaba eso a unos abogados que comienzan quizás no comprendiese que algunos de ellos deben cobrar a veces 200 € por una defensa para conseguir al cliente y que así no se fuese con otro abogado de la competencia.

Yo le contesté que siempre recomendaría a los jóvenes abogados que se fijasen en los abogados que saben valorar convenientemente su trabajo y no en aquellos que se equivocan recibiendo una propina en vez de unos honorarios dignos.

A mi no me preocupa ver cada día estas situaciones pues prefiero llevar menos asuntos bien cobrados que muchos mal retribuidos, ya que el tiempo es limitado y como el día tiene sólo veinticuatro horas, no tenemos más remedio que calcular cuánto vale nuestra hora de modo que podamos cubrir los gastos ordinarios y extraordinarios mensuales de nuestro bufete, además de cobrar un sueldo honroso y obtener algunos beneficios.

Poniendo ahora un ejemplo en los que un bufete facilitó un presupuesto alto a un cliente de un macro caso penal en la Audiencia Nacional que finalmente contrató mis servicios, podremos comprobar cómo algunas firmas pueden permitirse el lujo de cobrar por su tiempo lo que creen sus socios que se merecen.

Este bufete, firma destacada del ránking nacional, facilitó un presupuesto de 100.000 euros para el estudio del expediente judicial y la redacción de un dictamen. Junto a ese dictamen entregarían el presupuesto por la defensa del caso en primera instancia.

Ciertamente, se trataba de un expediente que ocupaba en ese momento más de cincuenta tomos, unos 20.000 folios, y las personas investigadas lo eran por más de una docena de delitos en su mayoría. Además, quien solicitaba el presupuesto lo hacía en nombre de uno de los principales imputados.

Es más, esa reputada firma incluso informó al solicitante que ellos no llevarían directamente el caso en su bufete sino que lo derivarían a un destacado penalista recomendado por ellos.

En mi caso, examiné parte de las actuaciones y decidí ofrecerles un presupuesto que sería la mitad de mis honorarios habituales para un caso así. Aún así, me sugirieron una rebaja del veinte por ciento, que acepté, pues los honorarios seguían siendo altos.

He puesto este ejemplo, pues es el caso contrario al que he expuesto en los ejemplos anteriores. Podemos compararnos con los mejores o podemos querer parecernos a aquellos que no valoran adecuadamente su trabajo a pesar de ser muy buenos abogados.

EXCELENTES JURISTAS SON INCAPACES DE PEDIR MINUTAS ALTAS

Desde que comencé a ejercer, conocí a algunos abogados, excelentes juristas la mayoría, que me confesaban que no eran capaces de pedir minutas a partir de ciertas cantidades: pongamos el ejemplo de uno de ellos, que me confiaba que no podía pedir a un cliente más de 3.000 euros (sic).

Y yo, en mis inicios, le preguntaba que si el caso por su cuantía económica, horas de trabajo o si era penal, por jugarse el cliente muchos años de cárcel, debía conllevar una minuta alta ¿Por qué no habría de cobrar lo merecido siendo él además un reputado jurista?

Me reiteraba que no era capaz de cobrar más.

Sin embargo, me he encontrado con casos en los que un abogado ha cobrado a un cliente una minuta muy alta siendo un abogado poco conocido si bien el cliente se jugaba hasta 15 años de prisión.

Luego, el cliente vino a nosotros para cambiar de abogado y reconoció que por haber pagado tanto a la letrada anterior ahora no podría pagarnos a nosotros ni la tercera parte.

No es tan difícil calcular los honorarios teniendo en cuenta una serie de parámetros. Por ejemplo, si nuestro bufete tiene unos gastos mensuales de treinta mil euros, incluido nuestro sueldo, y somos tres abogados, deberíamos dividir esos 30.000 € entre 480 horas (40 horas semanales por 3 = 120 x 4 = 480 horas) y resultaría que nuestra hora de trabajo cuesta como mínimo 62,5 €.

Pero si tenemos en cuenta que habríamos de sumar algunos gastos extraordinarios y ciertos beneficios, la facturación mensual ideal podría aumentar a los 50.000 €, por lo que resultaría que la hora de trabajo habría que cobrarla a 104,16 € como mínimo.

Si trabajamos más horas o deseamos cobrar un sueldo más alto y obtener más beneficios, además de tener una reserva en el banco para cubrir descensos en la facturación algunos meses, la hora debería superar esos 100 € y podría subir a 150 €/hora.

A partir de ahí, todo lo que cobremos de más, porque el cliente esté dispuesto a pagarlo por considerarnos expertos y estar seguro que somos para él los mejores profesionales (el precio del “expertise”), o porque el caso sea muy complejo, los intereses en juego, la cuantía económica, etc., significará que nuestros beneficios aumentarán.

CUIDADO CON LO QUE SE PIDE PORQUE SE PUEDE CONSEGUIR

En este caso, quizás podamos trabajar menos horas y dedicar más tiempo a nuestra familia y a nuestros «hobbies», además de conseguir la tranquilidad financiera.

¡Cuidado con lo que quieres porque podrías conseguirlo! El único camino para adquirir seguridad y lograr el éxito es atreverse a hacer algo que cuesta trabajo y lograr un resultado positivo a pesar de haber pensado que nos iban a decir que no.

¿Cuántas veces hemos informado de una minuta a un nuevo cliente, la ha aceptado rápidamente, nos ha pagado el total ese mismo día y hemos lamentado después no haber cobrado la cantidad que habíamos pensado en un primer momento?

Hemos concluido que ese cliente quería contratarnos de todos modos y que estaba dispuesto a pagar el doble o el triple de la minuta moderada que hemos fijado. La próxima vez no ocurrirá eso, nos decimos. Pero volvemos a caer una y otra vez en ese error.

Como decía al principio, el error de cálculo que lleva a un abogado a no establecer unos honorarios merecidos y que cubran mínimamente el tiempo dedicado y su esfuerzo, además por supuesto, de incluir su experiencia profesional, sus éxitos, su formación, su especialidad, etc., se debe al temor a ser rechazado, es decir, al miedo a que el cliente se dirija a otro abogado.

Es como si esa vez que íbamos a pedir a una chica que nos gustaba que saliese con nosotros, no nos atreviésemos a declararnos porque quizás nos dijese que no, y entonces optábamos por invitarla al cine, a cenar o a ambas cosas, pero dejábamos para otro día nuestra propuesta amorosa.

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