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Opinión | «Succession»: lucha, ambición y poder por un imperio mediático familiar

Opinión | «Succession»: lucha, ambición y poder por un imperio mediático familiar
"Succession" sigue la vida de los Roy, una familia disfuncional al mando de Waystar RoyCo, un conglomerado de medios y entretenimiento que se enfrenta con incertidumbre a la sucesión del patriarca, Logan Roy, interpretado magistralmente por Brian Cox. Foto: HBO
07/4/2024 06:05
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Actualizado: 08/4/2024 10:47
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Al igual que los Césares y sus pretorianos maniobraban en las sombras del poder, los miembros de la familia Roy, protagonistas de la serie «Succession», orquestan sus movimientos con una ambición desmedida.

La lucha por el poder, un tema tan antiguo como la política misma, es descrita minuciosamente.

Al igual que ocurría en «Rey Lear», de William Shakespeare, donde un patriarca divide su reino entre sus hijas con consecuencias desastrosas, Logan Roy, se enfrenta al dilema de su sucesión, donde la lucha por el poder conduce a una espiral de destrucción y perdición, resaltando la fragilidad de los lazos familiares cuando se ven amenazados por la ambición.

Si en la serie “The Crown”, veíamos el poder real de la monarquía británica, en “Succession”, sentimos cómo la «monarquía estadounidense» se sustenta en el capital, el poder y, porque no decirlo, en los medios de comunicación.

La ficción sigue la vida de los Roy, una familia disfuncional al mando de Waystar RoyCo, un conglomerado de medios y entretenimiento que se enfrenta con incertidumbre a la sucesión del patriarca, Logan Roy, interpretado magistralmente por Brian Cox.

Se trata de un magnate implacable, cuya presencia dominante y decisiva ha moldeado tanto el destino de su empresa como el de sus descendientes. Es un líder que se aferra al poder incluso cuando sus problemas de salud exigen un cambio al frente de la compañía.

Es en este momento, cuando comienza a plantearse quién tomará las riendas del imperio familiar. Sus hijos, Kendall, Roman, Shiv y Connor, (especialmente los tres primeros) cada uno con sus propios defectos y ambiciones, entran en una batalla despiadada por el poder que revela sus ambiciones, debilidades y codicia.

De izquierda a derecha la todopoderosa familia Roy: Kendall, Roman, Logan, Shiv y Connor.

Así, vamos descubriendo la trágica figura de Kendall, atrapado en un ciclo de deseo de aprobación y auto-destrucción, hasta la ambiciosa Shiv, quien lucha por alzarse con el poder, en un mundo dominado por hombres, navegando entre las aguas turbulentas de la política corporativa y la vida familiar.

Por supuesto, sin olvidarnos de Roman, el irreverente hijo pequeño, sarcástico y aparentemente despreocupado, y Connor (hijo mayor), el “desinteresado” aspirante político, completan este cuadro de aspirantes al trono, cada uno aportando sus propios matices al drama familiar.

«Succession» disecciona con maestría la lealtad, la traición, la identidad y el legado familiar, mientras critica ferozmente el mundo de los negocios, y cómo se ejerce el poder en el siglo XXI. Un mundo donde las decisiones que afectan a millones se toman en salas de juntas selladas.

Lo que distingue a esta serie de otras es su habilidad para tejer el drama familiar con las intrigas del poder corporativo. Algo que consigue con diálogos afilados, casi siempre mordaces e hirientes y una trama repleta de giros inesperados.

Esta ficción no se detiene ante nada, abordando temas como la corrupción, el nepotismo y la moralidad flexible con una franqueza que pocos programas se atreven a mostrar. Esto se evidencia en las reuniones de junta, donde el ingenio y la astucia verbal se convierten en herramientas de negociación y supervivencia.

La ambición sin límites y las leyes del poder

En «Succession», Logan Roy y sus hijos están perpetuamente enredados en una danza de poder, donde cada movimiento es calculado para proyectar fuerza, influencia y supremacía.

Se trata de una dinámica donde podemos observar algunas de las “Las 48 leyes del Poder”, que estableció Robert Greene.

Una dinámica que se refleja en algunas leyes como «Nunca eclipses al maestro» (Ley 1), A lo largo de las 4 temporadas, los hijos de Logan Roy, el patriarca del conglomerado Waystar Royco, constantemente navegan por esta ley, tratando de ascender sin eclipsar a su padre, cuya presencia dominante y voluntad de poder dictan cada movimiento dentro del imperio y la familia.

Y es que como les dice el propio Logan a sus hijos en una de las grandes escenas de la serie «Os quiero, pero no sois personas serias». Y no lo son.

Esta lucha familiar se aprecia en múltiples escenas de la serie como cuando Kendall no logra el favor de su padre y lanza una OPA para hacerse con la compañía. Durante la boda de su hermana Shiv, todos se reúnen con su padre y se produce este desgarrador diálogo:

Logan Roy: ¿Y bien? ¿Qué tal va la tortura?

Kendall Roy: No tengo porque estar aquí… yo me largo. Me doy cuenta de lo que intentáis y no voy a consentirlo. Ni siquiera debería estar hablando con vosotros.

Logan Roy: ¿Por qué? No hay razón que te lo impida. Ni legal ni de otra clase.

Kendall Roy: No entraré al trapo.

Logan Roy: Entonces ¿No consideras que nos debes una explicación?.

Kendall Roy: No os debo nada.

Logan Roy: ¿No?. Dime que has tenido en la vida que no te haya dado yo.

Kendall Roy: No voy a entrar al trapo. Voy a seguir con la OPA. ¿Te enteras? Y no te debo una puta mierda.

Logan Roy: La culpa ha sido mía. Te he mimado. Y ahora estás jodido. Y lo lamento. Lamento que seas un niñato malcriado que no vale nada. Eres una calamidad. Quizá a lo mejor deberías escribir un libro. No sé, coches deportivos o algo así. Pero para el mundo, nada. Lo siento. No vales para eso. No tienes lo que hay que tener.

Kendall Roy: Eres un puto monstruo [Y abandona la sala para buscar drogas, junto a su nuevo socio].

Kendall Roy, junto a su Padre, en uno de los muchos diálogos que comparten en esta serie. Su relación no puede ser más autodestructiva.

Ley 15: Aplasta completamente a tu enemigo. Los Roy no tienen compasión a la hora de lidiar con sus rivales, ya sean internos o externos. La serie muestra cómo la familia utiliza su influencia y recursos para neutralizar cualquier amenaza a su poder, reflejando esta ley de manera implacable.

Logan destroza a su hijo Kendall al amenazarle con desvelar que ha matado a un camarero, aunque ha sido un terrible accidente.

Logan Roy: Este podía ser el peor momento de tu vida. Podía destruirlo todo. Un niño rico mata a un chaval. No volverías a ser nada. No obstante, podía ser como debe ser… Nada en absoluto.Un triste e insignificante accidente en una preciosa boda, en la que padre e hijo se reconciliaron. [Y le tiende los brazos donde Kendall llora desconsoladamente, como el niñato que es]. Eres mi niño, el mejor de todos, mi favorito.

Kendall Roy: Lo siento Papá [Y se marcha, derrotado y abatido al destierro o salvación que le otorga su poderosos padre].

Ley 17: «Mantén a los demás en un estado de suspense: cultiva un aire de imprevisibilidad», Logan Roy personifica esta ley, manteniendo a sus potenciales sucesores en un estado perpetuo de incertidumbre sobre su futuro. Ofreciéndoles a cada uno de sus hijos, en un momento determinado, ser su sucesor.

Esta táctica fomenta la lealtad y la competencia, elementos cruciales para mantener su dominio sobre ellos.

Ley 33: Descubre cada debilidad de tu oponente. A través de la serie, los personajes emplean esta ley investigando y explotando las vulnerabilidades de sus adversarios para ganar ventaja, una táctica que resuena con la meticulosidad y el cálculo frío promovido por Greene.

Y múltiples frases hirientes y descalificativas que se lanzan unos contra otros, constantemente:

Logan, [a su hijo Roman]: «Rómulo, cuando te rías, por favor, hazlo al mismo volumen que los demás. No te sacamos de una granja de hienas».

O Kendall Roy, sobre su padre: «El dinosaurio está dando un último rugido al meteorito antes de que lo aniquile».

Shiv, la supuestamente favorita de Papá, hablando de él con sus hermanos: «¿Creen que papá podrá cruzar el umbral o sufrirá una combustión espontánea?».

Ley 48: Asume la forma de la fluidez; sé como el agua. La habilidad de los personajes para adaptarse, cambiar de táctica y reconfigurar alianzas es lo que refleja esta ley, demostrando la importancia de la flexibilidad y la adaptabilidad en el juego del poder.

Kendall, Roman y Shiv, cada uno con sus propios defectos y ambiciones, entran en una batalla despiadada por el poder que revela sus ambiciones, debilidades y codicia. Pese a todo, son continuos sus encuentros para conspirar contra terceros y contra ellos mismos. Foto: HBO

El precio del poder

Más allá de las estrategias para adquirir poder, «Succession» profundiza en las consecuencias psicológicas y sociales del ejercicio del poder, explorando no solo cómo se gana, sino también a qué coste.

Los personajes sufren aislamiento, paranoia y una desconexión profunda con la realidad, ilustrando el precio psicológico que demanda el poder.

Todos quieren ascender (políticamente, en la empresa de su padre…) porque siempre se han sentido por encima de los demás, pero no saben volar sin tocar el sol y quemarse.

Los tres hermanos pretenden durante toda la serie aprovechar la ventaja que supone ser hijos de Logan Roy, pero ninguno tiene las habilidades necesarias para prosperar por cualquier vía que no sea el nepotismo.

Cada uno de ellos encarna diferentes aspectos de las leyes de Greene, desde la manipulación y la estrategia hasta la traición y la supervivencia, ofreciendo un estudio de caso sobre la naturaleza humana y la ambición.

El diálogo como herramienta

Cada personaje, desde el patriarca Logan Roy hasta los miembros más periféricos de su círculo, emplea el diálogo de manera que refleja y enriquece su desarrollo a lo largo de la serie.

Los diálogos también funcionan como un espejo de la realidad corporativa y mediática, ofreciendo críticas agudas y a menudo irónicas sobre el mundo empresarial.

Desde el sarcasmo mordaz hasta las confesiones brutalmente honestas, los diálogos de «Succession» navegan por el amplio espectro de las relaciones humanas, poniendo de manifiesto las tensiones y lealtades fluctuantes de la familia Roy.

Así, vemos como uno de los rasgos distintivos de la serie es su habilidad para mezclar el humor ácido con profundas verdades emocionales. Las réplicas de Roman Roy (Kieran Culkin), llenas de sarcasmo, contrastan con la seriedad compungida con la que Kendall Roy (Jeremy Strong) enfrenta sus luchas internas, sus terribles inseguridades y su continuo deseo de aprobación.

Shiv Roy (magistralmente interpretada por Sarah Snook), utiliza el diálogo como una herramienta de negociación y, al mismo tiempo, como una forma de elevarse sobre los demás, a los que considera inferiores intelectualmente. En esta imagen aparece junto a su marido Thomas «Tom» Wambsgans, un ser débil y servil que sabe adaptarse a cualquier circunstancia. Foto: HBO.

Por su parte, Shiv Roy (Sarah Snook), utiliza el diálogo como una herramienta de negociación, como una forma de expresar esa superioridad intelectual que siente sobre todos sus hermanos y sobre su marido Thomas «Tom» Wambsgans (quien es uno de los altos directivos de la empresa familiar).

En uno de sus diálogos más crueles, tras regalarle Tom un escorpión como símbolo de su matrimonio, él dice «Te quiero, pero tú me matas y yo te mato a ti«.

Tom: ¿Podemos tener una conversación en serio?

Shiv Roy: ¿Con el escorpión?

Tom: Era en plan amistoso.

Shiv Roy: Seguro, amistosísimo… Ja, ja, ja. Sí, soy un escorpión. Y tú una hiena, una rata callejera. Mejor dicho, una puta serpiente. Eres una serpiente muerta que se pone una pajarita, Tom. ¿Por qué no te hace gracia?

Tom: Creo que hay que levantar la liebre.

Shiv Roy: ¿Sí?, vale.

Tom: Sí, a mí me parece que puedes llegar a ser una persona sumamente egoísta y considero que te resulta muy complicado pensar un poco en mí. Y creo que no deberías haberte casado conmigo.

Shiv Roy: ¿De qué vas? Tío, ¿de qué coño vas? Tú me pediste la mano. Me pediste la mano estando en mi peor momento, mi padre se moría. ¿Qué pensabas que diría?

Tom: Tal vez es que no.

Shiv Roy: No quise herir tus sentimientos.

Tom: ¡Oh, muchísimas gracias!. Como me lo ahorraste cuando te tiraste a todo el listín telefónico.

Shiv Roy: Vete a la mierda. Eres un cateto de derechas.

Tom: Y luego lo ocultaste porque te producía terror ver lo espantosamente horrible que eres.

Shiv Roy: Tú solo estabas conmigo para conseguir el poder. Pues ya lo tienes, Tom.

Tom: Estoy contigo porque te quiero.

Shiv Roy: Mentira. Follas conmigo por mi ADN. Follaste conmigo para escalar socialmente porque tu familia al completo es pobre y provinciana.

Tom: Eso no es una descripción correcta. No lo es.

Shiv Roy: ¿Que no? Tu madre me quiere mucho más a mí que a ti…. Como está chiflada. ¿Quieres levantar la liebre? Bien. Tú me traicionaste a mí.

Tom: Tú ibas a permitir alegremente que me enviasen a la puta cárcel, Siv. Y trataste de hacérmelo olvidar con ese horrible vino imbebible de mierda. No quieres tener conmigo un hijo conmigo porque no llegaste a pensar que estarías conmigo más de cuatro años…

Shiv Roy: Te ofreciste a ir a la cárcel, Tom. Te ofreciste porque eres servil. Eso eres.

Tom: ¿Servil? Eres totalmente incapaz de pensar en ninguna otra persona que no seas tú. Porque tu concepto de ti misma, Siv, es condenadamente pequeño.

Shiv Roy: Sí, ¿eso lo has leído algún libro?.

Tom: Eres demasiado transparente para salir en un libro.

Shiv Roy: Eres patético. Eres patético, eres masoquista y no tienes aguante.

Tom: Eres alguien incapaz de amar. Estoy convencido de una cosa. No eres apta para tener hijos.

Shiv Roy: Eso no se le dice a alguien, ¿Sabes?

Tom: Lo siento, pero tú has hecho más daño del que jamás puedas llegar a imaginar. (Él desconoce en ese momento que ella está esperando un hijo suyo).

Es a través de estos intercambios verbales, sin compasión, donde la serie brilla, revelando no solo las ambiciones y vulnerabilidades de sus personajes sino también comentando sobre el poder, la riqueza y la influencia en la sociedad contemporánea.

Jets privados, «suites» en los mejores hoteles del mundo, encuentros de la junta en sitios paradisiacos y helicópteros: así se mueve por el mundo la familia Roy, con el patriarca todopoderoso, Logan, en ‘Succession’

Poder en la era digital

La interacción entre los medios y el poder se presenta no solo como una extensión del control empresarial sino también como un reflejo de cómo la información es manipulada para servir a intereses particulares.

«Succession» también actualiza las leyes del poder para la era digital, mostrando cómo los medios de comunicación y la tecnología son herramientas cruciales en el arsenal de quienes buscan el poder.

En esta era de información instantánea y omnipresente, el control sobre la narrativa mediática es a menudo tan importante como el poder tradicional de la fuerza o la riqueza.

Los desafíos a los que se enfrenta Waystar RoyCo, desde las amenazas de adquisición hasta la necesidad de adaptarse a las nuevas plataformas digitales, reflejan los dilemas reales que enfrentan hoy en día los conglomerados de medios tradicionales.

Esto plantea preguntas sobre la ética de los negocios, la responsabilidad social de los medios y el impacto de la tecnología en la forma en que consumimos información.

«Succession» es una crítica mordaz de cómo el poder y los medios se entrelazan en la sociedad contemporánea, revelando las ambiciones, las manipulaciones y las traiciones que se esconden detrás del velo de la riqueza y la influencia.

La serie no solo entretiene con su drama de alto voltaje y su agudo ingenio, sino que también invita a la reflexión sobre el papel de los medios en la configuración del poder político y social, haciendo de «Succession» una obra relevante y provocadora que resonará con las audiencias mucho tiempo después de su final.

La ética del poder

Finalmente, «Succession» plantea preguntas éticas sobre el uso del poder, desafiando a los espectadores a considerar no solo cómo se puede ganar el poder, sino también cómo se debe ejercer.

En una época donde el fin justifica los medios a menudo domina las estrategias de poder, la serie invita a una reflexión sobre la responsabilidad y las consecuencias de nuestras acciones en la búsqueda del poder.

En los últimos episodios de la serie, observamos como la familia Roy, apoya a un candidato republicano, con tintes fascistas, porque es amigo de Roman y eso les garantizará estar cerca del presidente y que no pare la compra de Waystar RoyCo, por parte de GoJo, una plataforma tecnológica sueca​, si sale elegido, como es el caso.

Para ello, no dudan en manipular los informativos, adelantar unos resultados aún no cerrados en algunos Estados o en alterar las ediciones de sus muchos medios, incluso por encina de Shiv, y sus supuestos valores democráticos, sabiendo que ella, siempre antepondrá sus propios intereses.

Eso sí, también conversan con el candidato demócrata, por si, llegado el caso tienen que utilizarle.

Así, antes de concluir el recuento total, ellos como preparan cómo harán el siguiente anuncio: «Mándales Mencken gana», que la cinta diga «Ciudadanos ATN. Que sepan todos que dos minutos la ATN lo va a anunciar.

Se escucha en «off», «Vamos a hacer el siguiente anuncio, el comité de decisión de la ATN está revisando todas las cifras y cree oportuno anunciar que Arizona lo gana Jeryd Mencken. Eso significa que Mencken será el nuevo presidente de los Estados Unidos ganando las elecciones más increíbles y surrealistas que jamás se hayan visto en este país. Tras presentar su candidatura en Virginia hace tan solo seis meses contra una docena de candidatos del Partido Republicano…..».

Y vemos como nada más acabar su discurso de ganador, Menken llama a Roman Roy. [el muestra el móvil a sus hermanos Kendall y Shiv, que comparten la sala con él].

Roman Roy:  Me llama el presidente. ¡Hey! suprepresi. ¿Qué se siente al ser el Rey?

Futuro presidente, Jeryd Mencken: Hola, tío.  No tengo tiempo, pero gracias. ¿Vale?. Tú y yo, tío, vamos a triunfar.

El destino de la democracia estadounidense sólo les importa en la medida en que determina el destino su Compañía, que es, en último término, lo que les confiere a ellos el PODER.

El elenco de «Succession» caminando juntos en un pasillo de la compañía, todos se miran unos a otros con desconfianza, como hacen en la serie. Foto: HBO
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