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Opinión | Atentados suicidas: ¿Los autores materiales son pretendidos mártires o víctimas de chantajes?

Opinión | Atentados suicidas: ¿Los autores materiales son pretendidos mártires o víctimas de chantajes?
Manuel Álvarez de Mon Soto, ha sido magistrado, fiscal y funcionario de prisiones. Actualmente es letrado del Colegio de Abogados de Madrid. [email protected]. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
18/4/2024 06:30
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Actualizado: 22/4/2024 11:33
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La lista de atentados realizados de forma suicida en el mundo, desde finales del siglo XX hasta nuestros días, es lamentablemente prolija. Haremos una referencia de los más dramáticos, todos con la característica común de dejar detrás un reguero de víctimas físicas de sangre en forma de muerte, mutilaciones y heridas diversas, además de víctimas morales de toda índole como huérfanos, viudedades, hijos u otros parientes fallecidos.

Atentados

El atentado del Crocus City Hall de Moscú del 20 de marzo de 2024, reivindicado por el yihadista Estado Islámico, dejó 114 muertos y múltiples heridos.

Antes, en este siglo XXI, había habido otros atentados en Rusia, entre los que destacan por el número de muertos el del 6 de febrero de 2004 con 40 muertos en el metro de Moscú y el del 29 de marzo de 2010 con 39 muertos también en el mismo lugar.

Estados Unidos sufrió en 1998 una racha de atentados en sus embajadas en África con 17 muertos, pero el más sangriento fue el ataque terrorista suicida reivindicado por Al Qaeda a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, que causó 2996 muertos entre ellos 19 terroristas.

En España, aún se recuerda y sufre por las víctimas de los terribles atentados islamistas del 11 de marzo de 2004, en trenes de cercanías de Madrid, que causaron 192 fallecidos y multitud de heridos, algunos con graves secuelas físicas y/o psíquicas de por vida, así como sus familiares.

Los terroristas que lograron escapar fueron acorralados por la Policía Nacional en Leganés, en la calle Carmen Martín Gaite y prefirieron cometer suicidio colectivo haciendo estallar el edificio antes de entregarse.

Por sentencia número 65/2007 de la Audiencia Nacional confirmada por el Tribunal Supremo, se condenó a 19 acusados y se atribuyó el atentado a un grupo terrorista independiente.

También tuvo gran trascendencia mediática el atentado de 2015 en París causado por islamistas radicales como reacción contra el diario Charlie Hebdo por supuestas blasfemias contra el Islam.

Móviles y forma de actuar de los grupos terroristas

Quisiera examinar los móviles de los autores materiales, que inevitablemente inmolan su vida en la acción criminal terrorista. Ver si obedece siempre a algún fanatismo religioso o nacionalista exacerbado, o si es en ocasiones motivado por coacciones de los autores intelectuales, que están detrás de los terroristas o quizás a veces algo mixto.

Para ello, es preciso analizar la naturaleza y el «modus operandi» de estos grupos, para comprender lo que verdaderamente hay detrás de la autoría material.

La naturaleza de grupos como Al Qaeda o los que sirven al llamado Estado Islámico, es la de ser organizaciones para implementar un estado yihadista. Se comportan en muchos aspectos organizativos, de modo similar a la criminalidad económica organizada que describe Carlos Jiménez Villarejo, siguiendo la Resolución 51/20 de la Asamblea General de la ONU como «un fenómeno social grupal que aglutina un conjunto de personas en torno a un objetivo criminal mediante estructuras organizativas rigurosamente impenetrables cuando lo exigen los fines criminales».

Amenaza global

En el pasado, el crimen organizado se consideró una amenaza interna de los estados, pero hoy con la globalización y apertura de fronteras en territorios como la Unión Europea o el ámbito Schengen, es ya una amenaza directa para la seguridad interterritorial por ser una actividad transfronteriza a los estados.

Una característica de estos grupos es la ley de la omertá o silencio, pues quien ose hablar de lo que conoce, se expone a la tortura y muerte suya y/o también de sus familiares.

Como decía el jefe mafioso John Gotti: «aquel que es sordo, ciego y mudo, vive mil años».

Por su parte, informaba el Ministerio del Interior ruso en 1997 que «en poco tiempo el mundo del crimen ha pasado de estar formado por bandas inconexas a ser un conjunto de comunidades criminales intelectual y técnicamente seguras y bien camufladas.»

Eso sí, con cierta gente dispuesta a dar la vida por la causa, haciendo verdad lo que decía el magistrado italiano Giovanni Falcone de que «el que no le tiene miedo a la muerte muere una vez».

¿Atentado suicida voluntario o impuesto?

Pero aquí viene la pregunta: ¿el que se inmola en el atentado terrorista lo hace por un ánimo de auto martirio para ir al paraíso o lo hace coaccionado por el grupo en el que se ha integrado, a veces con fines de obtener un dinero necesario, como se desveló en el atentado del Crocus City Hall de Moscú de febrero de 2024, que fue todo menos desinteresado?

Hay investigaciones para creer que frecuentemente los terroristas lo hacen bajo la amenaza de causar refinadas torturas o muerte despiadada a sus seres familiares más allegados.

Antes de que ocurra eso, prefieren morir ellos auto sacrificados y, además, si son realmente creyentes, con la esperanza de ir al paraíso.

Aquí quiero recordar el pensamiento sobre el terrorismo y sus fines del sabio papa Benedicto XVI, que decía que el punto de partida del terrorismo resulta extremadamente igual al de la droga que, en su origen, se halla en la protesta contra el mundo tal y como es y el deseo de que sea mejor.

En su raíz, el terrorismo representa una forma de exasperación de las inquietudes morales, en cierta medida una forma de moralismo, sin duda mal orientado, que deviene en una trágica parodia de sus fines y medios de la conducta moral.

La inautenticidad, sin embargo, de las promesas del terrorismo permanece aún velada a los ojos del terrorista común, pues se hablará de movimiento de liberación o terrorismo y donde la «norma de justicia» es confusa y puede lograr temporalmente acreditarse como tal.

El problema para el terrorista, sea del tipo que sea, agrego como comentario propio, es que morirá en el atentado antes de que descubra el engaño y la manipulación de que ha sido objeto y, cuando no lo haga si sobrevive, estará posiblemente en la cárcel. Ya será tarde para él y lo que es peor para sus víctimas.

Islam y terrorismo

Finalmente, unos comentarios sobre el Islam, dada la importancia de los grupos terroristas que según ellos se vinculan con el mismo. Como dice el Centro Islámico de España, Delegación de Valencia: el Islam es una actitud ante el mundo y su creador.

Es el camino de paz, bienestar y salvación. No es solo una religión, es un estilo de vida sustentado en una doctrina, una cosmovisión que abarca todos los temas e intereses humanos.

El significado de la palabra «Islam» incluye las ideas de paz, salud y salvación, y quiere decir sumisión a la voluntad de Alá (Dios) y obediencia a sus leyes.

Palabras que yo, católico, leo con todo respeto y asentimiento. Pues bien, el Centro Islámico añade unos comentarios sobre la guerra que descalifican a quienes se dicen islámicos y terroristas; es lo siguiente.

El Islam ante la guerra

El Islam permite una lucha en defensa propia y de aquellos que han sido expulsados a la fuerza de sus territorios. Sin embargo, establece reglas estrictas de combate que prohíben el ataque a ciudadanos civiles, la destrucción de cosechas, árboles, ganado…

En el Corán se expone claramente lo siguiente: «si buscas la paz, búscala tú también. Y confía en Alá porque es quien todo lo oye, quien todo lo sabe». La guerra es pues el último de los recursos y sujeto a condiciones rigurosas contempladas por la legislación islámica.

El término que muchas veces se malinterpreta y se sobre utiliza es el de Yihad (yihad), que significa lucha y no «guerra santa», que no se encuentra en ninguna línea del Corán. Yihad, dentro de un contexto islámico, es aplicable a una lucha interior para alcanzar su plenitud personal, espiritual y social.

Muchos que dicen obrar en nombre del Islam deberían leerse antes el Corán y, si lo hicieran, también judíos, cristianos y agnósticos, probablemente habría más empatía hacia los otros y paz en la humanidad.

Por cierto, el Papa Francisco visitará Indonesia, el país musulmán más habitado de la tierra con más de 200 millones de habitantes, ejemplo de concordia interreligiosa como lo fue la maravillosa ciudad de Toledo durante muchos siglos.

Se debería escuchar al papa Francisco con atención en su viaje, pues seguro que dará sugerencias importantes en el camino de la paz mundial que la impide el egoísmo, el odio y el fanatismo de tantos.

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