Como si de una película se tratase, algunos casos se ganan en los tribunales gracias a los detalles. Algo que ha ocurrido en un caso en el que un abuelo era acusado de presuntos abusos sexuales infantiles a su nieta, de apenas seis años de edad.
Un proceso en el que, sin embargo, ocurría una circunstancia especial. Y es que esta denuncia por abusos sexuales coincidía con una demanda civil de guarda y custodia por la niña.
«Era una menor, que tenía seis años», explica a Confilegal Miguel Pérez Urzay, director del despacho de psicología forense Psiuris.

Una menor que, presuntamente, había sufrido abusos sexuales por parte de su abuelo. Y cuyo testimonio pronto se convertía en una pieza fundamental del proceso judicial.
«Se llevó a cabo una exploración en la cámara Gesell. una prueba preconstituida, donde se recogió el testimonio y demás. Se hizo un informe pericial por el Instituto de Medicina Legal el cual concluía, básicamente, que el testimonio de la menor tenía indicios de credibilidad», explica el psicólogo forense.
Una prueba clave para el abuso sexual infantil
Ante este testimonio de la menor, y el peritaje realizado desde el Instituto, el abogado del anciano contactaba con Miguel Pérez Urzay, con la intención de que revisase el informe pericial del juzgado.
«Nos encontramos con algo que vemos en muchos casos. La exploración estaba mal realizada», relata el experto en contraperitajes.
Así pues, en este caso, «la entrevista realizada a la menor estaba cargada de preguntas cerradas, preguntas sugestivas. Las personas que la entrevistaron le sugirieron permanentemente la información que tenía que decir. Y a la menor, al final de la entrevista, se la veía muy angustiada, muy agobiada, por esta insistencia».
«Nosotros hacemos una contrapericial. un informe que analiza todos los errores y fallos metodológicos que se han producido en la exploración del menor, y todos los errores que se han producido a la hora de aplicar la técnica de análisis de validez de la declaración», asegura Pérez Urzay.
Una segunda prueba que, finalmente, conseguía el visto bueno de la Audiencia Provincial de Madrid, que tomaba la decisión de desestimar el informe pericial. Y, al ser la única prueba de cargo que había en el procedimiento, determinaba la libre absolución del acusado por abuso sexual infantil.
«Saber que tu trabajo ha servido para que una persona no sea condenada con una prueba pericial errónea, no tiene precio», asegura el experto.
Pruebas periciales que, en el caso de los menores, supone una fuente de prueba especialmente frágil, siendo fácil generar falsos recuerdos en los menores. Y que hace más necesario que nunca que los procedimientos se ajusten a la máxima rigurosidad técnica.