Muchos son los jugadores de fútbol que optan por convertir su nombre en una marca propia, con la que realizar diversas actividades comerciales. Una cuestión ante la que estos jugadores también deben registrar su marca como propiedad intelectual, y enfrentarse a posibles casos en los que sus marcas personales entren en conflicto con marcas anteriores.
Es el caso del jugador del Paris Saint-Germain, Xavi Simons, protagonista de una de las últimas resoluciones de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO, por sus siglas en inglés).
Así pues, en la resolución de la División de Oposición del 15 de julio, la EUIPO valora la similitud de la marca personal de Xavi Simons, XS, en comparación con otra marca anterior, que comparte las mismas siglas en su logotipo.

Unas marcas cuyos productos, tal y como estipula el documento de la EUIPO, estaban enfocados «tanto al público general como a empresas con conocimientos específicos».
«El consumidor medio de estos productos y servicios está razonablemente bien informado y es perspicaz», estipula la EUIPO. Un consumidor ante el que la División de Oposición valora si ambas marcas, la del jugador del PSG y la marca anterior, pueden provocar confusión.
No hay confusión en el caso de la marca personal del jugador
Coincidencia entre la marca del jugador del PSG, y las marcas anteriores, ante las que la EUIPO valora tres factores que puedan sembrar confusión. En concreto, las similitudes visuales, auditivas y conceptuales de los signos.
«Ambos signos comparten las letras XS«, valora el documento, compartido por el abogado de Ensis Legal, Manuel Cazalilla. Unas letras que, sin embargo, no son suficientes para que se valore que ambas marcas son similares. Y es que, los fondos de distinto color, y el pentágono, hacen que ambas marcas sean consideradas «con similitud visual baja».
También la similitud fonética es baja. ya que «los signos difieren además en la «Xavi Simons» del signo imputado y en su sonido, que no tienen contraparte respectiva en la marca anterior», explica el documento europeo.
«XS no tiene significado específico para los productos en cuestión. Xavi Simons puede ser percibido como un nombre propio» explica el abogado. Algo que, tal y como se expone en la oposición, hace que la comparación conceptual sea «nula o inexistente».
«Los signos están estilizados de una manera suficientemente distinta, y contienen elementos verbales suficientemente diferentes como para que su representación gráfica global eclipse el elemento común XS. Incluso considerando la identidad entre los productos y los servicios, puede excluirse con toda seguridad la existencia de un riesgo de confusión», establece la EUIPO.
Decisión que hace que la Oficina desestime la oposición entre ambas marcas, condenando en costas a la marca oponente.