La asociación progresista de jueces, Juezas y Jueces para la Democracia (JJpD) ha criticado duramente la elección del Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) de los magistrados Andrés Martínez Arrieta y Pablo Lucas Murillo de la Cueva (este «progresista») como presidentes de las Salas de lo Penal y de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo.
JJpD, que apoyaba las candidaturas de Ana Ferrer y de Pilar Teso –quienes optaron por retirarse–. califica de «desolador» el panorama porque de las 5 Salas que componen el alto tribunal solo uno tiene como presidente una mujer, Concepción Ureste, mientras que el resto son hombres. Una proporción que JJpD califica de «inaceptable».
De acuerdo con JJpD, el artículo 599.1.4ª de la Ley Orgánica del Poder Judicial no admite interpretaciones: exige «representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres». Sin embargo, el CGPJ acaba de convertir esa norma en «letra muerta» con estos nombramientos.
«Lo más frustrante del proceso es que existían alternativas preparadas», dice JJpD. Magistradas con currículos intachables y mérito reconocido por todas las instancias consultadas se vieron obligadas a renunciar ante lo que la asociación judicial describe como un «innegable e injustificado veto de las y los vocales conservadores».
La asociación mantiene su pulso. Seguirá exigiendo el cumplimiento real de las políticas de igualdad y reclama del CGPJ que «no abandone la búsqueda de una presencia real y efectiva de magistradas y juezas en los puestos de mayor responsabilidad judicial»