Este debe ser el objetivo de toda acción política, no sólo pensar en alcanzar el poder o mantenerlo sea como sea.
Así se hizo durante la Transición y, fruto de ello, fueron los Pactos de la Moncloa entre derecha e izquierda, que facilitaron la salida a la grave crisis existente tras el fin del franquismo y, sobre todo, que se consiguió consensuar una Constitución, la de 1978, vigente hasta hoy en día.
La generosidad política de los dirigentes de entonces lo hizo posible, renunciando todos a imponer sus criterios radicales y cediendo sus planteamientos en aras de la convivencia política de todos.
Ejemplos de ello fueron la admisión de la Monarquía por el PSOE de Felipe González y el PCE de Santiago Carrillo, y la admisión del término “nacionalidades” por la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez y la Alianza Popular de Manuel Fraga Iribarne.
¿Qué ocurre hoy?
Por una serie de egoísmos políticos y/o falta de visión de Estado de unos y otros, además de una corrupción generalizada implementada por las castas políticas, que ha convertido la política en un gran negocio y a los partidos y sindicatos en agencias de colocación, se ha llegado a una situación de guerra sin cuartel entre los políticos, que ya no buscan, salvo excepciones, el bien común y los acuerdos razonables, sino solo alcanzar o mantener el poder por el poder, o sea, el negocio.
«Hace falta volver a consensos políticos entre los partidos y evitar que se impongan los chantajistas, que solo quieren destruir España como un Estado común».
Se ha renunciado a cualquier clase de valores éticos o morales.
Por ello, creo que el bien común requiere, entre otras cosas, que los partidos expliquen claramente sus propuestas futuras sobre temas de interés general, como los siguientes:
Pensiones, que actualmente funcionan bien. ¿Mantendrá el sistema el PSOE? Y ¿el PP? O acaso tiene otros planteamientos. Si los hubiera, tendría que decirlo antes de las elecciones.
Prórroga de arrendamientos urbanos. El PSOE volvió a los plazos de 5 y 7 años, que antisocialmente Rajoy había rebajado a 3 años. ¿Qué quiere hacer el PP? Tiene que decirlo antes de las elecciones.
Así en todo: concesiones económicas insolidarias a Cataluña, política fiscal, defensa de la vida, instrucción penal, figuras delictivas definidas y enérgicas contra la corrupción, medidas estatales de protección civil, tan importantes como se ha demostrado en la DANA o en los incendios veraniegos, etc.
La crítica política debe centrarse sobre problemáticas concretas y no en cotilleos generalizados sobre la mujer de uno, el novio de otra o las “sobrinas” de otro.
En fin, finalmente y volviendo al principio, hace falta volver, en su caso, a consensos políticos entre los partidos y evitar que se impongan los chantajistas, que solo quieren destruir España como un Estado común.