Una nueva promoción de fiscales ha recibido sus despachos en un solemne acto que marca la clausura del curso selectivo de acceso a la carrera fiscal.
Esta ceremonia, presidida por el Rey Felipe VI, asistieron destacadas autoridades, incluyendo a la fiscal general del Estado, Teresa Peramato; el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños; la presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Supremo, Isabel Perelló y el secretario de Estado de Justicia, Manuel Olmedo.
La promoción entrante está compuesta por 76 nuevos integrantes, manteniendo la tónica habitual de las últimas convocatorias, con un 75% de mujeres. La edad media de los nuevos fiscales es de 29 años, y el 15% se ha beneficiado de las becas Seré del Ministerio de Justicia. Lidia Ojeda, número uno de la promoción, expresó en nombre de sus compañeros que, «Después de años de sacrificio y esfuerzo somos fiscales. Cumplimos nuestros sueños».
Por su parte, la directora del Centro de Estudios Jurídicos, Laura Cambero, celebró la culminación de una etapa esencial para los nuevos miembros del Ministerio Público.
La Intervención Real: Énfasis en la Ética Profesional y el Compromiso Público
Felipe VI dio la bienvenida a la nueva promoción recordando a los fiscales que su labor debe guiarse por la «ética profesional» y el «Estado de Derecho». El monarca hizo hincapié en la necesidad de no olvidar los principios constitucionales que sostienen y guían sus decisiones.
El Rey subrayó que el trabajo de los fiscales tendrá un «impacto real en la sociedad», lo que demanda de ellos «gran sensibilidad, gran prudencia, ética profesional y un hondo compromiso de servicio público». Este compromiso no solo es con los ciudadanos, sino también con el Estado de Derecho, que es lo que dota de sentido a su ejercicio profesional.
El jefe del Estado animó a los nuevos integrantes a afrontar «retos complejos» y a aprovechar la oportunidad no solo para crecer profesionalmente, sino para contribuir a numerosos ámbitos donde marcarán «una diferencia tangible».
Felipe VI extendió su reconocimiento al «esfuerzo y dedicación» de los fiscales, destacando que han demostrado responsabilidad, criterio y valores, además de sus conocimientos técnicos. Finalmente, les deseó éxito, asegurando que «No hay destino malo».
El Llamamiento de la Fiscal General: Renovación y Dimensión Humana
Tras agradecer al Rey por la trascendencia que su presencia otorga al acto, la fiscal general del Estado se dirigió a los nuevos fiscales, celebrando que culminan un largo camino de estudio y perseverancia.
Peramato enfatizó que la Fiscalía española «necesita de vuestra juventud, de vuestra energía y de vuestra mirada de renovación». A partir de este momento, los jóvenes fiscales se convierten en «la voz de quienes la tienen minorada, el amparo de quienes sufren».
Un punto central de su discurso fue la importancia de la «dimensión humana» en la labor fiscal, la cual la hace «acertiva». La Fiscal General recordó que «detrás de cada expediente, de cada juicio, detrás de cada guardia y procedimiento hay personas con historias, con sufrimientos y con esperanzas».
Peramato les invitó a dar sus primeros pasos en la carrera fiscal «con humildad, pero también con grandeza», asegurando que ellos serán los «protagonistas de la defensa del Estado de Derecho». Su trabajo deberá realizarse siempre bajo los principios fundamentales del Ministerio Público