La brecha salarial y la desigual distribución de los cuidados siguen siendo dos de las principales asignaturas pendientes en materia de igualdad.
Así lo advirtió este lunes la vicepresidenta del Tribunal Constitucional (TC), Inmaculada Montalbán, durante un acto celebrado en la sede del tribunal con motivo del Día Internacional de la Mujer, donde también se alertó de los nuevos desafíos que plantean tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA).
El encuentro reunió a las magistradas del TC Inmaculada Montalbán, María Luisa Segoviano y Laura Díez, así como a la exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena y a la ex Defensora del Pueblo Soledad Becerril. Al acto también asistió la ministra de Igualdad, Ana Redondo.
Durante su intervención, Montalbán puso el foco en los desequilibrios estructurales que aún afectan a las mujeres: «Persiste la brecha salarial y hay una distribución desigual de los cuidados», afirmó, al tiempo que advirtió de la aparición de «nuevas formas de violencia contra la mujer también en el entorno digital».
La vicepresidenta del Constitucional lanzó además un aviso sobre la fragilidad de los avances logrados en materia de derechos: «Y la experiencia histórica nos enseña que los derechos pueden perderse y sufrir retrocesos», denunció.
Derechos y cuidados: de lo abstracto a lo concreto
La exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena centró su intervención en la necesidad de vincular los derechos con el cuidado de las personas. A su juicio, ambos conceptos deben ir de la mano.
«Junto a los derechos tiene que haber cuidados», señaló, subrayando que la diferencia entre ambos radica en que «el derecho es abstracto y el cuidado es concreto».
Carmena defendió que el progreso de los derechos humanos ha estado ligado al desarrollo de la empatía social: «Los derechos humanos fueron un logro del incremento de la empatía en la sociedad», afirmó.
En esta línea, sostuvo que los cuidados no deben entenderse únicamente como una obligación compartida entre hombres y mujeres, sino también como una dimensión esencial de la convivencia: «No son solamente una obligación, sino también estar disfrutando de dar a los que más lo necesitan. Esa la esencia de la vida», remachó.
La exregidora madrileña insistió en que el cuidado es el puente que permite trasladar los principios jurídicos al terreno de la realidad cotidiana: «Hay Constitución, hay derechos, pero el cuidado es esa imprescindible relación para generar lo abstracto y convertirlo en concreto».
La brecha tecnológica y el reto de la inteligencia artificial
Por su parte, la exministra y ex Defensora del Pueblo Soledad Becerril advirtió sobre una nueva desigualdad que, a su juicio, puede ampliarse con el desarrollo tecnológico.
«Hay una brecha de género en el aprendizaje y el uso de las nuevas tecnologías», afirmó, señalando como causa a los “sistemas educativos anteriores” y a las diferencias históricas en la formación y cualificación profesional.
Becerril explicó que esta brecha se hace especialmente visible entre las mujeres de mayor edad, quienes —según indicó— «tienen más dificultad para estos instrumentos, para la informática y para las nuevas tecnología y para la IA».
Ante esta situación, reclamó una mayor implicación de las instituciones públicas para fomentar el aprendizaje tecnológico entre mujeres de mediana y tercera edad: «Hay una discriminación formativa», lamentó.
Asimismo, subrayó la importancia de saber identificar los riesgos derivados del uso de la inteligencia artificial. Detectar «falsedades» y «malas prácticas» generadas mediante estas herramientas, advirtió, exige manejar las tecnologías: «Si no manejas esos instrumentos, no hay nada que hacer con la inteligencia artificial».
Carmena, sin embargo, se mostró más optimista. A su juicio, existe un creciente interés por parte de las mujeres mayores en aprender y familiarizarse con las nuevas tecnologías.
«Son muchísimas más las mujeres mayores que quieren aprender y conocer al máximo todo lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías», señaló.
En este contexto, pidió reforzar los recursos en los centros de mayores para garantizar el acceso a Internet y facilitar el aprendizaje digital: «Enseñar a todas las personas mayores» a utilizar estas herramientas permitiría aprovechar una capacidad que, según destacó, muchos de ellos ya poseen: una «habilidad absoluta» para sacar el máximo rendimiento a la tecnología.