Leticia de la Hoz, la letrada que representa a Koldo García, ha solicitado, mediante un escrito, al Tribunal Supremo (TS) que se autoricen, de forma excepcional, comunicaciones y visitas conjuntas en prisión entre el exasesor, el exministro José Luis Ábalos y sus equipos legales.
La situación en el centro penitenciario de Soto del Real, donde ambos se encuentran desde noviembre, ha llegado a un punto crítico para sus defensas. Según el escrito, la negativa de la Subdirección de Seguridad de la cárcel a permitir reuniones conjuntas está generando una situación de «indefensión material».
Un pacto de defensa
La abogada De la Hoz es clara: existe un «acuerdo total y explícito» con Marino Turiel, abogado de Ábalos, para trabajar en una estrategia conjunta. Sin embargo, la realidad de la prisión choca frontalmente con las necesidades de una causa que involucra miles de folios y archivos digitales sobre contratos de adjudicación de mascarillas.
La defensa argumenta que es una «necesidad imperiosa» poder contrastar versiones y documentos que afectan a ambos internos de manera simultánea. «Sin reuniones conjuntas, es imposible contrastar las versiones y la documentación intervenida», sostiene la letrada, subrayando que los «canales ordinarios» o los locutorios con mampara son insuficientes para una causa de tal complejidad técnica.
Más que un «capricho procesal»
La solicitud no busca privilegios, sino herramientas básicas de trabajo: el uso de un ordenador portátil, soportes de almacenamiento para estudiar la causa y la habilitación de una sala sin barreras físicas. La separación que impone el cristal del locutorio impide, en la práctica, que abogados y clientes puedan examinar juntos las pruebas digitales y los informes clave que sostienen el caso.
De la Hoz critica que, tras seguir las indicaciones del propio personal del centro para formalizar la petición por escrito, esta fuera denegada, a pesar de ser una práctica «perfectamente normal y habitual» en casos con múltiples investigados. Para la defensa, no se trata de un «capricho», sino de una garantía necesaria ante un juicio que asoma en el horizonte inmediato.
La cuenta atrás para el 7 de abril
El tiempo apremia. El juicio está señalado para el próximo 7 de abril y se desarrollará a lo largo de 13 sesiones en las que desfilarán más de 70 testigos. Con peticiones de pena que alcanzan los 24 años de prisión para Ábalos y 19 años y medio para Koldo.