Nuestro Álvaro de Luna fue un noble castellano que vivió en el siglo XIV y que sufrió un juicio sumarísimo. La historia dice que el juicio fue una parodia.
En 1998, el Pleno de la Sala Penal de la Audiencia Nacional sentenció que la competencia española no estaba limitada por la nacionalidad de las víctimas .
80 años después de la desaparición de la Segunda República y 41 años desde la muerte del dictador, todavía quedan escudos republicanos en el Madrid actual.