Los bancos tradicionales están apostando por el autoservicio y quieren que sus clientes realicen las operaciones sin pasar por la ventanilla de la oficina.
Este país, con problemas políticos serios, no parece que vaya a implantar el registro de jornada horaria pese al fallo del TJUE. Hace diez años la multa era de 100 euros por incumplir esta obligación legal