Ábalos y Koldo ante el dilema eterno: callar, mentir o decir la verdad. No por ética, sino por conveniencia. En realidad, eso es lo único que se juzga aquí.
"Que un juzgado deba recordar que no se puede comparecer en bata y pantuflas no es una anécdota cómica: es un síntoma. Un síntoma de la erosión del umbral simbólico que separa lo privado de lo institucional".