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¿Se filtran sumarios secretos a la prensa en Lugo?

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El viernes y el lunes pasado recibimos en Confilegal dos pequeños sobres acolchados de color marrón claro dirigidos a mi persona, Carlos Berbell, con el mismo matasellos de procedencia: Santiago de Compostela, provincia de A Coruña.

Como remitente, un nombre: “María Fernández”.

Cada uno de ellos contenía una memoria USB diferente.

Una, marca Toshiba, de color blanco, de 32 Gb y la otra, marca Scandisk, de color verde manzana, de 16 Gb de memoria.

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Sin embargo, el interior era el mismo: Tres archivos de audio digitales nombrados Grabación01, Grabación02 y Grabación 03, junto con tres archivos de Word, bautizados como Transcripción01, Transcripción02 y Transcripción03.

El séptimo archivo era de imagen, titulado “MiguelCabana_DirectorLaVozLugo_y_MiguelGarciaGesto_fecha_08_11_2017”.

Nada más.

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Después de analizarlo, dado el indudable interés público de este material, nos impusimos actuar con la diligencia exigible a un medio de comunicación en orden a la verificación de su contenido. Tres conversaciones que entendimos que correspondían a las dos personas que aparecían en la foto.

Miguel García Gesto es un empresario de Lugo investigado en el marco de la “Operación Pokemon”, iniciada en 2011 por la magistrada del Juzgado de Instrucción 1 de esa ciudad, Pilar de Lara, que todavía no ha sido resuelta.

Miguel Cabana es el delegado de La Voz de Galicia en Lugo, periódico que ha cubierto, junto con otros, las múltiples instrucciones de las macrooperaciones iniciadas por De Lara en los últimos años, y que están todavía abiertas.

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Antes de publicar esta información, Confilegal se ha puesto en contacto con ambas personas a fin de verificar si las voces que aparecen en las tres conversaciones se corresponden con estas dos personas y su contenido.

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García Gesto reconoció que era su voz y la de Cabana y admitió haber mantenido más de 20 encuentros con el periodista a lo largo de los últimos años, entre cafés y comidas.

Cabana, por su parte, dijo que no sabía si era su voz –“pues no lo sé”– y se acogió a su secreto profesional.

“Puedes poner lo que quieras, no te preocupes. Nuestros servicios jurídicos lo verán. Yo no hablo de mis fuentes ni de la gente. Yo no revelo secretos de nadie”, explicó el periodista.

En ambos casos, ambos interlocutores fueron advertidos de que nuestras preguntas y sus contestaciones estaban siendo grabadas.

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El empresario dijo desconocer quién o cuándo se habían grabado dichas conversaciones y negó tener ninguna relación con su gestación.

Sin embargo, en ellas solo aparecen dos interlocutores, él, Miguel García Gesto y el periodista Miguel Cabana.

“Es una conversación privada, y me lo dijo a mí en su momento Cabana. No me sorprendió porque es palpable todo lo que he visto en titulares de prensa, todas las mañanas. De un sumario que estaba secreto, en su momento, y que, incluso, trascendieron aspectos de la vida privada de los imputados”, explica el empresario refiriéndose a la filtración de sumarios, que nunca han sido investigadas.

BORRADORES DE GMAIL, LA VÍA

En las tres conversaciones se puede escuchar a García Gesto interesarse por saber cómo se había hecho el periódico con información relevante -al igual que otros medios- filtrada, posiblemente desde ese Juzgado, que tanto había afectado a su vida y a la de su familia, abocándole “a la muerte civil”, según sus propias palabras.

Aunque no están fechadas las conversaciones en días concretos, se desprende que tuvieron lugar a lo largo de 2017.

Uno de los “modus operandi” utilizados era el de crear una cuenta de Gmail a la que se subían, como borrador, los archivos.

Archivos que no se enviaban y a los que podían tener acceso otras personas conociendo la clave, funcionando como una especie de “nube” secreta.

Según explica Cabana a García Gesto, “Crean un correo con nombre miguel.gesto@.es [pone como ejemplo] y te dan la clave a ti. O tú te creas esa cuenta y le das la clave a ellos. Abres un correo, creas un borrador y no lo envías. Y en ese borrador metes todos los documentos que quieras”.

“Los borradores eran lo habitual con todo dios. Aquí no hay que andar moviendo USBs ni hostias. Claro, son cosas pequeñas. Pero con un borrador en un correo de Gmail metes 100 megas y lo sacas”, se puede escuchar en el audio.

“Le pones cinco documentos de 100 megas, pones un borrador, mandas un ‘WhatsApp’ con la clave y ya está”, dice. “O la creabas tú y le mandabas la clave para que se unieran”.

Se distribuían las actuaciones que previamente habían sido declaradas secretas.

TAMBIÉN DISCOS DUROS

En el tercer audio –en total los tres audios suman 2 horas y 15 minutos de conversaciones-, Cabana le dice a García Gesto que “mucho más grave que eso es lo de lo otro. Cuando se llegaron a filtrar todos los sumarios enteros en discos duros, joder”.

“– O sea, que os pasaban discos duros a la redacción” –le pregunta el empresario.

“– Pero vamos a ver. Si, si publicábamos 3 o 4 páginas con datos, nombres, y tal de un día para otro, y todos los medios los publicábamos. ¿Tú qué piensas? ¿Qué (inaudible) un correo que…? Tendría que ser un correo con el texto ya redactado, que alguien lo redactara. Si no es imposible. Habría que mirar en medio de mil páginas…”.

“– Ya, pero bueno. Eso llegaba del juzgado, del número 1. Claro. Y os llegaba a la redacción”.

“– Y al principio llegaban los discos duros. Pero, y además, yo no acuso a nadie de que llegaran. Pero era algo bajo secreto” –se oye decir al interlocutor.

En ocasiones, ese material se iba a recoger con taxis.

“– Una vez llamé a 5 taxis, joder. Taxi para Coruña, taxi para Orense, taxi para no sé qué… Llegaba otro pen con 1.000 megas. Cosas de… Cosas de Pontevedra, de… de no sé qué… Taxi para Pontevedra y tal. Y así, a toda velocidad. No había… Es que no había… Casi, casi, no había capacidad literal para meter eso por… ni por ‘wetransfer’ ni nada… Eran cantidades industriales” –le revela el periodista al empresario.

“– ¿Los sumarios?” –le pregunta García Gesto a Cabana.

“– Claro, los sumarios enteros. Empieza a salir y circulaba por todas partes. Y tú corrías, corrías, corrías porque al día siguiente sabías que estaba en El Progreso (inaudible). Y el día siguiente también estaba todo” –le contesta.

“– ¿Y eso qué sería? ¿En los años? ¿Qué años, más o menos?”.

“– 2013. 12, 13, 11 yo creo…” –le responde Cavana.

Y prosiguen:

“– Aquello era… Trinco, detenido, declaro… Fiuuu. A pulverizar”.

“– A pulverizar el sumario” –le contesta García Gesto.

“– Trinco mañana, detenido, tal y… fiuuuuu”.

“– Sí, sí, sí, sí. Joder. ¿O sea que una violación constante del secreto de sumario?” –quiere el empresario que le aclare su interlocutor en el sentido de tener claro lo quiere decir.

“– Sí”.

DEJARON DE CREER EN ELLA

El periodista le reconoce que al principio creían en ella, pero después perdieron esa confianza en su persona.

“– O sea, crees que os engañó” –le pregunta García Gesto en otro momento de las conversaciones.

“– Sí, porque alguien que trabaja de esa forma…. Y tú crees que va a seguir procediendo así, funcionando así toda la vida. Y luego de repente te encuentras que eso no funciona. No hay avances. Se atasca todo. Imputa a quien quiere por lo que quiere. Al final, unos sí y otros no…”, añade Cabana.

SANCIONADA POR EL CGPJ

La magistrada fue sancionada por la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial con 7 meses de suspensión de empleo y sueldo, lo que supone pérdida de destino.

Ocurrió el pasado mes de marzo por una falta, probada, muy grave, del artículo 417.9 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

«La conducta sancionada viene constituida por ese descontrol, inhibición absoluta o desidia mantenida en el tiempo en el orden de tramitación de los asuntos, que conlleva la elección de unos asuntos sobre otros sin un criterio objetivo que lo justifique», dice el acuerdo, que fue aprobado por unanimidad de sus siete miembros, y al que tuvo acceso Confilegal.

El perfil que emergió del texto era el de una pésima instructora, desorganizada y poco productiva.

El Pleno del CGPJ, al que ha recurrido la magistrada, tiene pendiente resolver su recurso mañana.

DIFERENCIAS CON GARCÍA GESTO

El pasado mes de abril García Gesto y su madre aceptaron una condena suspendida de 6 meses de prisión por amenazas a la magistrada de Lara y un año de alejamiento de su persona, fruto de un enfrentamiento callejero que mantuvieron con la juez en 2013.

Dicha suspensión conllevó, a cambio de la mencionada suspensión de condena, sendas multas de 3.600 euros a cada uno.

“De eso prefiero no hablar. Fue una gran injusticia. Quien conoce mi trayectoria vital sabe que yo no amenazo a nadie y menos mi madre, una señora de 67 años que ha sido una profesora muy conocida en Lugo”, explicó García Gesto a Confilegal.

“Unas personas muy allegadas a la magistrada han querido testificar en esa línea. Y yo digo, con todo respeto, que no ha sido cierto. La prueba fue totalmente falsa y tuvimos que asumirla”, concluyó.